Jubileo o casi

AVISO de que a los etéreos como yo, por nuestra dimensión inmortal, se nos hace dificilísimo entender lo de la jubilación humana.

Supongo que, cuando uno es eterno, solo come y bebe por vicio y no por necesidad y puede elegir su aspecto a cada momento (desde un jarrón a un señor o señora estupenda) se relativiza mucho eso de las pensiones.

Pero, como cultivamos la empatía, en el Área de Gestión Emocional de Eventos Especialmente Lamentables (ANGEEL) hemos reflexionado sobre el asunto para lidiar vuestras quejas crecientes.

Para empezar, dejad de preocuparos por la cuantía de la pensión. Según nuestros cálculos, por mucho que las subáis nunca vais a dejar de perder poder adquisitivo. Eso que llamáis IPC para usarlo de referencia es como la homeopatía: una bolita con muy poca sustancia. Un secreto: un tercio de los productos que ponderan en la variación de los precios no se consumen habitualmente por los mayores de 70 años (enseñanza, vivienda, menaje, hoteles). Pero, si suben menos que la alimentación, las medicinas o la ropa, que son el tercio que sí consumen, ya rebajan la media. El tercio restante lo componen los gastos que solo se pueden permitir los que superan el mínimo vital: transporte, comunicaciones, ocio, alcohol y tabaco. Lo que da un poco de vidilla, vamos.

Así que no sufráis por esto: no os va a llegar para lo que querríais gastar pero, a lo largo del tiempo, iréis dejando de echarlo de menos porque os lo quitará el médico.

Y llegamos al gran tesoro de la jubilación: TIEMPO. Para hacer todo lo que habríais hecho con treinta, con cuarenta y con cincuenta años y no podíais porque estabais trabajando para tener una buena jubilación. Leer, pasear, viajar (donde decida el Imserso, no tú si no tienes ahorros), degustar gastronomía (baja en sal y azúcar, con proteína limpia y sin alcohol), estudiar una nueva carrera (sí, hay gente para todo),…

Y así hasta llegar a la conclusión de que la estrategia es que retrasen la edad de jubilación pero no lo notéis porque luego se os va a hacer larguísimo.

De nada.

Fuente: Gotzon A.: [email protected]

Publicado en DEIA, sábado 13/07/2019

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