¿ HASTA CUÁNDO LOS POLÍTICOS ABUSARÁN DE NUESTRA PACIENCIA ?

A pesar de que España tiene problemas enquistados, como el paro juvenil, la pérdida de peso y relevancia en el mundo (algo que también comparten muchos países europeos), una administración pública vetusta y poco eficiente, el despoblamiento de grandes zonas, una división casi fóbica entre la derecha y la izquierda, y un sistema autonómico que probablemente mejoraría mucho si evolucionara hacia un modelo federal, ninguno de estos elementos se presenta de forma exacerbada ni deforma el conjunto de lo que España, al día de hoy, sigue siendo: una nación europea moderna y democrática.

 

Ni siquiera el auge de una derecha radical supone una anomalía. El nacionalismo españolista de Vox tiene muy poco que ver con Franco, y en cambio sí con el auge del independentismo catalán y el surgimiento de movimientos nativistas a lo largo y ancho de Europa.

 

 

La única particularidad de España, es el “problema territorial”, la invención decimonónica de nacionalismos periféricos, en especial el catalán y el vasco, que forjaron un núcleo de resistencia a los procesos de modernización en España.

 

Estos nacionalismos tienen su origen se remonta al intento reaccionario de frenar las ideas liberales que volvían al poder en España en 1833, después del fracaso de las Cortes de Cádiz. A estas ideas liberales se opusieron los sectores carlistas en el País Vasco, en Navarra y en la Cataluña rural, principalmente, que se convirtieron en un foco de tradicionalismo, religión, leyes viejas y fueros locales, que dificultaron el tránsito del mundo español a la modernidad liberal.

 

Aunque fenómenos similares ocurrieron en otros lugares de Europa, lo particular del caso español es que esa tensión nunca se resolvió y sigue vigente hasta hoy.

 

El drama político del último año se debe, justamente, a que el partido que más contribuyó a modernizar España, el PSOE, se desvió del camino constitucionalista y de los ideales de la Transición para establecer alianzas de gobierno con estas fuerzas nacionalistas y reaccionarias.

 

Aunque pueden reconocerse algunos (pocos) aciertos en la gestión de Sánchez los indultos, la ley de amnistía y su juego de alianzas son nocivas. “El Estado de derecho, sí ha quedado dañado por el beneficio personal del presidente”.

 

Afortunadamente los españoles son mejores que sus políticos, y su estilo de vida, la sabiduría profunda que tienen sobre lo que es verdaderamente importante, les permite sobrellevar el mal gobierno y la polarización.

 

¿Cuánto tiempo se puede abusar de esas virtudes y de la paciencia de los ciudadanos? Esa pregunta; los políticos también deberían hacérsela.

 

QUOUSQUE TANDEM ABUTERE, CATILINA, PATIENTIA NOSTRA?

¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?

(Cicerón, primera oración de la Primera Catilinaria)

 

Deja un comentario