Ha dirigido 710 millones en ayudas a mínimos y 302 millones en otros pluses este septiembre
factura de los complementos de las pensiones gana peso año tras año en las cuentas de la Seguridad Social. En septiembre de 2026, el sistema desembolsó 1.012,7 millones de euros para financiar los distintos tipos de complementos asociados a las prestaciones contributivas, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Esta cifra supera por primera vez la barrera de los 1.000 millones en el periodo analizado.
La mayor parte de este importe correspondió a los complementos a mínimos, que absorbieron 710,5 millones, mientras que otros complementos sumaron 302,2 millones. Estos últimos incluyen, entre otras partidas, los complementos destinados a reducir la brecha de género en las pensiones.
La evolución de este gasto refleja una tendencia al alza. En septiembre de 2020, el coste total de los complementos ascendía a 587,3 millones, frente a los más de 1.012 millones actuales. En otras palabras, prácticamente se ha duplicado la registrada seis años antes. Solo en el último ejercicio, la factura se ha incrementado en cerca de 145 millones, al pasar de 867,5 millones a la cifra mencionada anteriormente.
Si se analiza por tipo de prestación, en septiembre de 2026 la Seguridad Social desembolsó 603,4 millones para costear los complementos de las pensiones por jubilación. En concreto, 437,3 correspondieron a mínimos y 166,1 millones a otros conceptos. Le siguen las de viudedad, con 274,8 millones. De ellos, 202 millones se destinaron a complementos de mínimos y 72,7 millones a la categoría de otros pluses.
El Ejecutivo también dirigió 99 millones a los complementos de incapacidad permanente, de los que 38 millones fueron para mínimos y 61 millones para otros. Por detrás se sitúan las pluses de orfandad, con 31,4 millones (29,2 millones para mínimos y 2,2 millones para otros), y los de favor familiar, con 3,84 millones (3,83 millones para mínimos y 10.854 euros para otros), según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Una factura ‘in crescendo’
En cinco años, la factura de las pensiones ha ido in crescendo. En concreto, el gasto se ha incrementado un 37,3%, pasando de 138.052 millones en 2020 a 189.598 millones en 2025. El grueso de la partida va dirigido a costear las prestaciones por jubilación, lo que se traduce en 138.816 millones, un 40,2% más que un quinquenio antes. Le sigue las de viudedad, con 30.631 millones; y las de incapacidad permanente, con 17.165 millones.
El incremento viene motivado por varios factores. El primordial es la jubilación de la generación del baby boom que ya ha empezado a mostrar sus efectos, aunque el pico de gasto a consecuencia de este elemento tendrá lugar en 2050. Entonces el gasto alcanzará el 14,7% del PIB. También influye el aumento de la esperanza de vida, una mayor participación laboral de las mujeres y que las nuevas generaciones de jubilados se retiran con carreras de cotización más largas y mejores bases salariales.
demás, cada año la pensión se revaloriza conforme al Índice de Precios al Consumidor (IPC) tras la reforma del exministro José Luis Escrivá. En 2026, las prestaciones han protagonizado una subida del 2,7%. Para 2027, los principales centros de estudios esperan un incremento del 3,5% debido al incremento de los precios por el conflicto en Oriente Medio. No obstante, aún se desconoce la subida oficial.
En el último quinquenio (sin contar el 2026), el número de pensionistas se ha incrementado un 5,8%, pasando de 9,78 millones de personas en 2020 a 10,35 millones en 2025. A septiembre de este año –último dato disponible– había 10,5 millones de beneficiarios en España, según recoge el departamento de Elma Saiz. De ellos, el 63,8% reciben una prestación por jubilación, mientras que el 21,9% cobran una de viudedad, entre otros.
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