ENTREVISTAS CON EXPERTOS

 

Mauro Guillén: «La jubilación puede parecer maravillosa al principio, luego uno se aburre»

 

 

Doctor en Sociología por la Universidad de Yale acaba de publicar «La revolución multigeneracional», un libro donde descubre a los «perennes», una nueva fuerza de trabajo que ya no está encorsetada por las actuales ocho generaciones

 

A la gente en general. Tenemos que cambiar nuestra mentalidad sobre el modo de vivir la vida. La vivimos de una manera «polietápica» que llamo yo, es decir, primero estudiamos, luego trabajamos y luego nos jubilamos. Un modelo cada vez más difícil de poner en práctica, dados los cambios tecnológicos, la mayor esperanza de vida, etc. Políticos, empresas y la gente en general tienen que dejar de aspirar a la jubilación como si fuera la gran recompensa de su vida, y concentrarse en tener un trabajo que les guste y que les permita realizarse como personas.

 

Actualmente hay ocho generaciones conviviendo en un mismo espacio y tiempo, algo que no había ocurrido antes en la historia de la humanidad… En su libro nos descubre ahora a los perennes. ¿Quiénes son?

El concepto es bien sencillo. Una persona perenne es alguien que no piensa ni actúa en función de su edad, sino que, si a los 50 años le apetece ir a la universidad, pues va, se reinventa y busca otra cosa. Y es muy importante que, en esta época de cambio tecnológico, la gente se comporte de esa manera. De lo contrario, nos encontramos con mucha gente frustrada, porque ha visto que su vida profesional ha quedado truncada por un cambio tecnológico. ¿Y qué hacen? Pues votar a Donald Trump o a los populismos.

 

¿Está diciendo que mucha gente vota a los populismos por esta frustración ante los cambios?

Lo que creo es que hay mucha gente que vota a opciones políticas completamente disparatadas, desde mi punto de vista, porque piensan que el sistema les ha dado la espalda. Hay que romper con la idea de que hay una etapa en la vida para aprender y luego otra para trabajar. Debemos aprender a movernos más fluidamente entre esas dos actividades, trabajar y aprender, porque la formación continuada es muy importante en esta época de cambio tecnológico. También está el tema de la esperanza de vida, qué vamos a hacer con todos esos años que nos queda de vida. No podemos planteárnoslos en términos de «no, es que yo ahora hago esto, luego hago lo otro y luego me jubilo». No podemos seguir así.

 

Afirma que el conflicto intergeneracional bien podría ser para el siglo XXI lo que las guerras mundiales fueron para el XX, ¿no es exagerar un poco?

Desgraciadamente existe esta probabilidad. La natalidad ha caído tan rápido que tenemos una descomposición enorme en la pirámide poblacional. En los próximos 40 y 50 años esto traerá graves desequilibrios.

 

Muchas empresas apartan a los mayores de 50 años porque siguen con la idea de que esa persona ya no va a aprender nada…

Las empresas están desperdiciando el capital humano. Sobrevivirán las que entiendan lo bueno de la convivencia intergeneracional. Yo soy un firme creyente en la competencia y en el mercado. Lo que suele ocurrir en el mundo de la empresa, es que hay unas pocas que hacen algo distinto. Y si les redunda en mayor productividad o beneficio, entonces las otras no van a tener más remedio que hacer lo mismo. Y eso es lo que yo creo que va a suceder.

 

También se les saca antes del mercado porque cobran más, y esto parece que seguirá así…

Efectivamente, las empresas piensan que pueden contratar a otros dos más jóvenes por el mismo precio. Pero claro, esto tiene unas consecuencias para la economía nefastas, porque lo que hacemos es engrosar las listas de los jubilados y aumentar el gasto en pensiones. A su vez, les estamos haciendo flaco favor a los jóvenes, porque si hay muchos jubilados, los jóvenes tendrán más impuestos que pagar.

 

Para disolver el problema de las pensiones, plantea apartarse del modelo «secuencial» de la vida. ¿De qué se trata?

No podemos quitar la libertad a las personas de entre 50 y 60 años que quieren reinventarse y trabajar de nuevo. Tendríamos que ir posponiendo todos los años la edad de jubilación, pero no obligando a la gente, sino creando incentivos y oportunidades para quien quiera seguir trabajando más tiempo. La jubilación puede parecer maravillosa los dos primeros años, luego uno se aburre y empieza a aislarse, a frustrarse y a ver que no contribuye en nada a la sociedad.

 

Habla de crear un sistema educativo para los «perennials» y dar rienda suelta a los beneficios del verdadero aprendizaje multigeneracional…

Está demostrado que, en un entorno multigeneracional, la gente aprende más. Pero no estamos dando oportunidades a la gente de más edad para que vuelva a la universidad. ¿Cuántos programas de becas conoces para que la gente de 50 años vuelva a estudiar? El sistema actual de pensiones era sostenible cuando se vivía 50 años, pero no ahora que se vive de media hasta los 85 años.

 

Fuente: La Razon Mauro Guillén: «La jubilación puede parecer maravillosa al principio, luego uno se aburre» (larazon.es)

 

 

 

 

 

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