EL REY SOL SALDRÁ ABRASADO

Se podría decir el Presidente del Gobierno está encantado de ser el centro de atención, aunque sea para mal. Le hace sentirse el Rey Sol: ‘Yo decido y el pueblo escucha y aplaude’.

 

Es al menos sospechoso que tras tomarse cinco días de “asuntos propios” teniendo al país engañado, para finalmente comunicarnos que lejos de dimitir retoma las funciones de su cargo y además que está dispuesto a impedir que sus excesos sean denunciados por los que están fuera de su muro. Sin embargo las informaciones que le “dolían” esperan a ser desmentidas o denunciadas en los tribunales. Tampoco su doliente y amada esposa ha recurrido a cualquiera de estas dos opciones, quizás por que pueda quedar demostrado que no son bulos, sino informaciones contrastadas. Esta pasividad debería levantar sospechas hasta en el más ingenuo de los ciudadanos.

 

Además Sánchez parece disponerse a ajustar cuentas con jueces y periodistas, a acabar con la independencia judicial y poner punto y final a la libertad de información. Lo cierto es que un gobierno que ataca a la prensa está cavando su propia tumba pues la prensa es un elemento central de la democracia. También existe un código penal para abordar la difamación y no hay necesidad de más aspavientos.

 

En un país tan asediado por los problemas, con el sistema de pensiones en quiebra técnica, con el índice de natalidad más bajo del mundo, con el desempleo juvenil y no juvenil más elevado de la Unión Europea, con trenes que de puro viejos se averían un día sí y otro también, con listas de espera quirúrgicas en cifras récord, con un endeudamiento feroz a pesar de que la presión fiscal no deja de crecer y con los españoles con una renta inferior a  los lituanos, sólo se habla de Sánchez, a todas horas.

 

El exvicepresidente del Gobierno e histórico socialista Alfonso Guerra ha manifestado en una entrevista en el periódico ‘The Times’ que ve al presidente del Gobierno «cada vez más autocrático». A su juicio, Sánchez «está cavando su propia tumba» y llevando acciones que considera que «no son compatibles con una democracia parlamentaria». Además opina que Sánchez está contribuyendo en la división de «las dos Españas».

 

Pero Sánchez conoce bien las limitaciones de sus adversarios y sabe que, en un país en el que los partidos se han convertido en la tabla de salvación de los incompetentes, raro será el político que se atreva a proponer a los españoles un cambio radical. Esto es lo que podría temer Sánchez, un proyecto político alternativo que resulte verosímil, consistente e ilusionante porque atiende a los españoles, a sus inquietudes y preocupaciones.

 

Quizá al ego de infantil de Sánchez le irrite la crítica, pero al político que también hay en él no le inquieta demasiado. De hecho la convierte en combustible. Se diría incluso que está encantado de ser el centro de atención, que le excita que se hable de él a todas horas, aunque sea para mal. Le hace sentirse el Rey Sol.

 

Lo único que podría hacerle temblar es que la oposición acertara a ir más allá de su persona, que usara sus tretas, abusos de poder e incompetencia como punto de apoyo para proponer una verdadera alternativa, y no sólo para criticarle porque sigue creyendo estúpidamente que eso bastará para removerle del poder. La crítica sin alternativa no funciona nunca en ninguna elección.

 

Y he aquí el problema, que Sánchez conoce bien las limitaciones de sus adversarios. Sabe que, en un país en el que los partidos se han convertido en la tabla de salvación de los incompetentes, raro será el político que se atreva a ir más allá del” nosotros contra ellos” y proponer a los españoles un cambio radical. Una transformación tan necesaria que, por fuerza, no puede ser “ingenua” ni tímida, porque cuando una sociedad tiene por delante un horizonte tan oscuro está obligada a definirse, a escoger con claridad.

 

Es preciso un proyecto político alternativo que resulte verosímil, consistente e ilusionante porque atienda a los españoles, a sus inquietudes y preocupaciones y que, en definitiva, hable más de los españoles que de ellos mismos..

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