Un informe ubica a España a la cola de Europa en políticas en favor de la familia y la natalidad

Cada año se destina un 1,5% del PIB a ayudar económicamente a las familias, mientras que Francia llega al 3,4%

España es el país europeo en el que menos recursos económicos se destinan a las políticas de familia y de natalidad. Además, estas tienen forma de servicios y no de transferencias directas, al contrario de lo que sucede en PoloniaHungríaAlemania o Finlandia. Así se extrae del informe Análisis de políticas de familia en la Unión Europea, elaborado por la politóloga Irune Ariño, que va a ser publicado por la Fundación Disenso, ligada a Vox.

Para la realización del informe se ha contado con la participación de colaboradores especializados en la materia, y su fuente principal es la información proporcionada por la base de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entidad a la que pertenecen 38 estados de todo el mundo. La autora del estudio tiene como objetivo «evaluar las políticas públicas llevadas a cabo por una serie de países europeos para revertir» el invierno demográfico y «fortalecer a la familia», que es «la institución humana universal por excelencia, y una de las instituciones sociales más antiguas».

El estudio llega a esta conclusión considerando las transferencias a familias con niños, el gasto público en servicios para familias, así como el apoyo financiero que estas reciben a través del sistema fiscal. El gasto total varía desde el 3,4% del PIB de Francia hasta el 1,5% en España, a la cola de la UE en políticas de natalidad.

España tampoco sale bien parada en transferencias directas a familias, que incluyen beneficios a niños o subsidios familiares. Estos suelen ser universales o se definen criterios de elegibilidad como el nivel de ingresos, y tienden a variar con el tamaño de la familia y la edad de los hijos. Cribando las ayudas por tipo de familia, edad y número de hijos, nuestro país destaca negativamente de manera comparada con respecto a los beneficios que pueden obtener las familias.

Sólo existen ayudas limitadas para las familias monoparentales con ingresos situados en el percentil 5011. Cuanto menos ingresos, más cuantiosas son las transferencias. En cambio, la edad de los niños no es un factor determinante. En cambio, las ayudas sí aumentan conforme hay más niños en el hogar.

En cuanto a permisos de paternidad, España es el país más generoso con los padres, pero no con las madres, que disfrutan de permisos de mayor cantidad y duración en Polonia, Hungría e Italia. Sólo en nuestro país son idénticos (16 semanas). Hungría es el país en el que las madres disfrutan de una mayor duración del permiso, 24. Salvo en Finlandia, y en el caso de las madres en Italia y los padres en Alemania, estos permisos están retribuidos con el 100% del salario.

Por último, se mencionan las políticas dirigidas a universalizar la educación de 0 a 5 años, la etapa en la que la escolarización no es obligatoria, pero en la que los niños tienen mayores dificultades. En aras de mejorar la conciliación laboral de los padres y de forma complementaria a los permisos parentales y las ayudas extras a la conciliación, en los últimos años se han fomentado este tipo de políticas.

De manera general, la financiación de las guarderías es privada, o concertada. En Alemania, por ejemplo, los costes de tasas son prácticamente nulos. En otros países, como en Italia, la existencia de reembolsos y cheques compensa las tasas que deben pagar los hogares. España se encuentra en una situación intermedia, con un coste neto para las familias del 6% de sus ingresos.

Conclusiones

En conclusión, Ariño señala que en España, «el esfuerzo económico en favor de las familias es muy limitado. Solo es equiparable al resto de países analizados en lo relativo a los permisos de paternidad y de maternidad, aunque en este último caso también existe margen de mejora»: «España es el país que menos recursos destina a estas políticas (el 1,5% del PIB), mientras que Polonia, Alemania o Hungría gastan más del 3%. Además, estas ayudas no tienen en cuenta las circunstancias familiares, como el nivel de ingresos, ni la edad o el número de los hijos».

«Con la última Ley de Familias se han introducido algunas ayudas adicionales que permiten mejorar la conciliación familiar, pero sin suponer una gran diferencia con lo que sucede en nuestro entorno. El gasto en guarderías es notablemente escaso, aunque al ser una política descentralizada, existen excepciones positivas en Galicia y La Rioja», abunda el informe que será publicado a lo largo de esta semana por la Fundación Disenso, que dirige Jorge Martín Frías.

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