LA BRECHA ENTRE LA ESPAÑA PÚBLICA Y PRIVADA SE AGRAVA

Cada asalariado prácticamente “mantiene” a una persona cuya nómina o pensión depende de los presupuestos

«Res publica», expresión latina que significa literalmente «cosa pública», era empleada en la Antigua Roma para referirse al conjunto del Imperio y todos sus intereses comunes. De esta forma, lo diferenciaban de la «res privata» («cosa privada»), que hacía alusión al patrimonio personal del emperador. Una dicotomía, público-privado, que al igual que muchas aportaciones clásicas ha llegado hasta nuestros días. Dos términos, en principio contrapuestos, pero que, no obstante, mantienen una relación de dependencia. Y es que el Estado, es decir, la «cosa pública», obtiene ingresos de la «cosa privada», fundamentalmente a través de los impuestos y las cotizaciones sociales que pagan los ciudadanos que, a su vez, sirven para financiar servicios tan importantes como la Educación, la Sanidad o las Infraestructuras, de los que se beneficia el conjunto de la sociedad, independientemente de su naturaleza. Con estos ingresos, también se pagan las nóminas de los colectivos que dependen de los presupuestos estatales, y cuyo grueso lo integran fundamentalmente los empleados públicos, los pensionistas y los perceptores de prestaciones por desempleo. Sin embargo, actualmente, se están produciendo una serie de desequilibrios que pueden condicionar el crecimiento futuro.

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