El informe de Perspectivas de la Población Mundial que la ONU hizo público esta semana anticipa que el mundo vivirá en las próximas décadas un verdadero terremoto demográfico y el panorama que proyecta el estudio tampoco es halagüeño para España: perderá el 35 % de su población, pasando de 47,5 millones de personas a apenas 30.

Un factor determinante en estas proyecciones es la tasa de fecundidad. La de España se encuentra entre las más bajas del mundo, ya que apenas nacen 1,28 hijos por mujer de media. La ONU prevé que una recuperación parcial en este indicador en las próximas décadas, hasta llegar a 1,54 nacimientos a finales de siglo, en cualquier caso inferior al 2,1 que es la considerada tasa de reemplazo. La baja natalidad llevaría a España del puesto 30 al 66 en la lista de países más poblados.
La proyección de la población que la ONU realiza para España contrasta con otras estimaciones publicadas con anterioridad que minimizan esta tendencia. La oficina estadística de la Unión Europea, Eurostat, estimó en 2019 que la población española a finales de siglo sería de 45,78 millones de personas, una cifra no muy lejana de la actual. Eurostat señaló que España llegaría a su población máxima en 2045 –49,47 millones de habitantes– y en el siguiente medio siglo perdería 3,6 millones de personas.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística (INE) proyectó hace apenas dos años que España tendría 50,6 millones de habitantes en 2070. La razón de este crecimiento poblacional estaría en la migración internacional, ya que España seguiría teniendo un saldo vegetativo negativo –más defunciones que nacimientos–.




