ESPAÑA YA ESTABA QUEBRADA. PERO SÁNCHEZ NO NOS LLEVARÁ A LA SUSPENSIÓN DE PAGOS PUES UN ESTADO YA SOBREENDEUDADO GANA CON LA INFLACIÑON

España está quebrada financieramente desde hace años. La prueba es que durante 2020 y 2021 el 100% de nuestras emisiones netas de deuda las ha tenido que comprar el Banco Central Europeo. Pero precisamente debido a esta inyección de recursos que no hemos presentado suspensión de pagos ni hay ninguna razón que vayamos a hacerlo de forma inminente, que fue el riesgo real que corrimos en 2011

 

Sin duda el segundo semestre del año va a ser muy duro para España. Los tipos de interés exigidos a nuestra deuda van a seguir creciendo, la inflación no va a aflojar, las hipotecas también se encarecerán por el Euríbor, volveremos a hablar de prima de riesgo y veremos huelgas en las calles, y un largo etcétera.

 

España tiene que hacer frente a bonos y obligaciones de deuda pública por una cuantía ligeramente inferior a los 80.000 millones de euros en lo que queda de año. Además, tiene que hacer nuevas emisiones de deuda pública para financiar el abultado déficit que, aún en 2022 (y con los ingresos públicos en máximos históricos por la inflación) vamos a tener.

Con el BCE dejando de actuar como salvador y comprando tan sólo las refinanciaciones va a provocar, como ya lo está haciendo, un incremento en la rentabilidad exigida a nuestros bonos y letras. Las letras a 12 meses ya se han puesto en positivo por primera vez desde 2015., las obligaciones a 10 años superan ya el 2%, y las obligaciones a muy largo plazo (20-50 años) están por encima del 2,5%.

 

El encarecimiento de nuestra deuda es evidente, pero este solo es el primer paso. El Gobierno de España se está comprometiendo a pagar relativamente mucho (al menos, mucho más que hace 1 año) pero esa deuda no vence en el segundo semestre, sino que vence dentro de 1, 2 ó 20 años.

 

Antes de llegar a una situación como la de 2011 España tiene que ver un incremento de los tipos de interés en el medio y largo plazo exponencial y una imposibilidad de financiarse en un horizonte superior a los 12 meses en los mercados de deuda privada. Esto ya se está comenzando a ver, aunque de forma muy incipiente. Es muy probable que en el segundo semestre se acentúe, pero difícilmente se cerrarán los mercados para España sin que ocurra un shock exterior

 

Es evidente que por la ruta de la irresponsabilidad que ha elegido el Gobierno de Sánchez  vamos directos a una situación muy difícil financieramente., pero que la prima de riesgo se dispare, como ha ocurrido en las últimas semanas y probablemente ocurra en el segundo semestre del año, no es sinónimo de que el riesgo país se esté disparando también. Sencillamente, está reflejando una situación que venía arrastrada desde hace años y que ahora vamos a empezar a ser conscientes de ella.

 

España empieza a notar la resaca y ve que el contexto internacional no es bueno. Tenemos poco tiempo, pero empezar a avanzar en la buena dirección nos ayudará a evitar el gran ajuste o, al menos, lo suavizará. Todo lo que no sea ir por ahí nos lleva directos al abismo.

 

Los hogares españoles no sólo están sufriendo presiones por el lado de los gastos (inflación e incremento de tipos de interés), sino también, por los ingresos. Tanto es así que la renta media por hogar ha caída por primera vez desde el año 2014, es decir, desde el inicio del fin de la anterior crisis. Los hogares españoles ya en el primer trimestre tuvieron que acudir a deudas porque gastan más de lo que ingresan, de tal manera que la tasa de ahorro sobre la renta disponible está en caída libre. Si alguien pensaba que la «demanda embalsada» iba a salvar nuestra recuperación, puede volver a la realidad. Tanto es así que el Banco de España ya ha cifrado en 1 millón los hogares que tienen problemas para hacer frente a sus deudas, y CEPYME ha advertido de que hay 130.000 empresas en riesgo de quiebra cuando finalice la moratoria de créditos ICO del Gobierno.

 

El hecho de que los precios suban supone una pérdida de poder adquisitivo directo en las familias y una pérdida de competitividad en las empresas. Además, el dinero que se tiene ahorrado en su cuenta va perdiendo valor conforme los precios suben porque puede comprar menos bienes y servicios con él. Además las cuentas corrientes y los depósitos bancarios son el instrumento más usado por las clases más desfavorecidas (probablemente porque apenas tienen acceso a otro) y, sin embargo, la inversión es un instrumento para protegerse de la inflación muy usado por las más pudientes.

 

Si la inflación ha tardado tanto en aparecer ha sido porque las empresas han intentado evitar trasladar el incremento de costes que llevan sufriendo desde entonces a la venta del producto final. Y, en buena parte de los casos, no están trasladando la totalidad. Este descenso de márgenes supone una menor capacidad inversora, y menor capacidad para llevar a cabo planes de expansión y/o subir salarios en el futuro.

 

El Estado es el mayor beneficiado de la inflación pues además del incremento de la recaudación fiscal la deuda pública pierde valor y los 1,4 billones de euros que tiene el Estado español en forma de deuda pública irán perdiendo valor conforme pase el tiempo, con lo cual será más fácil pagarla con la mayor recaudación ya que es sabido que las deudas (tanto privadas como públicas) no tienen por qué pagarse (el principal o sea el capital debido) pero sí los intereses que generan, que son “sagrados” y son los que, en realidad, interesan al prestatario (personas o entidades financieras).

 

LA FIESTA SE HA ACABADO PARA LAS CLASES MEDIAS

Y NINGUNA BUENA SOLUCIÓN VA A PARTIR DE UN DIAGNÓSTICO EQUIVOCADO.

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