¿Impuestos o más deuda? El Banco de España pide al Gobierno que diga cómo financiará el aumento del gasto

Advierte de que el déficit público sobre PIB no se corregirá ni una décima este año pese al crecimiento económico

El Banco de España ha sido crítico en su Informe Anual, presentado este jueves, con la falta de una estrategia por parte del Gobierno ante el incremento del gasto público que se avecina en el futuro más inmediato, con un compromiso de elevar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB y una tensión creciente en las pensiones públicas a medida que envejece la población. Las opciones son básicamente dos: o subir los impuestos o incrementar aún más la tasa de deuda pública, que todavía supera el 100% del PIB.

«La falta de una estrategia fiscal lo suficientemente detallada a medio plazo dificulta anticipar con claridad los mecanismos de financiación de las nuevas presiones de gasto, en la medida en que no está plenamente definido si se abordarán mediante un aumento de los ingresos (por ejemplo, vía impuestos) o a través de un mayor recurso al endeudamiento. Esta indefinición introduce cierto grado de incertidumbre sobre la evolución futura del déficit y la deuda pública, lo que subraya la importancia de seguir avanzando hacia una planificación fiscal más estructurada y orientada al medio plazo», recoge el documento.

Se podría decir que es una de las pocas críticas explícitas, junto a la enmienda a la política de vivienda del Gobierno, que recoge el informe anual de la institución, el primero que se presenta con David López Salido, sustituto de Ángel Gavilán, al frente de la Dirección General de Economía, y que no aborda retos importantes para la economía española que sí solían analizarse en ediciones pasadas como el gasto en pensiones, la desigualdad -con sólo dos menciones en todo el texto- o el impacto de los fondos europeos Next Generation.

Sí admite que la política fiscal española se enfrenta al reto de «absorber nuevas presiones de gasto», pero sólo menciona explícitamente la «dinámica de aumento del gasto público en defensa» y otras presiones por las que pasa de puntillas como «la transición climática, el envejecimiento demográfico y la digitalización de la economía».

«En ausencia de una estrategia de medio plazo de la política fiscal, resulta incierto cómo se financiarán estas nuevas presiones de gasto y, por tanto, qué efecto tendrán sobre la dinámica de la deuda pública, lo que refuerza la conveniencia de avanzar en la planificación a medio plazo de la política fiscal», instan al Gobierno.

El Banco de España no se muestra muy optimista sobre el devenir de las cuentas públicas. En cuanto al déficit -el desfase entre ingresos y gastos- pese a que en 2025 se redujo hasta el 2,4% del PIB, ocho décimas menos que el año anterior, para este año esperan que no mejore ni una sóla décima. Se quedará en el 2,4% del PIB a pesar de que el propio PIB crecerá un 2,3%, según sus cálculos. Al tratarse de un ratio (déficit en comparación con el PIB), si el denominador mejora pero el resultado no se altera es porque el numerador empeora.

«El déficit de las Administraciones Públicas se redujo hasta el 2,4% del PIB en 2025, si bien esta mejora obedece principalmente a factores transitorios, y se estima que el desequilibrio estructural de las cuentas públicas se mantiene en torno al 3% del PIB«, apuntan.

La mejora del déficit dependerá «del mayor o menor esfuerzo en función de la ambición de reducir la deuda sobre PIB«, precisó López Salido. Este indicador, que el año pasado se situaba en el 100,7% del PIB creen que bajará este ejercicio hasta el 98,9% y al 97,9% el próximo, aunque ellos mismos advierten de que «en las fases expansivas las previsiones de medio plazo de la deuda pública tienden a presentar un sesgo de infraestimación», lo que podría derivar en que finalmente la deuda se comporte peor de lo previsto.

Preocupación por la inflación

La institución muestra también preocupación por la evolución de la inflación en el país, que en los últimos meses está subiendo con más fuerza que en la Unión Europea, generando un diferencial que afectará a nuestra competitividad. Esa brecha, además, no se observa en los salarios, que en España se comportan en línea con los de la media comunitaria, lo que confirma el empobrecimiento de los trabajadores.

Para 2026, han elevado al 3,6% su previsión de inflación promedio, seis décimas más que en sus proyecciones de marzo; mientras que en 2027 la sitúan en el 2,6%, una décima más que hace tres meses. La subyacente -que no tiene en cuenta el precio de los alimentos frescos y productos energéticos por ser los más volátiles- la elevan al 3,2% para este ejercicio, medio punto más, y muy por encima del nivel del 2% que el Banco Central Europeo considera saludable.

«Como consecuencia del shock de precios energéticos, la inflación en España sube más que la de la zona euro y nos preocupa que se abre un gap y se traslada más a la subyacente, algo que pasa más en España que la UE, por la fuerte demanda de turismo y ocio. Vemos resiliencia del crecimiento del PIB y el empleo, pero tenemos una preocupación porque emergen parte de nuestros problemas asociados a diferenciales de inflación persistentes con la zona del euro que pueden afectar a nuestra competitividad a corto y medio plazo», ha advertido David López Salido, director general de Economía de la institución.

Sin embargo, llama la atención que el crecimiento salarial «se sitúa en línea con el de la zona euro», a diferencia de lo que ha ocurrido en el pasado. Del año 2000 al 2009, los salarios subieron más en España que en la UE, «en un contexto de burbuja inmobiliaria y crecimiento poco productivo», pero desde ese año la tendencia se invierte. España se adentra en una fase expansiva, de recuperación, en la que se ajusta el precio del factor trabajo para compensar la pérdida de competitividad, con lo que los sueldos evolucionan peor que en la UE. Desde 2018, no obstante, la subida converge con el promedio de la zona euro.

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«El contexto de inflación dual que observamos no está asociado necesariamente a mayores presiones del factor trabajo, sino que hay otros motivos como la inercia de inflación en el sector servicios», apunta, en alusión a una subida de precios enquistada en los servicios -especialmente vinculados al turismo y el ocio- como principal responsable de la brecha de inflación.

En cuanto al crecimiento, el Banco de España sigue proyectando que el Producto Interior Bruto (PIB) repuntará un 2,3% este año y un 1,7% el próximo, en línea con lo que esperaba en marzo, aunque cree que la demanda externa contribuirá más de lo estimado entonces y la interna menos, ya que componentes como la inversión (medida con la Formación Bruta de Capital) se comportará mucho peor de lo pronosticado inicialmente.

Fuente:¿Impuestos o más deuda? El Banco de España pide al Gobierno que diga cómo financiará el aumento del gasto | Macroeconomía

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