Estamos empezando a ver el precio de habernos gastado todo en pensiones»

El director de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada analiza en el Foro Económico de El Diario Montañés los retos y oportunidades de España en el complejo panorama global

La visión de Ángel de la Fuente, director de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) sobre la situación de España es compleja y llena de matices, como corresponde al análisis pormenorizado de una realidad en la que convergen numerosos factores tanto internos como externos. Durante su intervención en el Foro Económico de El Diario Montañés, celebrado en el Hotel Bahía de Santander, el economista dibujó los grandes contrastes que enfrenta la economía española, con una situación interna marcada tanto por la falta de reformas estructurales y unas cuentas públicas comprometidas por el imparable aumento del gasto, como por unos datos macroeconómicos que han permitido al país resistir mucho mejor de lo esperado en un complejo contexto geopolítico dominado por la competencia global y la incertidumbre.

De la Fuente arrancó su intervención ofreciendo un retrato general de la marcha de la situación económica en España. Situó en la balanza aspectos muy positivos, como un crecimiento y dinamismo mayores a lo esperado en un contexto internacional adverso marcado por conflictos bélicos, inestabilidad interna y bloqueo político, que han llevado al país a liderar el crecimiento acumulado del PIB real en la Unión Europea entre los años 2022 y 2025. Como elemento negativo, el economista apuntó a la base de esa dinámica económica, que a su juicio no se ha sustentado en reformas estructurales internas propias, sino en elementos externos coyunturales independientes de la gestión nacional, entre ellos el gran crecimiento de la inmigración o la fortaleza del turismo. «Tenemos unos vientos de cola en los últimos años que ayudan mucho al crecimiento de la economía española», afirmó. En este apartado mencionó el impacto de los fondos europeos, señalando que «el crecimiento de estos años estaba en término en el orden del 3% y un tercio del mismo viene directamente viene de ese influjo de capital», o la lejanía del conflicto de Ucrania. Lo que sí destacó De la Fuente como mérito propio fue el comportamiento de las empresas españolas y su capacidad competitiva.

El economista puso el foco en dos realidades claves en la evolución de la economía española: el empleo y la productividad. Si sobre el primero afirmó que «la foto sigue siendo bastante favorable», del segundo señaló que «no lo es tanto». Este hecho resulta clave, dado que «en materia de productividad España lleva tiempo perdiendo terreno en relación no solo con la Unión Europea, sino con Estados Unidos y con los países a los que nos gustaría parecernos», destacó.

En su análisis, el director de Fedea dedicó una parte importante de la atención al complicado contexto internacional, haciendo referencia a los conflictos bélicos de Ucrania e Irán y a su impacto en los precios de la energía y las primas de riesgo, así como a la guerra arancelaria acometida por Donald Trump. Sobre el impacto de las guerras, en especial la de Medio Oriente, De la Fuente explicó que se prevé una afectación de precios altos y volatilidad en el petróleo y el gas durante un horizonte mínimo de uno a dos años debido a la destrucción física de infraestructuras críticas: «En Europa, e incluso en España pese a tener más renovables, del 80% del consumo de energía sigue viniendo en última instancia de los combustibles fósiles», resaltó. Respecto a la respuesta gubernamental, también sostuvo que el Estado «sobreprotegió» a la población mediante rebajas impositivas indiscriminadas a los carburantes, algo que «tapa las señales de precios» e impide que los consumidores perciban la escasez del recurso y anulando los incentivos de mercado dirigidos al ahorro energético.

Sobre los aranceles, De la Fuente se mostró muy crítico con la vuelta al proteccionismo por parte de Trump, un cambio que desde su punto de vista introduce niveles de volatilidad comercial inéditos a nivel global ya que el arancel medio efectivo estadounidense ha escalado del 2% hasta llegar a superar el 10%: «En el grado de incertidumbre mundial en términos de comercio nunca hemos visto nada parecido«, resaltó. Así, llegó a señalar que la agenda económica del mandatario estadounidense supone un retroceso hacia una filosofía mercantilista y proteccionista que va en contra de los consensos de la ciencia económica.

Falta de reformas estructurales

Uno de los apartados a los que el economista dedicó más atención fue a la situación interna en España, condicionada en gran medida por la falta de reformas estructurales esenciales. En ese sentido, destacó que a pesar del dinamismo económico, las administraciones públicas mantienen déficits fiscales de gran magnitud. De la Fuente explicó que el incremento del gasto público y la presión fiscal consolidados tras la pandemia no se han revertido, y que eso compromete seriamente la estabilidad presupuestaria: «No hemos llevado a cabo una reforma fiscal bien pensada que nos ayude a enfrentarnos a los problemas que tenemos», denunció.

De la Fuente situó el sistema de pensiones en el centro de la situación, ya que, señaló, «con la última reforma de pensiones lo que hemos hecho es básicamente firmar un cheque en blanco y chutar para adelante». En ese sentido, explicó que desde el año 2010, el sistema contributivo se encuentra invertido, y los gastos en prestaciones crecen exponencialmente por encima de los ingresos por cotizaciones sociales. Por ello, censuró la última reforma de pensiones y la eliminación de los mecanismos de control del gasto presupuestario como la desindexación de la inflación y el factor de sostenibilidad ligado a la esperanza de vida, lo que a su juicio disparará el incremento del déficit hasta un 4% o 5% del PIB.

Se trata de una situación que compromete tanto el propio sistema como las cuentas públicas: «Tenemos una brecha cada vez mayor entre las prestaciones contributivas de la Seguridad Social y los ingresos contributivos». «A día de hoy estamos hablando de entre 50.000 y 60.000 millones de euros anuales», detalló. El déficit generado y la falta de compromiso con la estabilidad financiera ha provocado que estemos »empezando a ver el precio de habernos gastado todo en pensiones, y lo estamos viendo en nuestros trenes, en nuestras carreteras, en las universidades y en la sanidad«. A ello hay que sumar la presión para el aumento del gasto en defensa: »A los cuatro o cinco puntos extra de gasto de las pensiones hay que añadir ahora otro 3% más en defensa, lo que hace que cuadrar el balance sea muy complicado».

Según De la Fuente, gran parte de todos estos problemas radica en la polarización extrema y la parálisis política, por lo que criticó la incapacidad absoluta de los dos principales partidos nacionales para dialogar o pactar reformas urgentes de interés general. Algo que, explicó, evidencia el hecho de que lleven quince años de retraso para acordar un sistema de financiación autonómica razonable, un pacto que a su juicio se lograría con rapidez si existiera voluntad política mínima. «Estamos en una situación en la que los dos grandes partidos, que son los pilares del sistema y partidos moderados y centristas, son incapaces de sentarse juntos a hablar de ninguna cosa», lamentó.

Sobre la polémica propuesta de reforma del modelo de financiación autonómica, el director de Fadea resaltó entre los aspectos positivos el hecho de que simplifica la estructura distributiva del modelo actual. Para ello, explicó, reduce el peso relativo de los fondos secundarios complementarios –insuficiencia, convergencia y competitividad– potenciando en su lugar el Fondo de Garantía de Servicios Fundamentales. Una redistribución que beneficia y corrige la infrafinanciación histórica de regiones como Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla-La Mancha, pero que empeorará relativamente la de las comunidades mejor financiadas en la actualidad, entre ellas Cantabria. De la Fuente se mostró muy crítico, sin embargo, con el hecho de que la propuesta del Gobierno central esté diseñada para primar financieramente de manera excesiva y artificial a Cataluña.

De la Fuente finalizó ofreciendo su receta para el futuro, basada en un llamamiento al consenso y a la lucha por alcanzar objetivos comunes: «Deberíamos intentar recuperar la capacidad de diálogo y de acuerdos por el interés general», concluyó.

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