Una «tontería»: Las Tontinas (¿Los futuros planes privados de pensiones?)

Las mutualidades de ahorro y previsión se fundaron con la finalidad de que sus socios mutualistas (ahorradores) obtuvieran una renta que hiciera las veces de pensión y también para recuperar las aportaciones realizadas incrementadas con intereses cuando cumplían los requisitos (generalmente de edad o de cotizaciones) previstos en sus Estatutos.

Aunque había sistemas mixtos, las modalidades «de reparto» eran fundamentalmente:

A) La «TONTINA»: las cuotas o aportaciones de los asociados se acumulaban a los intereses y éstos se distribuían en una fecha determinada entre los mutualistas supervivientes. El último superviviente de entre los mutualistas, recibía además la totalidad del capital acumulado. Toma su nombre de su inventor, en el siglo XVII, el banquero Lorenzo Tonti.

B) La «CHATELUSIANA»: el mutualista recibía, mientras viviera, una renta como si fuera una pensión vitalicia. Debe su nombre a un humilde obrero tipográfico (Federico Chatelus) que fue su creador en 1880.

La primera tontina , en el argot actual «un producto financiero», se inició en Francia en 1653 a instancias del Cardenal Mazarino, la llamada Tontina Real, con la intención de facilitar un sistema de créditos al Estado que aportó también una cantidad inicial.

El sistema se popularizó rápidamente en Francia, Italia y España. La Tontina también tuvo un gran auge en los EEUU e Inglaterra, pero se produjo un gran número de asesinatos entre mutualistas. Así que las autoridades entendieron que era el propio sistema el que incitaba a ello y terminaron prohibiéndolo. Aún así, se tiene constancia de que desde entonces, y hasta hoy, la Tontina clandestina se sigue practicando con gran éxito en ambos países (hay alguna película sobre el tema e incluso un episodio de los Simpson).

La Tontina no sólo es aún legal en Francia sino que además es sumamente popular. Enredando en este tema se puede encontrar páginas web prometiendo rentabilidades anuales del 8’5%. La prensa financiera francesa publica periódicamente estudios comparativos entre Tontinas y Planes de Pensiones con la misma seriedad con la qua analiza la solidez de los valores que cotizan en Bolsa.

La Tontina en España no llegó hasta dos siglos después de lo que lo hizo en Francia. A mediados del siglo XIX se crearon varias compañías de Seguros de vida que se dieron en llamar «de seguros mutuos» cuando en realidad se trataban de aproximaciones a los métodos de Tonti. Funcionaron durante varias décadas, pero los problemas económicos del país las arrastraron a la quiebra (como al resto del sistema financiero), quedando una muy mala imagen de las mismas.

En la modalidad llamada «chatelusiana», con que operaron algunas compañías de seguros mutuos, destacaron «Los Previsores del Porvenir» y «L’amich del Poble catalá», aunque en realidad se trataba más bien de mutuas de ahorro para pensiones vitalicias.

La Tontina funciona en toda África subsahariana desde hace siglos y evoluciona con gran vitalidad para adaptarse a las nuevas necesidades de la población. Es al mismo tiempo un sistema de ahorro y de crédito, así como una caja de seguridad que excede las simples funciones financieras. Actualmente la Tontina sigue funcionando en España. No como antaño que al final se acababan matando para ser el único superviviente, ¡faltaría más!, pero sí con la misma base de solidaridad: todos los participantes se involucran de la misma forma, aportando lo mismo, haciendo lo mismo y obteniendo el mismo beneficio.

Con la actual crisis que vivimos la gente se vuelca en ayudarse y obtener liquidez «todos de una» (creando especies de «mutuas solidarias» bordeando la legalidad), pero ¡OJO! las entidades financieras/aseguradoras no descansan y no sería de extrañar que empiecen a ofrecer de nuevo tontinas o similares (eso sí regalando una tablet o una vajilla a los nuevos ¿»mutualistas»?).

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