YOLANDA DIAZ, TRAS EL “PINCHAZO” DE LA JORNADA LABORAL APUESTA POR UNA NUEVA AMPLIACIÓN DE LA MATERNIDAD

Díaz ha dejado de tener prisa con la reducción de la jornada laboral y lo apuesta todo a condicionar los presupuestos

 

 

La reducción de la jornada: la cuadratura del círculo de Yolanda Díaz

En la mayoría de los empleos es muy difícil valorar el impacto de un asalariado en el beneficio global de la empresa. Aún es más difícil en actividades de servicio público que van más allá de los resultados económicos, como la labor de un enfermero en un hospital. ¿Tiene sentido que exista un mismo salario mínimo para todas las empresas, sea cual sea su tamaño y su beneficio?

 

El empeño de Yolanda Diaz de  reducir la jornada laboral manteniendo el mismo salario es “la cuadratura del círculo”. Trabajar menos, cobrar lo mismo. Esta medida aparece en un momento especialmente delicado por dos motivos: la baja productividad -que lleva 24 años cayendo- de la economía española y la pérdida de poder adquisitivo de la inmensa mayoría de los trabajadores por culpa de la subida de la inflación y la no deflactación de ella en el IRPF (ganamos algo más por las subidas salariales -aunque menos de lo que suben los precios- y pagamos más impuestos por ello ya que no se tiene en cuenta la evolución del IPC).

 

Se plantea que trabajemos menos cuando el país necesita que produzcamos más, pero no se puede pagar menos a los trabajadores ya que incluso con el sueldo actual, pierden capacidad de compra. En lugar de retirar una medida ineficaz e inoportuna, Yolanda Diaz se empeña en sacarla adelante y que todo el coste lo asuman los empleadores.

 

El 99,8% de las empresas en España son una pyme  con serias dificultades para flexibilizar sus horarios y hacer turnos. Si un empleado que, a partir de una determinada fecha, trabaja menos horas y debo pagarle lo mismo, esta medida por un lado, ganaré menos o alternativamente deberé gastar más en contratar otro empleado. Los márgenes se reducirán y afectarán mucho a mi cuenta de resultados. Los que creen que al reducir el horario laboral va a haber una explosión de contrataciones están equivocados pues como mucho, provocará más temporalidad ya que si hay nuevos puestos, serán para cubrir picos de actividad puntuales.

 

La evidencia empírica demuestra que los comercios ganan más cuantas más horas abren y si reducen horarios de apertura reducen ventas. Es una norma contraproducente para el desarrollo económico del país, e incluso para la recaudación fiscal (lógicamente cuantos menos beneficios tengan los empresarios, menos impuestos pagarán), y sin tener en cuenta el dinero negro que puede propiciar una ampliación “ilegal” de los horarios en momentos puntuales. Si las Administraciones quieren mantener los mismos horarios de atención al ciudadano, y necesitan contratar más, ya sabemos que ese empleo público generará más deuda pública.

 

Por último, una de nuestras ventajas competitivas es la amplitud de nuestros horarios comerciales, especialmente en restauración y ocio. Y en el momento económico español actual, el turismo es clave para ingresos, empleos y PIB.

 

 

El nuevo objetivo sustitutivo, la ampliación de la maternidad

Díaz y su equipo mantuvieron a lo largo de las últimas semanas un verdadero pulso con la patronal para reducir la jornada laboral. La vicepresidenta quería convertir esa medida en su legado en la actual legislatura, al igual que ocurrió con la reforma laboral en la pasada. Sin embargo, la CEOE y las demás patronales no se han puesto de perfil, y han rechazo el planteamiento del ministerio de Trabajo. Fuentes de Sumar admiten la dificultad en llevar a cabo la iniciativa, mientras que sus portavoces ya no hablan de ella y se centran en la ampliación de los permisos de maternidad y paternidad de 16 a las 20 semanas.

 

El pasado martes, el portavoz parlamentario de Sumar, Íñigo Errejón, explicó que la ampliación de los permisos, será una de las exigencias clave de su partido para la negociación presupuestaria. Sumar llegó el martes al Congreso convencido de que la votación sobre el techo de gasto, antesala de la redacción de las nuevas cuentas públicas, saldría adelante sin problemas, hasta que Junts se descolgó del acuerdo in extremis.

 

Aun así, Sumar cree que el rechazo de Junts se puede reconducir. En la coalición que lidera Yolanda Díaz achacan la negativa de los de Carles Puigdemont a un «ataque de cuernos» por el pacto inminente entre el PSC y ERC. Puigdemont quiere una repetición electoral y pactar con ERC una lista conjunta para recuperar el control del Govern. Pero ERC no está de momento por la labor (el 1 de agosto los republicanos celebran una votación interna entre las bases). Pero tanto Sumar como el PSOE creen que Junts no romperá la baraja, puesto que una repetición electoral les perjudicaría.

 

Sea como fuera, Sumar ha entendido que lograr la reducción de la jornada laboral es más difícil de lo esperado. Díaz se ha quedado «sola», sostienen fuentes de la patronal y también del sindicato, donde ven «casi imposible» que el Gobierno adopte la medida. Existen serias dudas sobre el efecto de la misma en cuanto a la productividad y a la supervivencia de muchas pequeñas y medianas empresas. Además, Díaz ha visto como el ministerio de Economía se ha puesto en contra de la reforma, y su entorno siente no tener el respaldo de la Moncloa.

 

Los mismos colaboradores de Díaz admiten en los diálogos con los agentes sociales que «no tienen prisa», según fuentes conocedoras de las reuniones. Es decir, que Díaz sabe que la reducción de la jornada laboral puede no salir adelante por los vetos cruzados y, sobre todo, que podría fracasar en el Congreso, donde tanto Junts como el PNV estarían en contra de la misma, según fuentes sindicales.

 

Todo ese embrollo ha llevado a Díaz y a sus estrategas a convertir otra exigencia en una de sus medidas estrellas para la candidatura. Concretamente, en la ampliación de los permisos de maternidad y paternidad hasta las 20 semanas. Se trataría, según las fuentes consultadas, de una verdadera línea roja (una de las pocas) que Sumar pondría sobre la mesa de cara a los nuevos presupuestos.

 

Díaz y sus ministros saben, por otro lado, que la negociación presupuestaria es de enorme importancia. El Gobierno difícilmente sobrevivirá a otra año con las cuentas prorrogadas. Además de no poder actualizar el gasto, se generaría un enorme problema a la hora de incluir en las cuentas los fondos europeos, lo que paralizaría la recogida y ejecución de los mismos. Por ello, Díaz confía en que los equipos socialistas liderados por María Jesús Montero y Félix Bolaños lleguen a un acuerdo estable con todas las demás formaciones de la investidura. Sumar está dispuesto a colaborar en la búsqueda de un pacto, aunque objetivamente no tienen ante los nacionalistas la misma fuerza e influencia que tenía Podemos en la pasada legislatura.

 

Sumar se queda así de facto a la espera de que se resuelva el problema. El techo de gasto se deberá volver a votar antes de finales de septiembre, después pasaría al Senado, y si la Cámara Alta lo rechaza, volvería al Congreso para su definitiva aprobación. Se trata de un iter legislativo complejo pero clave para la legislatura. Y en esa negociación Sumar también quiere demostrar haber puesto su sello. Para ello los de Díaz quieren imponer a los socialistas la ampliación de los permisos de maternidad y paternidad, algo que, al menos de momento, representa la verdadera línea roja de Sumar para el nuevo ciclo.

 

CON POLÍTICOS DE ESTE PELAJE NO ES PRECISO IR AL CIRCO

 

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