GOBIERNO Y SINDICATOS ACUERDAN SUBIR EL SMI DE 2024 UN 5%, HASTA LOS 1.135 EUROS

Los empresarios se descuelgan del acuerdo al no obtener sus demandas

 

El Ministerio de Trabajo ha acordado este viernes con CCOO y UGT subir el salario mínimo inteprofesional (SMI) para 2024 un 5%, desde los 1.080 euros mensuales por catorce pagas hasta los 1.135 euros. Esta subida se aplicará con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2024.

 

Así lo ha anunciado el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, al término de la reunión que ha celebrado a primera hora de esta mañana con los agentes sociales para comunicarles la decisión del Gobierno sobre el SMI tras las conversaciones mantenidas con ellos desde el mes de diciembre.

 

Las organizaciones empresariales CEOE y Cepyme no se han sumado al acuerdo porque no se han atendido sus demandas de indexar el SMI a los contratos públicos y de establecer bonificaciones para el sector del campo.

 

Tanto Trabajo como CCOO y UGT estaban dispuestos a firmar una subida del 4% si las organizaciones empresariales se sumaban a un pacto tripartito. En caso de no hacerlo, el Ministerio y los sindicatos aseguraron que la subida iba a ser “más ambiciosa” que ese 4% inicial y de hecho los sindicatos estaban pidiendo un 5%.

 

“No ha podido ser (el acuerdo con la patronal). Nos hemos dejado la piel, lo hemos intentado hasta el último momento y no lo hemos logrado, pero hemos alcanzado un acuerdo con los sindicatos para subir el SMI un 5%”, ha destacado Pérez Rey, que ha precisado que este 5% se traducirá en una subida de 55 euros más al mes.

 

Beneficiará a más de 2,5 millones de personas

El secretario de Estado, que ha agradecido a sindicatos y empresarios su esfuerzo negociador, ha subrayado que esta subida del SMI beneficiará a más de 2,5 millones de personas, de las que un tercio serán mujeres y jóvenes, que podrán a partir de ahora “vivir mejor”.

 

“Esta subida nos permitirá también subir el salario por hora de las empleadas de hogar y seguir avanzando en un país más próspero, que acabe con el diferencial salarial con Europa, que siga luchando contra la brecha de género y que redima del elemento fatal que es la pobreza salarial”, ha resaltado Pérez Rey.

 

El secretario de Estado, que ha destacado la “altura de miras” de los sindicatos al acordar esta subida, ha indicado que desde que se inició la senda ascendente del SMI, esta renta mínima se ha revalorizado un 52%, lo que ha contribuido a reducir la pobreza salarial en un 25%.

 

A principios del año pasado, el Gobierno acordó, sólo con los sindicatos, una subida del SMI del 8% para 2023. Su compromiso para esta legislatura es fijar, por ley, que esta renta mínima siempre debe ser equivalente al 60% del salario medio.

 

La CEOE tampoco se sumó a las subidas del SMI de 2022 y 2021 acordadas por el Gobierno de Pedro Sánchez con CCOO y UGT, pero sí pactó con ellos el incremento de 2020, cuando aumentó desde los 900 a los 950 euros mensuales.

 

España tiene el segundo SMI más costoso de toda Europa

La economía española es la segunda de la OCDE donde más sube el SMI desde 2018, al tiempo que sufre la mayor caída de productividad.

 

De este modo, el SMI pasaría de 1.080 euros al mes en 2023 a un total de 1.135 euros en 2024, marcando así un nuevo máximo histórico, ya que equivaldría al 61% del salario promedio neto de jornada completa. El problema de fijar los sueldos de forma arbitraria por ley, al igual que sucede con cualquier otro precio, es que genera graves distorsiones si no se ajusta a la reglas del mercado.

 

En el caso de los sueldos, estos vienen determinados por la productividad. A mayor productividad, sueldos más altos, y al revés. En el caso de España, sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha protagonizado uno de los mayores aumentos del SMI de los países desarrollados, al tiempo que ha sufrido la mayor caída de la productividad. Como consecuencia, la subida del SMI se está traduciendo en una sustancial destrucción de empleo, afectando especialmente a los sectores menos productivos: pymes, colectivos más vulnerables y las regiones más pobres de España. Así pues, la nueva subida del SMI tendrá consecuencias negativas.

 

Desde 2018, el SMI se ha incrementado un 46,8%, desde 707,7 euros mensuales hasta los 1.080 en 2023. Y alcanzará el 52,6% en 2024, hasta los 1.135 euros. Con este incremento, el SMI supondría el 61% del salario promedio neto de jornada completa, un nuevo máximo histórico, tal y como revela un reciente informe de Cepyme.

 

Descontada la inflación, España es el segundo país de la OCDE donde más aumentó el SMI en términos reales, casi 30 puntos porcentuales, tan sólo superado por Lituania. El incremento de 30,2% de España es 2,5 veces mayor que el aumento medio de las economías ricas; el doble que Alemania, Portugal y Corea del Sur; tres veces más que Japón y Australia; y hasta seis veces más que Canadá, Francia o Reino Unido.

La productividad, sin embargo, ha caído en el mismo período. De hecho, España ha sido el país de la OCDE donde peor ha evolucionado la productividad (PIB por ocupado) entre 2018 y 2023, con una caída de 3,8%, frente al aumento medio del 4,6% del resto de países ricos.

 

Como consecuencia, España se sitúa entre los países de la UE cuyo coste total del salario mínimo, incluyendo cotizaciones, es mayor en relación con la productividad, con un 30,2%, tan sólo superado por Francia y muy por encima de la media de la media comunitaria (20,6%). Es decir, la economía nacional tiene el segundo SMI más costoso de la UE.

 

Destrucción de empleo

Desvincular el crecimiento de los salarios de la evolución de la productividad es contraproducente. Y es que, cuando los sueldos crecen más que la productividad, aumenta el coste laboral por unidad producida y eso se traduce en precios más altos, pérdida de competitividad y menos contratación e inversión.

 

Así pues, en última instancia, se traduce en destrucción de empleo. Según Cepyme, “el alza del SMI producida desde 2018 ha impactado negativamente en la creación de empleo en las tareas elementales. Un impacto que se puede cifrar en la no creación de hasta 163.0000 puestos de trabajo. Esta situación es especialmente preocupante en un país que tiene la mayor tasa de desempleo en Europa”.

 

Y el mayor impacto recae en los sectores menos productivos, como es el caso de las pymes, los jóvenes y los colectivos menos cualificados, y las regiones menos ricas de España. Dado que la productividad de las pequeñas empresas es menos de la mitad que la de las de más de 250 trabajadores, tienen un margen mucho más reducido para poder repercutir el aumento de los costes salariales en el precio final de sus productos. Un nuevo incremento situaría el SMI, en términos netos, en el 70% de la remuneración media de las pymes.

 

A nivel territorial, el SMI se aproximaría a los salarios medios de muchas comunidades autónomas. En concreto, un salario mínimo de 1.135 euros dejaría a 13 comunidades con un SMI superior al 60% del salario medio. Destaca Extremadura, donde el SMI supondría el 72,8% del salario medio autonómico, seguida de Canarias (68,5%) y Murcia (67,4%).

 

El SMI también superaría el 60% del sueldo medio en un total de 38 provincias, empezando por Ávila (78,7%), Zamora (77,3%) y Badajoz (75,8%).

Y en 26 provincias ese mismo SMI equivaldría a más del 75% del sueldo medio de sus pymes, lo cual dificulta mucho más la contratación.

 

Fuentes:

Europapress: Gobierno y sindicatos acuerdan subir el SMI de 2024 un 5%, hasta los 1.134 euros (europapress.es)

Libre mercado: España tiene el segundo SMI más costoso de toda Europa – Libre Mercado

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