La hucha de las pensiones son los padres

No existe tal hucha, sino un déficit y una deuda monstruosos y crecientes

Estos días se ha difundido una campaña publicitaria del PSOE en redes que asegura que el fondo de reserva de la Seguridad Social, la llamada «hucha de las pensiones», ha alcanzado su nivel más alto en una década, 15.267 millones. Falso de toda falsedad. Tal hucha no existe en la realidad, es un artificio contable, así que se puede llenar con todos los millones que quiera el Gobierno. Lo que existe es un déficit y una deuda brutales en el sistema de pensiones, que se está financiando con impuestos y con más deuda pública. Sí, amigos, las pensiones están quebradas por mucho que los políticos aseguren que su sostenibilidad está asegurada.

Como es el Estado quien transfiere el dinero a la Seguridad Social para tapar su agujero, puede transferirle algo más de lo imprescindible y llenar la hucha, pero sigue siendo ficticio. Es como si usted quiere una hipoteca para comprar una casa de 100.000 euros pero pide 110.000 y esos 10.000 de más los mete en su cuenta y dice que tiene una hucha. ¿La tiene? No, se la debe al banco. Pues lo de la Seguridad Social es lo mismo, es deuda que España debe pagar a sus acreedores, quienes nos prestan dinero comprando deuda pública.

El profesor de Economía Jesús Fernández Villaverde afirma que «una de las cosas más sorprendentes en España es la cantidad de gente convencida de que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la «hucha de las pensiones», lo vació Rajoy para pagar el rescate de la banca, o para cubrir cualquier otro gasto que a cada uno se le ocurra». Como diría Goebbles, una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

La citada hucha se creó en 2003 para guardar los excedentes de ingresos que financiaban las pensiones contributivas y los gastos de gestión. Como eran los años de vino y rosas de la burbuja inmobiliaria y la población era mucho más joven, el fondo creció entre 2000 y 2010. Pero la crisis financiera y la doble recesión de 2008 y 2011 redujo las cotizaciones y el envejecimiento de la población elevó el gasto. Así, a partir de 2011, el fondo empezó a reducirse hasta quedar casi vacío en 2022. Pero no porque nadie usara ese dinero para cualquier otro gasto; no, todo su dinero se fue a pagar prestaciones.

Las pensiones están quebradas
El problema de las pensiones -que no es exclusivo de España, ni mucho menos- no es de derechas o de izquierdas, es puramente demográfico: tenemos la mayor población jubilada -y más que vamos a tener según se vaya retirando el baby boom-, que vive más años (en los que cobra pensión) por la mayor esperanza de vida y que, además, cobra las prestaciones más altas de la historia, porque es la generación que tenía mejores sueldos y porque en España la pensión supone entre el 75% y el 80% del último salario (récord mundial). Así, la pensión media supera los 22.000 euros anuales y estamos en récord de perceptores de la pensión máxima.

Conviene recordar, porque mucha gente tiene una idea equivocada, que en España tenemos un sistema de reparto, en el cual las pensiones de un mes se pagan con las cotizaciones de los trabajadores del mismo mes, no de capitalización; es decir, nadie guarda tus cotizaciones en una hucha para cuando te jubiles. Y debido a lo del párrafo anterior, los pensionistas reciben en la actualidad un 62% más de lo que han cotizado durante su vida laboral. Eso no hay sistema que lo resista.Las cotizaciones baten récords, pero el gasto en pensiones consume cada vez más ingresos

En el lado de los ingresos, los bajos salarios y el elevado paro -pese a su reducción en los últimos años- hacen que las cotizaciones sean del todo insuficientes, a pesar de estar en récord. Y lo que es más preocupante: la baja y decreciente natalidad hace que las nuevas generaciones de trabajadores sean mucho menos numerosas que las de jubilados, algo que se agravará mucho más en el futuro.

Sí, están los inmigrantes, y que coticen es uno de los principales argumentos de las regularizaciones y nacionalizaciones. Pero sus aportaciones al sistema son muy reducidas, principalmente por sus bajos salarios o porque trabajan en negro, y no alcanzan ni de lejos para equilibrar este agujero. Es más, en función de la edad a la que se incorporen al mercado laboral, es bastante probable que cobren mucho más de pensión de lo que aporten en cotizaciones durante su vida.

El déficit real y el ficticio
El resultado de todo esto es que la Seguridad Social tuvo un déficit real de 63.251 millones entre prestaciones y cotizaciones en 2025. Para taparlo, el Gobierno se ha inventado una cosa llamada Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que nos quitan de la nómina todos los meses además de la cotización, pero que aporta solo 4.935 millones.

Por ello, el Estado le tuvo que transferir 53.000 millones. Y ahí está el truco contable, porque eso el Ejecutivo no lo cuenta como déficit. Con eso, además, llenó la supuesta hucha y, para que no cantara demasiado, reconoció un déficit de la Seguridad Social de 7.387 millones, el 0,4% del PIB, a años luz del real. Y encima presume de haberlo reducido.

La Seguridad Social suma 93.000 afiliados en un mes en plena regularización de inmigrantes

Es decir, las pensiones no es que sean insostenibles en el futuro, es que ya están quebradas. Y financiarlas con deuda pública supone la perversión de la solidaridad intergeneracional: los nietos pagarán mañana las pensiones de hoy de sus abuelos. Los políticos son conscientes de ello, por eso Rajoy planteó una incipiente reforma del sistema. Y cualquier reforma pasa, inevitablemente, por reducir la cuantía de las pensiones.

Huida hacia delante
Pero Sánchez se la cargó e indexó las pensiones a la inflación, con lo cual, en el año de la crisis energética y el IPC disparado por la guerra de Ucrania, 2023, las pensiones subieron un disparatado 8,5%. Y es que hay 9,5 millones de pensionistas y todos votan; eso son muchos votos imprescindibles para el único objetivo del presidente, seguir en Moncloa. Así que sigue huyendo hacia delante y el venga detrás, que arree.

Va siendo hora de acabar con todos estos bulos, tratar a los ciudadanos como adultos, contarles la verdad sobre las pensiones y tomar medidas -que serán dolorosas- para corregir este déficit. Porque son inevitables, tarde o temprano. Y cuanto más tardemos, más dolorosas serán.

fUENTE: https://theobjective.com/economia/2026-08-16/hucha-pensiones/

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