Los pensionistas denuncian la «pérdida de poder adquisitivo por los precios disparados»
2025 acaba con inflación del 2,9%, más de lo que subieron (y suben) las pensiones
Se sigue sin garantizar unas condiciones de vida dignas a millones de pensionistas, en un contexto de tremenda subida acumulada de los precios de bienes y servicios básicos.
2025 ha sido otro año marcado por la inflación, con subidas de precios disparadas en muchos productos y servicios básicos, que hacen un enorme roto en el presupuesto de millones de pensionistas. Para muestra, un botón: en el mes de diciembre, los precios de consumo (IPC) eran el 2,9% más caros que un año antes, siendo este encarecimiento muy superior al de la eurozona (2%) y también peor dato que la meta de inflación fijada por el Banco Central Europeo (2%).
En el caso de los jubilados, el aumento del coste de la vida (el 2,9% en tasa interanual) supera la subida general de las pagas (el 2,7%), que cobrarán por primera vez en la nómina de enero.
La subida de las pensiones públicas para 2026 no asegura el mantenimiento del poder adquisitivo, por culpa de la inflación, no solo la de 2025 sino la acumulada en años previos, que convierte en prohibitivos alimentos básicos y recibos como la luz o la calefacción.
Según la organización de consumidores OCU , algunos de los incrementos de precios más fuertes al finalizar 2025 eran el recibo de la luz (12,6%), el seguro privado de salud (10,4%) y la tasa de basuras, que se incrementó un 30,3% interanual. Con respecto a los alimentos, se encarecieron con subidas que superan con creces el 5%, como los huevos (+31,3%), la carne de vacuno (+17,2%), el café (+16,3%) o el aceite de girasol (+9,7%).»Esto refleja que la inflación ha golpeado especialmente a productos frescos y servicios esenciales», subraya la OCU.
Se advierte de que la alimentación es precisamente lo que mantuvo el IPC al alza en diciembre pasado: Legumbres y hortalizas, sobre todo, pero también aceites, pescado, marisco y carnes encarecieron la cesta de la compra. Es decir, todo lo necesario en el día a día de las familias.
La comida es el gran quebradero de la economía doméstica, con una subida del 33,9% en cuatro años. Huevos casi al doble de precio que entonces; carnes con subidas del 55 % o la leche, encarecida en un 46%.
Aunque se anuncien revalorizaciones ligadas al IPC, la realidad cotidiana demuestra que estas no compensan el impacto real de una inflación que golpea con mayor dureza a quienes tienen ingresos fijos y más bajos.
«Somos personas mayores, pero no tontas, y de entrada sabemos que el IPC es un producto precocinado”, compuesto por una amalgama de factores, algunos de los cuales nada tienen que ver con nuestra vida cotidiana, por lo que supone un riesgo de empobrecimiento de nuestra vida real.
Hay que recordar que, en la vida real, os pensionistas dedican una parte importante de sus ingresos a alimentación, medicinas y cuidados, y aquí las noticias empiezan a no ser tan buenas. Poniendo el foco en la alimentación, y según un informe del Banco de España, en el conjunto del Estado español, «entre finales de 2019 y 2024, el precio de los alimentos se disparó el 33,9%, superando las cifras de la eurozona (31,2 %) y Estados Unidos (28,3 %)».



