El Fondo de Reserva sumó 4.693 millones en 2025, pero casi todo el crecimiento fue por el Mecanismo Intergeneracional
La recuperación de la hucha de las pensiones tiene un motor muy distinto al que permitió su creación hace tres décadas. El Fondo de Reserva de la Seguridad Social aumentó en 4.693 millones de euros durante 2025, hasta alcanzar los 14.069,8 millones, pero 4.356 millones del incremento procedieron del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), la cotización adicional incorporada con la última reforma de las pensiones para reforzar el Fondo ante el reto demográfico. Los rendimientos financieros aportaron apenas 319 millones, mientras que los excedentes de las mutuas colaboradoras sumaron solo 18 millones, según el informe anual remitido por el Gobierno a las Cortes.
Las cifras, analizadas por THE OBJECTIVE, muestran que, en la práctica, por cada 100 euros que entraron en la hucha durante 2025, casi 93 procedieron del MEI. Los rendimientos financieros apenas aportaron siete euros y las mutuas colaboradoras menos de uno. El propio informe deja otro dato significativo, ya que la rentabilidad financiera del Fondo perdió peso durante el último ejercicio. Los rendimientos ascendieron a 319 millones de euros, muy por debajo de la aportación realizada por el MEI, lo que confirma que la reconstrucción de la hucha depende hoy mucho más del aumento de las cotizaciones que de los beneficios obtenidos por la cartera de deuda pública en la que invierte la Seguridad Social.
Aunque la hucha creció un 50% durante 2025, los 14.069 millones acumulados al cierre del ejercicio apenas equivalen al coste aproximado de una mensualidad de pensiones contributivas, cuyo importe supera ya los 14.000 millones de euros mensuales. El gasto anual del sistema ronda los 200.000 millones, impulsado por el aumento del número de pensionistas y por la incorporación progresiva de jubilados con prestaciones iniciales cada vez más elevadas.
Gasto en pensiones
La explicación de ese cambio se encuentra en la propia evolución del Fondo de Reserva. La conocida como hucha de las pensiones nació en el año 2000 para guardar los superávits que generaba la Seguridad Social cuando los ingresos por cotizaciones superaban al gasto en prestaciones. Durante los años de mayor expansión económica, acumuló recursos de forma continuada hasta alcanzar en 2011 un máximo histórico de 66.815 millones de euros, equivalente a cerca del 6% del PIB. Aquella reserva se presentó como el gran colchón financiero con el que España podría afrontar el envejecimiento de la población sin poner en riesgo el pago de las pensiones.
La crisis financiera alteró por completo ese modelo y la destrucción de empleo redujo los ingresos por cotizaciones al mismo tiempo que aumentaba el gasto en prestaciones. Entre 2012 y 2017, los sucesivos Gobiernos recurrieron de forma reiterada al Fondo para financiar las pagas extraordinarias de los pensionistas. En apenas unos años, la hucha perdió casi la totalidad de los recursos acumulados durante la década anterior y terminó reducida a poco más de 2.100 millones de euros, cuando el gran desafío demográfico todavía estaba por llegar.
La reforma de las pensiones impulsada por el actual Gobierno cambió nuevamente el funcionamiento del Fondo. En lugar de esperar a que la Seguridad Social volviera a generar superávits, el Ejecutivo creó el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, una cotización adicional destinada específicamente a reconstruir la hucha antes de que la jubilación del baby boom alcance su máxima intensidad. Desde entonces, la recuperación del Fondo se ha convertido en uno de los principales argumentos utilizados por el Gobierno para defender la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
Reto demográfico y ‘baby boom’
El informe remitido ahora a las Cortes permite medir por primera vez con precisión el peso que ha tenido esa cotización en la reconstrucción del Fondo. El crecimiento registrado durante 2025 no respondió al retorno de los superávits que impulsaron históricamente la hucha, sino, principalmente, a las aportaciones realizadas a través del MEI.
España ha iniciado ya la jubilación de la generación del baby boom, la más numerosa de su historia. Cada año aumenta el número de pensionistas y también el importe medio de las nuevas prestaciones, ya que quienes acceden ahora a la jubilación cuentan, en términos generales, con carreras de cotización más largas y salarios superiores a los de generaciones anteriores. Esa combinación mantiene una presión creciente sobre las cuentas de la Seguridad Social y obliga a reforzar los ingresos del sistema.
El informe refleja igualmente que la recuperación del Fondo todavía está muy lejos de compensar el esfuerzo financiero que supondrá ese cambio demográfico. Pese al fuerte crecimiento registrado durante el último año, la hucha continúa representando una fracción muy reducida del gasto anual en pensiones y se mantiene muy por debajo del volumen que llegó a alcanzar antes de la crisis financiera.
Más Fondo de Reserva
La hucha vuelve a crecer, pero no por la misma razón que cuando alcanzó sus máximos históricos. Entonces se nutría de los superávits que generaba la Seguridad Social; ahora lo hace, principalmente, gracias a una sobrecotización creada específicamente para reconstruir ese colchón financiero. Esa es la principal conclusión que deja el informe remitido por el Gobierno a las Cortes y la clave para entender cómo se está preparando el sistema público de pensiones para afrontar el impacto de la jubilación de la generación del baby boom.
fUENTE El recargo sobre las nóminas aportó el 93% del crecimiento de la hucha de las pensiones


