Utopía y desencanto. ¿Petición utópica de los pensionistas?

Alguna de las reivindicaciones que se hacen sobre las pensiones no tienen en cuenta la naturaleza y funcionamiento del sistema que las regula ni las implicaciones económicas de lo que se pide.

No llego a entender qué se piensa lograr con las concentraciones que semanalmente hacen los pensionistas en Bilbao. Las voces que se oyen en ellas claman por unas pensiones más altas que las actuales y por una seguridad de las futuras, que habrán de cobrar quienes ahora aportan para que sean pagadas, entre otras muchas, las de aquellos que se manifiestan, lo cual, dada la estructura de nuestro sistema de protección social y, especialmente, la situación económica del país parece una utopía.

Las pensiones están pensadas para ser una renta sustitutoria de la dejada de percibir por el cese definitivo en el trabajo, aunque en ningún país de nuestro entorno llega a ser de la misma cuantía que aquella, pues no se entendería razonable percibir sin trabajar una retribución superior a la que se cobraba realizando una actividad laboral. En España es donde más se acerca y pese a ello se reclaman importes superiores, lo cual es loable si lo pretendido es que alcancen una cuantía con que los beneficiarios puedan hacer frente a sus necesidades vitales. Pero no lo es cuando se hace obviando las características del sistema basada en la cotización propia, o a través de sus empleadores, de los posibles beneficiarios.

Si lo que se demanda es que aumenten las cuantías de las pensiones mínimas con complementos financiados con presupuesto diferente al de la Seguridad Social, se llegaría al absurdo de frenar el ahorro por ser un inconveniente para tener derecho a tales complementos. Salvo que se estableciese como única incompatibilidad el percibo de otra pensión; aunque eso conllevaría un agravio comparativo con quienes por lo cotizado tuvieran derecho a un importe de pensión ligeramente más alto que la mínima, y podría tener poca aceptación del resto de pensionistas, que estarían en su derecho de pedir alguna compensación si los complementos proviniesen de los Presupuestos Generales del Estado a los que habrían contribuido vía impuestos tanto o más que quienes tuvieran mejorada su pensión por ese procedimiento, además de haber aportado más cotizaciones al sistema.

Contención del gasto en pensiones

Aparte de eso, la petición de que queden aseguradas las prestaciones futuras se hace ignorando las recomendaciones hechas por la Unión Europea a nuestra nación respecto a la contención del gasto en pensiones; recomendaciones con las que comulga el Banco de España, por lo que insta a los poderes competentes para que reformen el sistema. A ello se unen los estudios, cada vez más numerosos, hechos por los expertos financieros y en planes de pensiones, que no ven otra solución que un sistema complementario ajeno al estata l basado en el ahorro personal de los futuros beneficiarios. Idea esta última que han estudiado poner en práctica los dos últimos Gobiernos del Partido Socialista imponiendo un sistema de ahorro obligatorio, pero no a cargo de quienes serían beneficiarios del mismo, sino de cada una de las empresas donde prestaran servicios. Lo cual, aparte de encarecer los costes sociales de las mismas (aunque también se obligase a una aportación del trabajador), dejaría en la situación actual a aquellos que lo son por cuenta propia y no pueden generar ahorros para destinarlos a un plan de pensiones.

Así que es muy difícil poder complacer a los pensionistas que se manifiestan mientras no mejore considerablemente la deuda externa que tiene nuestro país y evitemos que para el pago de las prestaciones, se haya de recurrir a créditos.

Fuente: Enrique García Tomás en Espaciopymes.com

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