
Un informe asegura que no existe una relación sistemática entre la desigualdad salarial y los cambios en el salario mínimo.
A pesar de que desde la izquierda defiendan las subidas del salario mínimo como una medida que protege a los más desfavorecidos, en realidad este tipo de iniciativas no garantizan una reducción de la desigualdad salarial en el conjunto de la economía. Así se desprende de un reciente informe de Eurofound, organismo de la Unión Europea especializado en las condiciones de vida y de trabajo, que analiza la evolución del empleo y los salarios en los países europeos entre 2001 y 2024.
Precisamente, el estudio constata que los incrementos del salario mínimo están asociados a una reducción de las diferencias entre los trabajadores peor pagados y aquellos que se sitúan algo más arriba en la escala salarial, pero no identifica una relación sistemática con la desigualdad general. Así, el informe introduce importantes matices en el debate sobre las subidas del salario mínimo.
El SMI no reduce la desigualdad
En su estudio, Eurofound analiza la evolución de los salarios mediante varios indicadores. Entre ellos figuran el índice de Gini, que mide la desigualdad en el conjunto de la distribución salarial, y la relación entre el salario mediano y el correspondiente al 10% de trabajadores con menores ingresos, que permite observar las diferencias en la parte baja de la escala.
De esta forma, el análisis de los países europeos muestra que, aunque la desigualdad salarial y la incidencia del empleo con salarios bajos disminuyeron en el conjunto de la Unión Europea durante el periodo estudiado, el informe no encuentra una relación sistemática entre esa evolución y los cambios en el salario mínimo.
En este sentido, la investigación advierte de que los indicadores salariales dependen de múltiples factores, como la situación económica, la estructura sectorial del empleo, la negociación colectiva, la fiscalidad y otras políticas públicas. Por este motivo, no resulta suficiente constatar que el salario mínimo aumenta al mismo tiempo que disminuye la desigualdad para atribuir el cambio a esa medida.
De esta forma, el análisis de Eurofound incide en que no existe una relación significativa entre las variaciones del salario mínimo y los cambios en el índice de Gini. Asimismo, el estudio tampoco identifica una relación significativa con la proporción de trabajadores que perciben salarios bajos.
De hecho, el informe explica que los resultados del análisis son distintos cuando la observación se centra en las diferencias entre los trabajadores peor remunerados y quienes se sitúan en torno al salario mediano. En este caso, el estudio sí encuentra una asociación estadísticamente significativa.
Concretamente, según las estimaciones de Eurofound, un aumento del 1% en el salario mínimo está asociado a una reducción del 0,128% en la relación entre el salario mediano y el del decil inferior. En consecuencia, el estudio apunta que el salario mínimo puede comprimir la parte inferior de la escala salarial y reducir las diferencias entre los trabajadores con menores ingresos.
Por otra parte, el informe también explica que pueden producirse efectos indirectos cuando las empresas elevan los salarios de quienes cobran algo más que el mínimo para mantener las diferencias entre categorías profesionales. Ahora bien, el organismo subraya que estos resultados reflejan correlaciones condicionadas y no demuestran una relación causal. Los autores advierten de que pueden influir factores no observados y limitaciones de los datos. Además, el alcance de los efectos varía considerablemente entre los Estados miembros y depende de las condiciones económicas e institucionales de cada país.
El experimento de España
Con todo, el informe recoge el caso español como uno de los ejemplos de fuertes incrementos del salario mínimo durante el periodo analizado. Y es que, en 2019, España elevó esta referencia un 22,3% en términos nominales, una subida que afectó directamente a alrededor del 7% de los asalariados, según los datos citados en el documento. Tras ese incremento, los indicadores españoles de desigualdad salarial, incluido el índice de Gini y la relación entre el salario mediano y el del decil inferior, registraron una tendencia descendente.
Precisamente, en algunos países bálticos, Bulgaria y Croacia, por ejemplo, se produjeron incrementos del salario mínimo sin mejoras equivalentes en las medidas de desigualdad y empleo con salarios bajos. En otros, como Eslovenia, las subidas coincidieron con descensos en esos indicadores. Estas diferencias refuerzan la cautela de los autores a la hora de extraer conclusiones generales.
Un informe de la UE desmonta el mito de la izquierda con el SMI – Libre Mercado
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