España lidera la pobreza infantil y laboral, el paro y el desempleo juvenil en la UE
No es la primera vez que el gobierno presume y saca pecho de las cifras del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que en agosto ha llegado a 764.905 hogares en los que viven 2.335.553 personas, con dados del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Cifras que suponen 377.853, beneficiarios más y una subida del 19,3% respecto a los registrados en el mismo mes de 2024 y que más que para presumir deberían ser causa de vergüenza.
Generar pobreza en lugar de crear riqueza, como hace este gobierno del sanchismo no es política social, es el fracaso de una política económica de subsidios y de una reforma laboral que reparte el escaso empleo existente que nos sitúan a la cabeza de la pobreza de la UE. Como somos también los líderes en desempleo y en paro juvenil.
Como advierte un reciente informe de Funcas la pobreza, en términos comparados con el resto de países, no ha cambiado. En 2023 España ocupaba el quinto lugar de los 27 países de la Unión Europea con mayor porcentaje de privación material y social severa, lugar que no ha variado hoy». De hecho, la tasa española, del 8,3% solo se sitúa por detrás de las de Rumanía, Bulgaria, Grecia y Hungría y supera en casi dos puntos porcentuales la media comunitaria del 6,4%, así como en casi cuatro puntos las tasas de nuestros vecinos Italia (4,6%) y Portugal (4,3%).
Y es que como venimos denunciando desde estas líneas y también diferentes organizaciones sociales, en la España de Sánchez, Yolanda y Asociados tener un trabajo ya no es sinónimo de tener un empleo estable, ni de poder llegar a fin de mes y ni siquiera garantiza salir de la pobreza.
De acuerdo con los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 14,8% de los hogares españoles cuenta con al menos un trabajador que vive por debajo del umbral de la pobreza, Se trata del dato más alto de toda la Unión Europea. Es decir, España lidera la pobreza laboral entre los países comunitarios. Además, se sitúa muy lejos del 8% de la media de la OCDE, así como de sus vecinos: Portugal (9%) y Francia (7,1%).
El 20,8% de los españoles reconoce haber tenido problemas para calentar su casa, el doble que la media europea. España tiene a más de dos millones de menores de edad (el 28% de la población infantil y adolescente) viviendo en riesgo de pobreza o exclusión social, tasa que nos sitúa al país como aquel con la tasa de pobreza infantil más alta en la Unión Europea, como se muestra en el informe Estado de la Infancia en la Unión Europea 2024, elaborado por UNICEF.
Todo ello en un contexto en el que España sigue en el vagón de cola de la renta per cápita de la Unión Europea. Que nuestro poder adquisitivo sea hoy un 4,7% inferior a la media de la UE y la capacidad de compra de los hogares españoles es un 5,6% inferior a la de 2008. Además de que seguimos siendo los líderes del desempleo de la UE con un total de 3,9 millones de personas que no están trabajando.
Y mientras el gobierno sigue alcanzando máximos históricos de recaudación fiscal, con más de 122.000 millones recaudados hasta mayo de este año. Desde que llegó Sánchez a La Moncloa ha realizado hasta 94 subidas de impuestos y cotizaciones a cabo mientras que hasta once estados miembros de la UE han rebajado la presión fiscal sobre sus ciudadanos y nuestro esfuerzo fiscal es un 17,8%, superior a la media de nuestros socios de la Unión. Pero la mayoría de los ciudadanos, entre los que se encuentran autónomos y pymes, sienten que su economía va mal y que con Sánchez somos más pobres, pagamos más impuestos y tenemos los peores servicios de la historia. Y ahí están los trenes como paradigma.
Como rezaba el eslogan de la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 «es la economía, estúpido». Y el PP sin enterarse, sin estrategia, sin rumbo, sin mensaje, sin equipo de dirección tres años ya y sin decidir qué quiere ser de mayor, socialdemócrata o Vox que sigue creciendo. Y, salvo las bromas del CIS de Tezanos, las encuestas como el algodón no engañan.
Fuente: Repartir la pobreza o el fracaso de la política social


