Las intenciones declaradas por el Gobierno sobre presentar este año un proyecto de Presupuestos Generales del Estado obedece, en realidad, no un intento por sacar nuevas cuentas para 2026, sino a una jugada política para ir a un adelanto electoral. Sería simplemente otra trampa de tahúr a los que ya nos tiene acostumbrados Pedro Sánchez
Esta tesis de unas elecciones anticipadas se ve como una salida política a los problemas que tiene el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un «gravísimo caso de corrupción» que tiene en prisión provisional al que fuera su mano derecha en el PSOE hasta hace unos meses, Santos Cerdán, e imputado al que lo fuera antes que él, José Luis Ábalos, que además fue una figura crucial como ministro en sus primeros gabinetes en el Ejecutivo. También está presionado por la situación judicial de su esposa y de su hermano.
Ademasen Europa ya le han descubierto como un peligroso tramposo de alto nivel tras su enfrentamiento (con mentiras incluidas) dentro de la OTAN y sus ·”asuntos” con empresas chinas (Huawei) que pueden poner en peligro la seguridad de toda Europa.
Así entienden que las intenciones que hay detrás de la verbalización por parte de María Jesús Montero de que por supuesto que este año habrá proyecto de Presupuestos y advierten de que la mayoría de la gente repite las mismas jugadas. Sánchez ya presentó unas cuentas para 2018 «para perderlos» y poder ir a unas elecciones que legitimaran en las urnas su llegada al Gobierno tras la moción de censura de 2017. ERC tumbó entonces ese proyecto en el Congreso y provocó que Sánchez acabara convocando anticipadamente elecciones en 2019.
Si hubiera un proyecto de Presupuestos muchas de las miradas irían no sólo a Junts, sino a Podemos, quien impuso unas condiciones prácticamente imposibles de cumplir para el Gobierno para negociar su apoyo a las cuentas. Estas exigencias, o líneas rojas, fueron blindadas después mediante una consulta a las bases del partido, que las respaldaron con un 89% de los votos.
Estas condiciones de firma resumida son:
- Romper relaciones comerciales y diplomáticas con Israel
- Asumir medidas en materia de vivienda tales como bajar por ley «un 40%» el precio de los alquileres y prohibir la compra de casas a quienes no vayan a hacer un uso residencial.
- Enmendar el plan de rearme de casi 11.000 millones de euros y el aumento del gasto militar que, si hay una propuesta del Gobierno, tiene que reflejarse en el capítulo de Defensa.
Todas estas líneas rojas representan un precio político tan elevado que convierte a Podemos en el principal socio de la investidura de Sánchez que amenaza la no aprobación de las cuentas aunque Junts también puede desmarcarse a pesar de que a priori no le interesa un adelanto electoral y poder perder así el chantaje al que tiene sometido al actual Gobierno.



