Las perspectivas para los pensionistas del futuro son mucho más preocupantes que para los del presente, por lo que el debate actual ha de llevarse del presente al futuro.
En 2019 el gasto en Pensiones consumió casi el 40% de gasto público total. Las estimaciones de la AIREF en 2020 eran que el gasto en Pensiones se incremente desde casi el 11% del PIB en 2019 hasta un 14% en 2050 o un 15% si finalmente se derogase el vilipendiado factor de Sostenibilidad diseñado en 2013.
Tras las “suaves” Recomendaciones del Pacto de Toledo el Gobierno está trabajado en una serie de medidas de reforma, algunas cosméticas, que solo solucionan problemas del corto plazo y ello bajo la petición (o exigencia) de la Comisión Europea para reformar las Pensiones Públicas españolas como requisito puesto por la UE para que España acceda a los Fondos de ayuda Next Generation.
Las Pensiones actuales y el mantenimiento su poder adquisitivo está garantizado. La fórmula plurianual que lo vinculará al IPC se regulará por ley en próximas fechas y ya no habrá una dependencia de la aprobación anual en los PGE, sino un mecanismo automático. Algunos pensionistas actuales no se muestran satisfechos con sus pensiones, ya que los ingresos durante jubilación son insuficientes para ellos. Ello pese a que los estudios muestran que un jubilado español por cada euro cotizado durante su etapa activa cobra de media 1.74 euros durante jubilación (Banco de España).
Quienes sobre todo deben opinar, y con quién hay que establecer el debate, son las más jóvenes generaciones: Millennials (nacidos a partir de 1981) y la Generación Z (nacidos a partir de 1996). Si no se toman medidas, se van a encontrar un sistema de Seguridad Social técnicamente quebrado, es decir, estructuralmente dependiente de transferencias del Estado para afrontar el pago de las pensiones. Por lo tanto, nos encontraríamos con un sistema donde una parte de la pensión se pagaría permanentemente con impuestos (o deuda pública) quitando las pensiones fondos a otras partidas sociales. Y ese el gran problema de las pensiones:si no se reforman a tiempo, ellas empujaran la caída del Estado de Bienestar. Los damnificados por unas Pensiones no reformadas a tiempo serán especialmente la Educación, la Sanidad, la asistencia social, y la inversión en investigación y desarrollo para mejorar la competitividad de nuestra economía y de nuestras empresas. Es decir, los otros pilares de nuestro bienestar social y de nuestro futuro como país
Los jóvenes tienen el foco puesto en un muy duro y retador corto plazo. Encontrar y mantener un empleo de calidad, salir adelante en un entorno de inestabilidad agravado aún más por COVID19, hace que sus principales inquietudes y demandas lógicamente se dirijan a su presente. Pero en el futuro les espera una “bomba de relojería” si nadie la reprograma. Una reforma estructural para el medio y largo plazo es incómoda y no siempre fácil de entender, pero una reforma estructural urgente en el corto plazo impuesta, no prevenida con tiempo y cuando ya no hay otra solución, es una canallada generacional. Las reglas de juego se han de saber con antelación para poder actuar, al menos 25 o 30 años antes.
Mal va un país si los jubilados cobran más que los jóvenes españoles
Hace más de una década, ante de la crisis económica del 2007, el sueldo medio mensual de un trabajador joven (de 16 a 24 años) era de 1.138 € que estaba por encima de la jubilación media de 938 €. En el año 2011, la pensión media de jubilación supero el sueldo medio de los jóvenes españoles. La pensión media de jubilación ha subido un 43 %(unos 400 €) en esta última década. El sueldo de los trabajadores más jóvenes sólo ha aumentado en más de una década un 4%% (menos de 50 euros).
Necesitamos una sanidad, una educación y un empleo de calidad para tener un país con calidad de vida y bienestar. Pero no lo vamos a poder tener porque las pensiones de futuro, si no hacemos nada, no lo van a permitir. Y las “Pensiones” no lo van a permitir porque, si continuamos sin aplicar reformas estructurales verdaderas que afronten nuestros retos demográficos, no se van a poder pagar con cotizaciones en una gran parte y se tendrán que pagar con impuestos y deuda pública, lo que quitará dinero para otras partidas críticas de nuestro futuro.
O lo hace nuestro parlamento y nuestro poder ejecutivo, con un debate riguroso e incómodo con los agentes sociales y de la sociedad, o vendrán otros a hacerlo por nosotros…




Los que están a punto de jubilarse y después de haber cotizado más de 40 años no tendrían que ver reducidas sus pensiones, no son los culpables del baby boom. Si se se han de tomar medidas de ajuste, que se tomen con las futuras generaciones pero no con los que están a las puertas de su jubilación y que han sido los que más han aportado y los que han sostenido el sistema hasta ahora. ¿Por qué no devuelve el Estado todo aquello que se ha gastado del fondo de las pensiones y que no iba destinado a las mismas?
No voy a entrar en posibles debates estériles más allá de los desahogos, que son humanos pero, insisto, estériles en este blog. Simplemente puntualizar que el FRSS se utilizó para financiar las pagas extras de las pensiones pues el sistema entró en quiebra técnica ya en la anterior crisis financiera del 2008, aunque como su importe se parecía a la del denominado «rescate de las autopistas de peaje, «los de siempre» manipularon el tema para sus propios intereses espurios y engañar a los más ingenuos. Simplemente es preciso saber que el FRSS se constituye en el año 2000 con una dotación inicial de 601 millones. Tal cantidad se invierte desde el principio en deuda pública española para obtener una cierta rentabilidad que revierta en el propio Fondo. A partir de ese momento se efectúan hasta 2008 aportaciones adicionales a esta hucha por valor de 50.069 millones €, las cuales también se reinvierten en deuda pública española y extranjera: los rendimientos de tales inversiones durante ese período ascendieron a 6.553 millones, de modo que el capital total del Fondo a cierre de 2008 era de 57.223 millones. En 2008 arranca la crisis y, con ella, la masiva destrucción de empleo. Debido a ello, el régimen general de la Seguridad Social deja de efectuar aportaciones al Fondo (salvo una extraordinaria de 1.740 millones en 2010) y este solo pasa a nutrirse de los excedentes de las mutuas. Gracias a los rendimientos que las inversiones en deuda pública continúan proporcionándole al Fondo (9.592… Leer más »
Sin manipular o tergiversar lo que he dicho. Obviamente no me refiero a las pagas extras de los pensionistas, sino en aquellas partidas que nada tienen que ver con las pensiones y se han utilizado en las diferentes campañas del gobierno de turno. Seamos serios.
Eso sería lo exigible tras documentarse con rigor y sin repetir mantras «oídos por ahí».
Totalmente en desacuerdo. El problema de las pensiones lo tienen aquellos les quedan menos de diez años para jubilarse. A los más jóvenes tienen todavía mucho tiempo de margen para encauzar el problema.
Si no se reforman a fondo el problema de la sostenibilidad se irá agravando de forma acumulativa simplemente porque nuestro sistema es de reparto casi puro («las pensiones actuales las pagan los trabajadores actuales con sus cotizaciones») y el «invierno demográfico» (bajas tasas de natalidad e incremento de la esperanza de vida) hace que cada vez haya menos cotizantes y más jubilados, si la inmigración con alto valor añadido no lo resuelve (que por sí sola será insuficiente en cualquier escenario).