Según el «Observatorio trimestral del Mercado de trabajo» del Instituto EY-Sagardoy, BBVA Research y Fedea, es de destacar que los contratos indefinidos se han disparado con una reducción sin precedentes de los temporales, pero los que más aumentan en términos relativos son los fijos discontinuos y los indefinidos a tiempo parcial. En ambos casos, los trabajadores acumulan menos horas de trabajo que en un contrato indefinido a tiempo completo. Si bien la ocupación supera ya el dato registrado en 2019 tanto en la EPA, como en la afiliación a la Seguridad Social y en la Contabilidad Nacional (CNTR); las horas trabajadas reflejadas en la EPA y la CNTR no han recuperado todavía los niveles prepandemia y son un 7% y un 5,5% inferiores a las de 2008, respectivamente.

El margen de flexibilidad interna que ofrece la contratación a tiempo parcial puede ser una vía que utilicen las empresas para compensar la pérdida de flexibilidad externa tras la reforma o para reducir el coste de la contratación indefinida, posiblemente de manera fraudulenta». En este sentido, habrá que «vigilar» que no se transforme en empleo a tiempo parcial involuntario.

En el caso de los contratos fijos discontinuos, también «la principal incógnita es si la transformación de temporales en indefinidos conseguirá o no aumentar el tiempo efectivo de trabajo». En particular, «para las actividades de carácter intermitente, no está claro ex ante si los periodos de actividad tenderán a ser mayores, menores o iguales que los que se hubieran producido con la concatenación de contratos temporales antes de la reforma», añaden los expertos en el informe. «Para saber si se está produciendo un aumento de la parcialidad hay que tener más información«, sentencian.
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Fuente: Vozpopuli


