EL DEBATE DE FONDO DE LAS PENSIONES

 

La clave no es si podemos seguir pagando las prestaciones , sino ¿a cambio de qué? Lo que nunca entra en el debate es el coste de oportunidad.

España es el país más generoso de la UE con sus pensionistas. Como en esto hay miles de estadísticas, aunque siempre puede haber algún porque todavía no hemos llegado el punto culminante del envejecimiento y porque no tenemos en cuenta el neto tras los impuestos). Pero el titular no cambia: competimos con Italia, Francia o Grecia por el sistema más generoso; y si miramos todas las variables la mayoría coincidiría en que somos los primeros.

 

¿Esto es malo? Para la mayoría de los españoles, es evidente que no. De hecho, la discusión nunca se centra en estos términos de justicia sino en los de posibilidad (solvencia). Algunos sostienen varias evidencias.

 

La primera es que esas pensiones tan generosas han sido sostenibles si miramos hacia el pasado. Esto no es discutible: nunca se han dejado de pagar las pensiones. Y cuando ha habido ajustes (2010, Zapatero; y 2012, Rajoy) han sido mínimos e incluso se han revertido en los años subsiguientes.

 

Es verdad que el argumento sobre las pensiones pasadas encierra una pequeña trampa: y es que no explica que para seguir pagando las pensiones se han tenido que ir ajustando las reglas de forma constante (más edad de jubilación, más años para el cálculo de la base, etc.) para reducir el coste. Es decir, las hacemos sostenibles recortando promesas pasadas. Pero incluso eso es un argumento menor, porque las pensiones en España siguen siendo más que razonables incluso con este sustancial endurecimiento en las reglas de cobro.

 

También es verdad que a los griegos, cuando les recortaron un 30-40% las pensiones también les había dicho que nunca lo harían: simplemente, se quedaron sin dinero en la caja. Pero, en realidad, lo más discutible de las acusaciones de Sánchez es cuando desliza que otros partidos están deseando llegar al poder para recortar las prestaciones. Puede ser lógico que use el argumento en los debates electorales, pero es una mentira evidente: lo último que quieren todos es tocar las pensiones.

 

La clave no es si podemos pagar las pensiones, sino ¿a cambio de qué? Sólo hay dos respuestas:

 

  • A cambio de (muchos) más impuestos
  • A cambio de recortes en otras partidas

 

Desde la reforma de 2023, que implantó tres nuevos tributos (el MEI, la Cuota de Solidaridad y la subida de las bases máximas) que tienen impacto directo en los costes laborales y los sueldos netos Los problemas que articularán la campaña electoral pueden unirse con el mismo hilo: el de las preferencias presupuestarias que nos hemos dado en los últimos 20-25 años. Esas preferencias tienen dos grandes ganadores: los pensionistas y los poseedores de deuda pública española.

 

Las dos preguntas os llevan a un debate más realista. Hacia el pasado, este realismo debería llevarnos a admitir que esas preferencias políticas no nacieron de los partidos de forma espontánea, sino que fueron en parte la respuesta más obvia a lo que demandaba el votante medio.

 

Hacia el futuro, quizás más importante, ¿cuánto aguantaremos? Es decir, cuántos más recursos se dirigirán al sistema de pensiones en detrimento de las dos alternativas (impuestos y otras partidas de gasto). Y volvemos al inicio: ¿son sostenibles las pensiones? Sí, siempre que estemos dispuestos a pagarlas. Ahora mismo:

  • El Estado español recauda el 43-44% del PIB (más 2-3 puntos de déficit, que habrá que pagar en algún momento y que añade peso al coste anual en intereses de la deuda);
  • el gasto total en pensiones contributivas y clases pasivas está en el 13% del PIB;
  • si añadimos otras prestaciones de la Seguridad Social, nos vamos al 15%;
  • y a esto hay que sumarle un 2,4% de intereses de la deuda (y subiendo).

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