La España que desaparece: 42 de 50 provincias pierden población sin contar la inmigración

En la última década, el crecimiento vegetativo ha sido negativo en casi todo el país. Y el envejecimiento se acelerará en los próximos años.

España pierde habitantes. No en términos absolutos, porque el aporte migratorio lo compensa. Pero sí en lo que tiene que ver con su población autóctona. En la última década, el crecimiento vegetativo —saldo contando solo nacimientos y defunciones; y dejando a un lado inmigración y emigración— ha sido negativo en casi todo el país. Apenas ocho de las cincuenta provincias españolas tienen un saldo positivo entre 2014 y 2024 (Nota: Junto a estas ocho provincias, aquí habría que añadir Ceuta y Melilla; aunque la estructura demográfica de las dos ciudades autónomas es muy peculiar, por su tamaño, por la llegada de inmigrantes, porcentaje de población joven de procedencia extranjera, etc., lo que hace complicada en su caso la comparación estadística con otras regiones europeas).

O, lo que es lo mismo, en 42 de 50 provincias, el saldo es negativo en el acumulado de la década. Es decir, han muerto más personas de las que han nacido. Y en algunos casos, con números respecto a la población original cercanos al 10%: una cifra altísima para un período de tiempo tan corto.

El mapa

Esta semana, Eurostat publicaba la edición 2026 de su tradicional Regional Yearbook, quizás el compendio más completo de la evolución de diferentes variables económicas, sociales, sanitarias… de las regiones de los países de la UE.

En lo que tiene que ver con la población, el panorama es el previsible para el período analizado, la década 2014-2024: envejecimiento acelerado en todo el continente, con algunos países sufriendo este fenómeno de manera más acusada (Portugal, Grecia, Italia, España, Bulgaria…); baja natalidad, muy por debajo de la tasa de reemplazo de 2,1 hijos por mujer (aquí también España está en los puestos de cola); y despoblación de las zonas rurales, que pierden población mientras las áreas urbanas y costeras la ganan. Y junto a todo esto, inmigración neta en la mayoría de las regiones, con la clara excepción de muchos países del este, que están perdiendo población porque hay más salidas que entradas.

Quizás el mapa que mejor explique esa evolución negativa de la población de la que hablamos sea el siguiente:

eurostat-poblacion-14-24-graf-1-saldo-natural.png

Mapa cambio de población | Fuente: eurostat

Como vemos, las zonas en amarillo-marrón son aquellas en las que el saldo vegetativo es negativo (más muertes que nacimientos); y las zonas en verde, las que tienen un resultado positivo en esta estadística. Pues bien, no hay que fijarse mucho para ver que España destaca, para mal.

• En primer lugar, porque apenas hay zonas en verde. Y las pocas que hay, con el verde más claro —es decir, saldo positivo por poco—. Solo ocho provincias españolas están en esta lista: Baleares, Las Palmas, Gerona, Madrid, Murcia, Almería, Málaga y Sevilla.

• En segundo término, porque hay bastantes provincias con color ocre: pérdida de población por saldo vegetativo de entre el 5 y el 10% en una sola década. Aquí aparecen Cuenca, Teruel, Soria, Palencia, Cáceres, Ávila, Salamanca, León, Asturias, Lugo y La Coruña.

• Y por último, el caso más dramático: las dos provincias que acumulan una caída superior al 10% de la población en diez años —siempre, sin contar el saldo migratorio—: Zamora y Orense.

Solo algunas zonas del interior de Portugal, el norte de Grecia, el este de Alemania y las regiones rurales de Bulgaria presentan una situación más preocupante en todo el continente. Además, los datos de Eurostat no son solo negativos si miramos hacia el pasado. Tampoco hay mucho a lo que agarrarse para anticipar el futuro con optimismo. Así, esas mismas zonas que están perdiendo población también son las que tienen una edad mediana más elevada: nueve provincias españolas tienen una edad mediana superior a 50 años (recordemos, la mediana es la estadística que divide en dos una población; la mitad de los habitantes tiene más de esa edad y la otra mitad, menos). Como las proyecciones indican que esa edad mediana seguirá subiendo en España con más rapidez que en el resto de Europa, podemos estar casi seguros de que la mayor parte del país estará en esa situación —edad mediana de más de 50 años— dentro de una década.

En el lado opuesto, el siguiente mapa, que lo que muestra es la migración neta en cada zona.

eurostat-poblacion-14-24-graf-2-inmigracion.png

Flujos inmigración | Fuente: eurostat

Como vemos, aquí los colores cambian: casi todas las provincias españolas ganan población gracias a los llegados desde el exterior. Destacan, en términos absolutos, Madrid y Barcelona, que han visto incrementos sustanciales de población en esta década —740.000 personas y más de 500.000 respectivamente— gracias fundamentalmente al aporte migratorio, tanto desde dentro de España como, sobre todo, desde fuera de nuestras fronteras.

En términos relativos también destacan: Guadalajara, Alicante, Baleares, Gerona… Casi todas las provincias españolas —salvo cuatro: Badajoz, Córdoba, Jaén y Ciudad Real— han visto incrementarse su población por los llegados desde fuera. Aquí se incluye migración interior —desde otras provincias de España— y exterior. Pero en la mayoría de los casos, ha sido este último el factor más importante en la evolución demográfica.

¿El resultado? Pues un país muy diferente al de hace una década. Más envejecido; con más población; y en el que esa ganancia de población se debe a los que llegan de fuera de nuestras fronteras.

Fyente; La España que desaparece: 42 de 50 provincias pierden población sin contar la inmigración – Libre Mercado

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