Para comprender lo que el crecimiento de España omite, debemos cotejarlo con otros datos de naturaleza cualitativa: el abandono escolar, la tasa de paro, el nivel de pobreza, el acceso a la vivienda o la calidad de las instituciones
La variación interanual del PIB de 2025T1 en España fue del 2,8%. El dato es bueno. Sin embargo, no deja de ser meramente cuantitativo y no cualitativo, cuando en economía la calidad es lo que importa.
Por una parte, este crecimiento no es particularmente sano puesto que el PIB crece espoleado por la demanda interna en gasto de consumo (privado y público) a la vez que se financia, en buena medida, mediante el aumento de deuda pública. Un crecimiento de mayor calidad sería aquel cuya composición primaría el gasto de inversión (privado y público) y el aumento de las exportaciones netas, y recurriría en menor medida al endeudamiento público.
Por otra parte, la noción de crecimiento debería ir acompasada a la noción de desarrollo que nos informa sobre la mejora en las condiciones materiales de vida y los avances sociales en una economía. Para comprender lo que el crecimiento de España omite, debemos cotejarlo con otros datos de naturaleza cualitativa: la escolarización de los niños, el grado de abandono escolar temprano y la calidad de la educación; la evolución del paro y la tasa de empleo, el nivel de pobreza, sobre todo la infantil; el acceso a la vivienda , la calidad de las instituciones, etc.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, es definido como un promedio simple de la esperanza de vida, el nivel educativo y el PIB per capita real ajustado. Más recientemente, se ha abierto paso la idea de desarrollo sostenible que persigue proteger los derechos de las futuras generaciones sobre los recursos escasos que las generaciones actuales explotan en el planeta.
A pesar de estos avances conceptuales el presidente Sánchez se aferra con pertinaz insistencia a una visión unidireccional del crecimiento, que se compadece mal de sus aspiraciones progresistas. El presidente Sánchez hace oídos sordos a los hechos con el mantra «La economía española va como un cohete».
¿Qué dicen las cifras de Eurostat y Naciones Unidas?
El coeficiente de Gini mide la desigualdad en una escala de 0 al 1, donde 0 constituye a la igualdad perfecta en la que todos tienen los mismos ingresos y 1 equivale a la desigualdad máxima, en la que una sola persona acumula todos los ingresos, ha mejorado (33,2, 2018; 31,2, 2024).
El índice de Desarrollo Humano (IDH) se calcula a partir de tres dimensiones clave: la esperanza de vida, la educación (medida por la alfabetización de adultos y la matriculación en educación) y el nivel de vida (medido por el PIB per cápita). En esencia, el IDH busca reflejar la capacidad de las personas para llevar una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno.
El Índice de Desarrollo Humano Ajustado por Desigualdad (IDH-D) es una medida que considera la distribución de los logros en desarrollo humano dentro de un país, en lugar de solo promediarlos como en el IDH tradicional. El IDH-D ajusta el IDH por las desigualdades en esperanza de vida, educación e ingreso, reflejando las pérdidas en desarrollo humano debido a estas disparidades. El ÍDH-D ha variado del 0,781, 2018 al 0,819 en 2023
La renta per capita ha mejorado, pero es un 92% inferior a la media UE-27.
La población en riesgo de pobreza o exclusión social ha disminuido (27,3%, 2018; 25,8%, 2024), pero España tiene por detrás sólo a Rumania (27,9%) y Bulgaria (30,3%).
El riesgo de pobreza infantil empeoró (29,5%, 2018; 35%, 2024), sólo está peor Rumania.
El mercado de trabajo es disfuncional; también sus transiciones desde la escuela y la FP. En 2024, España registró una tasa de abandono temprano en educación y formación profesional del 13% sólo por delante de Rumania.
Las tasas de empleo, aunque han mejorado (67,0%, 2018; 71,4%, 2024), están lejos del promedio EU-27 (75,8%, 2024). Esto indica que algunos esquemas de protección social desincentivan ponerse a trabajar y requieren reformas. Sólo Rumania (69,5%), Grecia (69,3%) e Italia (67,1%) exhiben tasas inferiores. España acumula ya uno de cada cuatro parados de toda la zona euro.
La tasa de paro ha mejorado poco (14,45%, 2018T4; 11,36%, 2025T1), pero es el doble, de la EU-27 (5,7%, 2024), la más alta. Lo peor es que estas cifras están maquilladas. Los trabajadores afectados por un ERTE no figuran como parados en las estadísticas, aunque tengan derecho a prestación contributiva de desempleo.. Mantener un vínculo laboral latente con la empresa no justifica registrarlos como ocupados. Los fijos-discontinuos, cuando terminan su temporada anual de trabajo o sus actividades ocasionales, a veces de pocos días, dejan de cobrar su salario y salen del registro de la Seguridad Social. Si han cotizado lo suficiente, cobran el subsidio de desempleo, pero tampoco figuran como parados. Cuántos son y cómo se clasifican es un enigma envuelto en un misterio. El oscurantismo de la vicepresidenta Yolanda Díaz hace imposible calcular una tasa de paro veraz. Si descontásemos fijos-discontinuos y ERTEs, erróneamente registrados como ocupados, y los registrásemos como parados, obtendríamos una tasa de paro uno o dos puntos superior y una tasa de empleo inferior.
Lo cierto es que los datos comparados con la UE son los siguientes:
- España tiene la mayor tasa de paro de Europa: 10,9% (Europa 6,2%)
- España tiene la mayor tasa de paro juvenil: 26,6% (Europa 14,5%)
- España tiene la mayor tasa desempleo femenino: 12,2% (Europa 6%)
El acceso a la vivienda en propiedad y alquiler ha empeorado. Medir la accesibilidad de la vivienda es complicado. Para cuantificarla suele utilizarse el cociente entre coste de vivienda e ingresos del hogar. Utilizando la media nacional de una hipoteca a 25 años, se ha calculado que la accesibilidad para la compra es ligeramente más difícil (27,4%, 2018; 31,77%, 2024). La accesibilidad para alquiler se ha deteriorado por encima del 30% de referencia (68,51%, 2018; 71,35%, 2024), y los precios lo han aumentado un 20,3% (1.590,70€/m2, 2018; 1.913,63€/m2, 2024; MITMA
La corrupción es un obstáculo para el crecimiento. España ha bajado del puesto 41 (2018) al 46 (2024) en el Índice de Percepción de la Corrupción (Transparencia Internacional), por detrás de Costa Rica, Botsuana y Ruanda. El presidente Sánchez, aconsejado por la experiencia que sobre Venezuela ha acumulado el ex presidente Zapatero, promueve para España una democracia low cost.
Quizás se deba a la melancolía que se instala tras los grandes acontecimientos, como fue la llegada de Sánchez al poder, pero su Gobierno ha empeorado las condiciones materiales de vida en España. La cifra de crecimiento es buena, pero ¿qué calidad aporta y hacia dónde se dirige? Como escribió Séneca, ignoranti quem portum petat, nullus suus ventus est, es decir, no hay buen viento para quien ignora a qué puerto va.
Fuente: El crecimiento de España, una quimera de las cifras




