Economía calcula que la presión fiscal en España ascienda al 40,6% del PIB en 2026 gracias al impulso de la tributación directa

Las cifras se encuentran en la actualización del Programa de Estabilidad que el Ministerio de Economía remitió el pasado viernes a la Comisión Europea en el que se recoge un claro cambio de tendencia en la fiscalidad española, con un alza de los ingresos tributarios totales que se explica, principalmente, por el aumento de la tributación directa. El Gobierno de España prevé que los impuestos que gravan a las personas y a las empresas (impuestos directos) vayan ganando peso poco a poco frente a las figuras que actúan sobre el consumo de bienes y servicios.
Los impuestos directos gravan la renta de las personas físicas y jurídicas, así como el patrimonio y las transmisiones patrimoniales onerosas, entre otros. Las figuras más importantes de este grupo son el IRPF y los impuestos sobre sociedades, sobre el patrimonio y sobre las sucesiones y las donaciones, entre otros. Su peso sobre el PIB se situó en el 12,4% en 2022.
Los impuestos indirectos gravan el consumo de bienes y servicios, siendo su máximo exponente el impuesto sobre el valor añadido (IVA). También se incluyen los impuestos especiales, que se aplican a determinados productos que se consideran perjudiciales para la salud o el medio ambiente, como el alcohol, el tabaco o los carburantes. Todos ellos ingresaron algo menos que los directos durante el pasado ejercicio un 12,1% del PIB. Estos impuestos indirectos perderían importancia, reduciéndose hasta el 11,8% del PIB.
A estos dos grandes grupos se les suman las cotizaciones sociales, que pagan en su mayor parte los empleadores. Su volumen sobre el PIB representó en 2022 el 13,6% y el Ejecutivo estima que alcance al final del periodo analizado el 14%.
Es decir, la presión fiscal (la suma de los ingresos tributarios y de las cotizaciones sociales) se situará en 2026 en un inédito 40,6% sobre el PIB desde el 38,7% registrado actualmente. Este alza, a tenor de la previsión, descansa principalmente sobre la fiscalidad directa.
La estrategia fiscal para el periodo 2023-2026, explica el documento enviado a Bruselas, permitiría al Gobierno afianzar la senda de reducción del déficit a la que se ha comprometido con Bruselas, y que pasa por situar el desequilibrio fiscal en el 3% ya en 2024. El Gobierno prevé que la recaudación por todos los impuestos alcance en el año 2023 los 359.080 millones de euros.
Fuente: 5 dias



