TENGO MÁS DE 50 AÑOS. ¿ME HAGO AUTÓNOMO?

El desempleo en mayores de 50 años ha aumentado de manera creciente en los últimos años, encontrándose según las últimas cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) por encima del 30%. Y muchos de ellos se convierten, en parados de larga duración. Según datos de Eurostat en 2020, de media el 52% de los mayores de 50 parados eran considerados desempleados de larga duración.

Las crisis de todo tipo provocadas por la pandemia y la guerra de Ucrania se suman a las habituales dificultades para la búsqueda de trabajo a partir de cierta edad y se ha agravado una situación que ya se había convertido en crónica. Frente a esta situación el retorno a la vida laboral activa puede plantearse  través de diferentes fórmulas que permitan a este colectivo seguir en activo hasta, al menos, su edad de jubilación.

 

La experiencia adquirida, el conocimiento del mercado y la capacidad de reacción son atributos que, bien gestionados, pueden convertir a los séniors en grandes valedores para desarrollar una segunda o tercera carrera, principalmente a través de la figura de trabajo por cuenta propia

Una de las fórmulas más habituales es la de convertirse en emprendedor sénior. El número de emprendedores de más de 50 años aumentó, principalmente por las menores oportunidades en el mercado laboral “convencional” por cuenta ajena y los datos de la Encuesta de Población Activa confirman una tendencia alcista del emprendimiento sénior en los últimos 15 años, aunque lineal.

 

Tanto es así que el número de trabajadores por cuenta propia de más de 50 años supone cerca del 50% del total frente al emprendimiento en menores de 35, que implicó el 13,1% del total en el primer trimestre del 2022 y que sufre una tendencia a la baja, según cifras del INE.

 

Esa opción que, bien es sabido, puede entrañar riesgos económicos y en un momento vital previo a la jubilación es relevante tener una buena planificación para no convertir una idea en un problema. La mayoría de los emprendedores suelen establecer su propio negocio a edades avanzadas y si todos los mayores de 55 años emprendieran en España, el PIB subiría 15 puntos, esto es, más de lo que ha descendido durante la pandemia.

 

El tipo de autónomo profesional (llamado freelance) es al que se dedican profesionales liberales incluidas en el listado de actividades profesionales, y pueden ser profesionales colegiados (arquitectos, abogados, psicólogos, médicos, etc.) que enn ocasiones no cotizan directamente en el régimen de autónomos sino a través de las mutualidades de sus Colegios Profesionales, y los no colegiados (programadores, diseñadores, publicistas, traductores, etc.).

 

El perfil de este emprendedor es el de, generalmente, personas que han trabajado en grandes compañías durante la mayor parte de su vida.  La mayoría de estos profesionales han iniciado una segunda carrera porque encuentran especialmente atractivo aportar toda su experiencia, conocimiento y bagaje profesional a nuevas iniciativas.

 

Como “freelance” puede optarse para incorporarse en trabajo por proyectos con talento deslocalizado, dada su experiencia en gestión, y además se pueden desarrollar proyectos de manera simultánea en varias organizaciones y se sigue siendo dueño de su tiempo. A las empresas “contratantes” es como un novedoso servicio de alquiler de directivos en lugar de contratarlos en plantilla. Con dicha práctica, las empresas pueden conseguir de esta forma talento directivo sénior de alto nivel “flexible y a coste variable”.

La figura de consultor es un referente de servicios profesionales basados en conocimiento y puede ser una buena forma de poner en valor la experiencia por proyectos.

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