Llevamos tres años en los que hemos descubierto que somos vulnerables, y los problemas se nos amontonan
INFLACIÓN GENERAL Y SUBYACENTE
La crisis inflacionaria en su primera etapa, que se inició en marzo de 2021 (1 año antes de la invasión de Ucrania), tuvo que ver en gran medida con las tensiones en las cadenas de suministro tras el repunte brusco de la producción detenida por la pandemia, pero que su punto álgido, su segunda etapa a partir de marzo de 2022, fue debida al impacto de la guerra de Ucrania en los mercados energéticos. En el momento en que estos factores se están atenuando, los precios se están controlando.
Conocemos a través del INE que la inflación adelantada de noviembre es del 6 ‘8%, un dato interesante que confirma varias tendencias. La primera es que España consigue reducir por cuarto mes consecutivo el índice general de precios y España se sitúa así, al finalizar el año, como el cuarto país europeo con el menor incremento de precios.
La segunda tendencia es que el índice de precios subyacente sube una décima, situándose en el 6 ‘3%. Este valor, que sirve para observar la evolución de los precios en un plazo más breve de tiempo, teniendo sólo en cuenta servicios y bienes elaborados, permanece casi estático desde el mismo mes, el pasado julio, lo que nos indica que si bien los precios inmediatos no van a seguir subiendo, si van a existir dificultades para que disminuyan. Las empresas trasladaron los costes energéticos para mantener o incrementar los márgenes de beneficio, pero ahora se van a resistir a reducirlos.
LA INFLACIÓN DE LOS ALIMENTOS
Sin embargo de las cinco grandes economías de la Unión Europea (Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos -de mayor a menor volumen de PIB-), nuestro país se sitúa como el segundo que registra un mayor problema de encarecimiento de los alimentos (un 15,8%), sólo por detrás de Alemania, donde la cesta de la compra subió en octubre un 19,9%, según Eurostat. En Francia, el precio de los alimentos se ha elevado un 13,2%; en Italia, un 13,8%, y en Países Bajos, un 14%. La media del continente se sitúa en el 17,8%.
EMPLEO Y CRECIMIENTO
La crisis inflacionaria parece que no ha afectado al empleo aunque existe una polémica sobre como contabiliza el SEPE la inactividad de los fijos discontínuos. En cualquier caso seguimos como lideres europeos en desempleo
Tampoco parece afectar a nuestro crecimiento, aunque la subida del PIB del terder trimestre ha sido un escuálido 0,2%, pero según diferentes organismos internacionales se situará a final de año entre el 4 ‘5% y el 4 ‘7%. Es decir, que parece que estamos saliendo de las dificultades y aunque costará que la reducción de precios llegue a la vida cotidiana, el incremento de las hipotecas es un factor negativo a tener en cuenta, pero el daño no va a ser mayor de lo que ha sido.
PENSIONES
La segunda parte de la reforma de las pensiones está aún pendiente y urge legislarla en lo que queda de año para acceder a los Fondos Europeos de Recuperación
Con el dato adelantado de los precios de noviembre ya se tienen las 12 tasas interanuales de inflación, que sirven para calcular la revalorización de las pensiones públicas de 2023: subirán un 8 ‘46%. Un dato que supone un incremento de algo más de cien euros para el 60% de los pensionistas, que pasarán de 1.257 euros a 1.364 euros.
Justo ahora que conocemos todos estos buenos datos, José Luis Escrivá, ministro de Seguridad Social, plantea extender el periodo de cálculo para acceder a la pensión de los 25 años actuales hasta los 30, con posibilidad de descartar los dos peores. Los sindicatos y Unidas Podemos, por boca de Yolanda Díaz, ya se han mostrado contrarios a la propuesta.
LAS PREVISIONES PARA 2023
2023 se presenta cargado de retos. Se prevé que el crecimiento se ralentice a medida que la economía se ajuste a la crisis energética que estamos experimentando.
PIB 2023: UN crecimiento muy modesto
CaixaBank estima un crecimiento del PIB para 2023 en un escaso 1,0% según las contribuciones de sus principales determinantes. La crisis energética ha incrementado los precios de la energía, ha acarreado un fuerte aumento de la inflación y ha propiciado un aumento agresivo de los tipos de interés. Si bien prevén que el impacto adverso del aumento de los precios de la energía sobre el crecimiento económico haya tenido su impacto máximo en 2022, es en 2023 donde estiman que el impacto del aumento de la inflación y de los tipos de interés alcance su máxima expresión.

Caída del consumo privado por la elevada inflación y el aumento de tipos
Se espera que la inflación tenga un impacto negativo sustancial sobre la capacidad adquisitiva de los hogares dada la importante caída de la renta bruta disponible en términos reales en 2022, que no se recuperará en 2023. Asimismo, la subida de tipos de interés también afectará al consumo, puesto que aquellos hogares con préstamos expuestos a fluctuaciones en los tipos de interés tendrán que dedicar un mayor porcentaje de su renta a servir los pagos de los mismos. De este modo, la pérdida de capacidad adquisitiva y el aumento de los tipos podría ser algo superior al –0,5%.






