A lo largo de toda la vida del ciudadano, el saldo fiscal per cápita es negativo en 21.375 euros.
Todo comienza con un ejercicio planteado en redes sociales por el investigador francés François Valentin, quien se propuso hacer una estimación del gasto social desembolsado por las Administraciones de su país, segmentado por franjas de edad. El resultado fue una curva con forma de «ballena azul» donde se puede comprobar que el grueso de estos dispendios se concentra en las transferencias a las generaciones más veteranas, principalmente a través de las pensione,
A partir de este ejercicio, con la mirada puesta en la situación española, introduciendo el concepto de «saldo fiscal vital», es decir, una comparativa entre todo lo contribuido a las arcas públicas y todo lo recibido del Estado por cada ciudadano, a lo largo de su vida.
De esta cifra se deduce que, en principio, parecería que el valor neto presente derivado de estas dinámicas de pago y cobro, el ciudadano medio vendría a obtener una ganancia neta de 60.702 euros a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, los programas analizados no reflejan el conjunto de actuaciones del Estado, puesto que existen otras formas de gasto caso por ejemplo de los salarios de trabajadores públicos, el coste de las infraestructuras manejadas por el Estado, el servicio de la deuda, etc.
Y al añadir a cada estimación del saldo fiscal vital el coste per cápita de dichas partidas de gasto público, el valor presente neto pasa a ser negativo, alcanzando los -21.375 euros».
Esto significa que, bajo el modelo actual, un ciudadano medio aporta 21.375 euros más de lo que recibe del Estado, a lo largo de toda una vida en la cual habrá realizado pagos muy cuantiosos en concepto de impuestos, cotizaciones y tasas y, asimismo, habrá obtenido servicios, prestaciones o transferencias varias dependientes de las Administraciones.

Evidentemente, este saldo fiscal vital arroja un promedio: las personas de rentas bajas pueden registrar un resultado incluso positivo, mientras que las de rentas altas soportarán un saldo aún más deficitario. Pero, en cualquier caso, el ejercicio planteado revela que, en promedio, el Estado «cuesta» en concepto de impuestos o cotizaciones 21.375 euros per cápita más de lo que «vale» todo el gasto financiado con dichos ingresos.

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