Un informe sobre absentismo desmonta a la izquierda: los trabajadores faltan más por apatía que por sobrecarga
Un estudio de Dathum revela que el aburrimiento multiplica por 17,8 las ausencias de los empleados, frente a la baja incidencia del estrés.
La retórica propia de la izquierda en contra de los empresarios centra sus críticas en la presunta explotación a la que estarían sometiendo a sus trabajadores. De este modo, la izquierda política y mediática denuncia las condiciones de trabajo y los bajos sueldos, haciendo responsable únicamente al empresario. Sin embargo, en muchas ocasiones todo ello es consecuencia de la regulación y el intervencionismo, que introducen incentivos perversos en el mercado.
Asimismo, no podemos ignorar tampoco que, por su parte, los empresarios asumen grandes costes derivados de la contratación. En España especialmente, donde los impuestos asociados a la actividad empresarial, así como las propias cotizaciones que las compañías han de abonar, a quien más afectan es, precisamente, a los empleados.
Con todo, uno de los costes que internalizan las empresas es el que se deriva del absentismo laboral, un fenómeno que en los últimos años ha ido incrementándose como consecuencia de un sistema de incentivos y escaso control de las bajas. Al respecto, el primer Informe sobre el Estado de las Personas en la Empresa en España 2026, elaborado por la empresa Dathum, incide en que el aburrimiento y la falta de vinculación con el trabajo están más relacionados con el absentismo laboral que el estrés derivado de la sobrecarga.
Concretamente, el estudio identifica dos situaciones de riesgo diferenciadas dentro de las organizaciones: la denominada zona de «sufrimiento», asociada a la ansiedad y la sobrecarga laboral, y la zona de «vacío», vinculada al aburrimiento, la apatía y la pérdida de conexión con el proyecto profesional. Según los datos recogidos, esta última presenta una relación más intensa con el absentismo.
Así las cosas, el informe concluye que las personas situadas en la zona de vacío registran 17,8 veces más absentismo que quienes se encuentran en un entorno laboral considerado óptimo. En el caso de la zona de sufrimiento, la cifra es de 10 veces más absentismo.
Además, los investigadores observaron que la relación entre el estrés percibido y las ausencias es muy reducida. La correlación obtenida entre ambos factores fue de -0,09 sobre 100, mientras que la apatía alcanzó una correlación de 63,5 sobre 100, la más elevada de todas las variables analizadas.
Otro de los aspectos analizados por el informe es el reconocimiento profesional. Los resultados muestran que cuatro de cada diez trabajadores españoles se encuentran en una situación que los autores denominan de baja estima profesional. Este grupo está formado por personas que han dejado de percibir que su trabajo tiene relevancia o impacto dentro de la organización.Por otro lado, el informe detecta un cambio en las prioridades de los trabajadores. Por primera vez, la motivación extrínseca, relacionada con aspectos como el salario o la estabilidad laboral, supera a la motivación intrínseca, vinculada al reto profesional, la autonomía o el desarrollo personal. Según los autores, este cambio refleja una tendencia hacia la búsqueda de seguridad en un contexto que una parte de los trabajadores percibe como incierto.
El aburrimiento y la falta de motivación, detrás del absentismo injustificado en España
La apatía está vinculada a este fenómeno en un 63,5% de los casos y los ‘milenial’ (entre 35 y 44 años) son los que tienen el compromiso y la productividad más baja, según un estudio de Dathum elaborado entre 2021 y 2025
Son muchas las empresas que han señalado el absentismo laboral, que lleva más de una década en auge, como uno de los principales retos que enfrenta el mercado laboral español. Aunque casi todos coinciden en la gravedad del problema, apenas se han analizado las causas que explican esta tendencia. Según un informe de Dathum, empresa centrada en la gestión de recursos humanos con inteligencia artificial, la verdadera razón detrás de faltar al puesto de trabajo es la falta de motivación, no encontrarle sentido al día a día en la oficina. Según el estudio, el 12% de la fuerza laboral española está en lo que llaman «zona de aburrimiento».
Al contrario de lo que suelen pensar las empresas, el absentismo injustificado (aquel que no tiene en cuenta las bajas) no se explica por la sobrecarga de trabajo, sino por la desconexión que existe entre los trabajadores y las compañías. El estrés percibido tiene una correlación ínfima con el hecho de faltar a trabajar, mientras que la apatía está vinculada a este fenómeno en un 63,5%. Según el estudio, el 40% de las personas tienen la sensación de que su trabajo no importa o no tiene valor dentro de la organización.
Las prioridades de esta generación, así como las del resto de trabajadores, no son las mismas que hace cinco años. Cada vez tienen más peso factores ajenos al trabajo en sí, como la estabilidad, el tiempo libre o el salario. La importancia que se le da a estos parámetros a la hora de aceptar un trabajo ha crecido un 10% desde que comenzó el estudio. La estabilidad es la prioridad que más sube, con un 14% de crecimiento. Por otro lado, las variables relacionadas con las faenas propias del trabajo, como enfrentar nuevos retos o ser más autónomo a la hora de trabajar han perdido peso entre los empleados. «El mercado lleva años motivando a un perfil de trabajador que ya no existe», explica Roberto Rodríguez, fundador de Dathum.
Baja autoestima entre los trabajadores
Otro de los motivos detrás del desenganche laboral de cada vez más trabajadores es la pérdida de reconocimiento profesional. Es más, este factor es, según el estudio, el que más impacto tiene en relación con el faltar a trabajar. Las personas que se sienten poco reconocidos en su empresa presentan un 16,4% más de absentismo y presentan un índice de productividad menor. Además, lo valorado que se siente un trabajador depende de su equipo de trabajo, sobre todo del jefe. «Existe una relación directa entre el estilo de liderazgo y este reconocimiento», explican los responsables del estudio. En aquellas empresas donde se ejerce lo que se conoce como un liderazgo inclusivo, en el que la cabeza del equipo anima a que los empleados a que se sientan parte activa de la organización, el reconocimiento alcanza un valor de 68,5 puntos sobre 100.
Los trabajadores más jóvenes y preparados, aquellos que llegan al mercado para transformarlo, también salen perjudicados. El estudio muestra que este perfil de empleado acaba perdiendo la motivación y su capacidad de aportar algo nuevo se diluye como consecuencia de las dinámicas rígidas de la compañía. El índice de trabajo transformador, que mide la capacidad de innovación, ha bajado más de un 6% desde 2021. «Las compañías no están siendo capaces de diseñas el contexto adecuado para satisfacer a sus trabajadores», advierte Rodríguez. El fundador de Dathum explica que las grandes empresas llevan décadas teniendo la sartén por el mango, pero que ahora «las ‘Big Four’ contratan jóvenes que no les duran ni tres años». Este cambio en la actitud de los trabajadores responde a la mayor capacidad de elegir entre empresas que existe hoy en día.


