Casi el 6% de los mayores de 65 años vive en un «hogar hacinado»

Eurostat incluye como viviendas sobrepobladas aquellas en las que se cumplen una serie de condiciones. Básicamente, que haya más habitantes que aquellos para las que estaban pensados esos inmuebles. Por ejemplo, incluye aquellos casos donde conviven adultos solteros y haya menos habitaciones que convivientes; o, si hay niños, haya más de dos menores por estancia. En definitiva, hogares que no están adaptados a las necesidades de espacio de quienes los habitan.

Al concluir el año del confinamiento, en España había un 7,6% de la población en esta situación. Un dato que, pese a su crecimiento a lo largo de la última década, y más concretamente entre 2018 y 2020, es muy inferior al de otros países europeos donde esta realidad de hacinamiento es especialmente alta.

Por ejemplo, en Rumanía supera el 45%, en Letonia, el 42% y en Bulgaria, el 39%. La media de la UE está en el 17,5%. Incluso es más alta que en España en países de nuestro alrededor como Italia (26%), Francia (10%) o Portugal (9%). Sin embargo, también estamos lejos, en el aspecto inverso, del 2,5% de Chipre o del 3,2% de Irlanda.

Sin embargo, España es uno de los países europeos donde más ha crecido el hacinamiento en los hogares a lo largo de los últimos años. Una situación que refleja los problemas para encontrar una vivienda que se adapte a las necesidades de las unidades familiares y de los convivientes. Entre 2010 –en plena crisis financiera– y 2020 –el año de la pandemia y el último con datos publicados por la oficina estadística europea Eurostat–, el porcentaje de población en viviendas superpobladas se ha disparado un 52%. Un crecimiento que solo está por detrás del registrado por Países Bajos, donde la población en esta situación se ha más que duplicado.

También es relevante ver si existe una relación entre la realidad de vivir en casas hacinadas y el riesgo de pobreza y de exclusión social. Al compararlos datos publicados por Eurostat se percibe que, en el caso de España, no existen excesivas diferencias entre hombres y mujeres; pero sí las hay al analizarlos por edades. El 28% de las menores de 18 años en riesgo de pobreza viven en hogares sobrepoblados, cuando en los varones menores, es el 22,7%. Eurostat considera en riesgo de pobreza a aquellas personas cuya renta es inferior al 60% de la mediana nacional.

Una vez se llega a la edad adulta y a la emancipación, ahí las diferencias entre hombres y mujeres, no son tan altas. Un 16,9% de las mujeres con ingresos muy bajos vive en un hogar superpoblado, frente al 15,9% de los hombres. En cambio, en el caso de los mayores, el dato se reduce considerablemente. Solo están en esa situación de hacinamiento habitacional un 5,9% de las mujeres mayores de 65 años en riesgo de pobreza y un 5% de los hombres.

Detrás de esta última realidad, estarían otros factores como la soledad de las personas mayores, que también son proclives a vivir en infraviviendas. En el conjunto de España, un 20% de los mayores de 65 años vive en situación de vulnerabilidad residencial extrema.

Cabe recordar que, con datos de ingresos de 2020, la población que vivía bajo el umbral de la pobreza se elevó el pasado año hasta el 21,7%. Es decir, más de una de cada cinco personas en España, el dato más alto desde 2016, según la Estadística de Condiciones de Vida (ECV) que publica el INE.

Fuente: el diario

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