La verdadera radiografía del empleo en España: más de 3 millones de parados reales y 500.000 funcionarios más
La euforia se ha instalado en el seno del Ejecutivo a raíz de los datos del paro. Desde Moncloa y el Ministerio de Trabajo han calificado como históricos los datos de desempleo, subrayando que la temporalidad está en mínimos y que el empleo femenino ha alcanzado cifras sin precedentes. Pero detrás de esa imagen triunfal, los datos muestran un maquillaje estadístico sin precedentes ante un mercado laboral que sigue sufriendo los mismos problemas estructurales que antes de la reforma.

«Nuestras políticas económicas funcionan», celebraba Pedro Sánchez en sus redes sociales después de conocerse que había menos de 2,5 millones de parados registrados por primera vez en 17 años. Yolanda Díaz, más rotunda, calificaba los datos de históricos con un desempleo juvenil y femenino en «mínimos nunca vistos». Sin embargo, la realidad es bien distinta.
La afiliación media en mayo se situó en 21.784.375 personas, lo que supone un incremento del 2,38 % respecto al año anterior, pero el comportamiento diario de esta figura es clave para entender el mercado laboral español. En los datos de afiliación diaria se observa que, más allá de los habituales saldos negativos de los viernes, el último día se produjo un saldo negativo de casi 50.000 personas.
¿Qué está ocurriendo? La reforma laboral de Yolanda Díaz influyó drásticamente en la reducción de la parcialidad a costa de desvirtuar la estabilidad del contrato indefinido. Así, en mayo se firmaron 1.328.983 contratos que solo sirvieron para disminuir el paro en 57.835 personas.
Esto se produce porque el volumen de contratación no absorbe las demandas de empleo ya que, en la práctica, se están produciendo más rescisiones que altas, explican desde la Unión Sindical Obrera (USO), por los llamados «contratos cerilla». De hecho, se da una paradójica situación: el pasado mes firmaron más contratos indefinidos (552.697) que personas los suscribieron (521.368), lo que demuestra que este tipo de contratación ha dejado de ser sinónimo de empleo estable.
Fijos discontinuos Buena parte de esto se debe a la figura del fijo discontinuo, considerada como contratación indefinida aunque el trabajador se encuentre en situación de inactividad y esté cobrando una prestación o subsidio de desempleo. Y el número de estos fijos inactivos en situación de inactividad es un completo misterio.
Según el Informe del mercado de trabajo 2025 que elabora el SEPE, el pasado año se contabilizaron 4.283.976 llamamientos –notificaciones para la incorporación de fijos discontinuos a la actividad– que afectaron a 1.397.356 personas. Si tenemos en cuenta que ese año se formalizaron 2.208.030 contratos fijos discontinuos, supone que al menos 810.000 personas no trabajaron un solo día.
El problema es que estas personas, al igual que los afectados por los ERTEs, no figuran como desempleados a pesar de no estar ocupados. Aquí es donde se observa el maquillaje estadístico. En mayo, el número de demandantes de empleo se situó en los 4,17 millones de personas. En esta categoría están incluidos los ocupados que quieren cambiar de empleo, aquellos con disponibilidad limitada, los parados registrados y otros no ocupados.
Paro real Así, si a los demandantes de empleo les restamos los ocupados y añadimos los fijos discontinuos y los afectados por los ERTE, encontramos que el paro real se sitúa entre los 3,7 y 3,9 millones de personas. «Tenemos un mercado laboral muy afectado por la estacionalidad y, por tanto, por la temporalidad de la relación contractual que, aunque se denomine indefinida, siguen siendo contratos de temporada», señalan desde USO.
Además, si se comparan esos demandantes con los registrados en mayo de 2018, previo a la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, se observa que el número de parados se ha reducido en 797.247 personas, pero el de demandantes solo en 296.925. Es decir, siete años de maquillaje estadístico apenas han servido para reducir la demanda real en apenas 300.000 personas.
Sector público Paralelamente, el sector que ha mostrado mayor dinamismo en ese periodo ha sido el del sector público. Entre los meses de julio de 2018 y 2024, el número de trabajadores de las distintas Administraciones Públicas se ha incrementado un 18 %, casi 460.000 personas, que supone en la práctica el 80 % del descenso del paro registrado en ese periodo.
En definitiva, el aparente éxito del Gobierno en materia laboral descansa en el fuerte crecimiento del empleo público y un maquillaje estadístico que desvirtúa el verdadero significado de la contratación indefinida. La proliferación de fijos discontinuos y contratos breves encadenados ha permitido presentar como estable un empleo que, en la práctica, sigue siendo precario y estacional.
Mientras tanto, los grandes problemas estructurales del mercado laboral español –la alta rotación, la dependencia de sectores estacionales y la baja productividad– permanecen intactos y la fragilidad del empleo sigue siendo la norma.
El 83% de los contratos en España ya son temporales, parciales y fijos discontinuos
Las patronales advierten de la ralentización del mercado laboral, lo que coincide con la revisión a la baja de la OCDE
España ha conocido los últimos datos del paro del Ministerio de Trabajo y de afiliación a la Seguridad Social, correspondientes al mes de mayo. Los datos han sido motivo de celebración para el Gobierno, ya que la tasa de desempleo ha bajado de los 2,5 millones por primera vez en 17 años, tras caer en 57.835 personas en mayo. La CEOE ha valorado la consolidación de la tendencia positiva del empleo, pero subraya que esta tendencia ha experimentado un ritmo de crecimiento inferior al registrado en los meses de mayo del periodo prepandemia, desde 2014 a 2019. Durante esos años, la media de nuevos afiliados superaba las 213.000 personas y el descenso del paro se situaba en cerca de las 105.000 personas. Una cuestión crucial es el nivel de rotación que hay en el mercado laboral en España, de tal modo que hoy nos encontramos con que solo el 16,8% de los contratos son indefinidos a tiempo completo. El 83,2% restante se reparte entre trabajos parciales, temporales y fijos discontinuos.
La Unión Sindical Obrera lee estos datos de forma distinta a la que aplica el Ejecutivo. En mayo de 2025 se han registrado 552.697 contratos de trabajo de carácter indefinido, que representan el 41,59% de todos los contratos. Eso ya supone un descenso de 23.383 (-4,06%) sobre el mismo mes del año anterior. En magnitudes acumuladas se han hecho 2.559.160 contratos por tiempo indefinido hasta mayo de 2025, lo cual representa un descenso de 111.134 (-4,16%) sobre el mismo periodo de 2024.
Con datos oficiales del SEPE y de la Seguridad Social, se puede comprobar que los contratos indefinidos del mes de mayo se dividen, en cuanto a la duración de su jornada, en 223.568 a tiempo completo (40,4%), 124.107 a tiempo parcial (22,4%) y 205.022 fijos discontinuos (37,2%). Esta radiografía del mercado aún aporta un dato más: los contratos de carácter temporal registrados en el mes de mayo de 2025 han sido 776.286, lo cual representa el 58,41% del total.
Dicho de otro modo, solo el 16,8% de los contratos indefinidos son a tiempo completo. A tiempo parcial son el 9,4%, aunque tengan un carácter indefinido, mientras que los contratos de fijos discontinuos llegan al 15,4% y los temporales alcanzan un 58,4%. Es una cifra que subraya para THE OBJECTIVE el vicesecretario de Economía del Partido Popular, Juan Bravo. Destaca que, de cada 100 contratos firmados, solo 16 son indefinidos y a tiempo completo. Por tanto, más allá de que se crea empleo, «observamos que lo que también crece son los contratos precarios y de escasa estabilidad, reduciéndose el peso de los indefinidos a jornada completa, y aumentando el peso de los temporales y de los fijos discontinuos».
Sobre rotación y sobre precariedad ha hablado para THE OBJECTIVE el responsable del Gabinete de Estudios de USO, José Luis Fernández Santillana. Destaca un aspecto relevante: no parece que el mercado laboral reduzca paro en la cuantía en la que sería necesario, pues lo que se está produciendo -afirma Fernández Santillana- «es una gran rotación en el empleo».
Lo vemos cuando todos los meses en torno a un millón de personas entran y salen del desempleo. Eso destapa el hecho de que «el problema de fondo es que en España no hay actividad económica para sustentar jornadas completas de trabajo. A lo que hay que añadir que se está abusando de la contratación a tiempo parcial porque sale más barata que la contratación a tiempo completo. También se están haciendo horas que, de alguna manera, no se están remunerando». Además, «el despido en España sigue siendo barato. Se contrata de lunes a viernes, se despide y, en algunos casos, se da de baja voluntaria, para volverse a incorporar».
«¡Ojo!», advierte José Luis Fernández Santillana: «Los contratos indefinidos ya no responden a su denominación. Porque son contratos que finalizan en breve plazo». De modo que «hay contratos indefinidos que se repiten dos o tres veces en el mismo mes. Y eso es tremendo, porque quiere decir que estamos ante contratos cerilla y un incremento del pluriempleo que está asolando nuestro país, por lo que tener un contrato indefinido -concluye- está dejando de ser un síntoma de estabilidad».
Según los datos de CEOE, los registros de empleo de mayo revelan que «las grandes empresas son las principales impulsoras del empleo en España, mientras que las microempresas pierden peso». Además, «tanto el sistema agrario como el del hogar han perdido, en términos interanuales, 11.311 y 22.886 afiliados, respectivamente. Una tendencia que se atribuye al impacto de las sucesivas subidas del SMI y que podría agravarse con la reducción de jornada», valora la organización que dirige Antonio Garamendi.
CEIM, la patronal de empresarios de Madrid, que dirige Miguel Garrido, califica de «insuficiente» la reducción del paro, que es «consecuencia directa de la excelente temporada turística». CEIM que «necesitamos políticas que incentiven la contratación a largo plazo», y dejar un poco de lado «el afán recaudatorio del Gobierno, que sigue disparado, y cuyos efectos se traducen en los costes a la Seguridad Social. Solo en la Comunidad de Madrid, la recaudación ya ha sido un 8,5% superior a la del año anterior».
La consultora Randstad Research también incide en que la afiliación de trabajadores ha crecido en 196.000, lo que supone el segundo peor mayo desde 2013. El crecimiento anual se reduce una décima, hasta el 2,17%. Además, indica Randstad, «los demandantes de empleo disminuyen en 80.026 personas, hasta los 4,17 millones, y el paro efectivo (3,19 millones) supera al registrado en 673.000 personas». Funcas, por su parte, añade que la creación de empleo se ha ralentizado, con 37.000 nuevos afiliados en mayo en cifras desestacionalizadas.
Según Eurostat, la Oficina Estadística Europea, la tasa de paro de la eurozona se situó en abril en el 6,2%, una décima por debajo del dato del mes anterior, mientras que en el conjunto de la UE el dato se mantuvo estable en el 5,9%, con España nuevamente como el país con mayor nivel de desempleo entre los Veintisiete, con un 10,9%.
En el cuarto mes de 2025, un total de 12,9 millones de personas carecían de empleo en la UE. De ellos, 10,68 millones se encontraban en la zona euro. Esto supone un descenso mensual de 188.000 desempleados en la UE y de 207.000 en la zona euro, al tiempo que, en comparación con abril de 2024, el desempleo disminuyó en 217.000 personas en la UE y en 343.000 en la zona euro.
Las mayores tasas de paro en la UE correspondieron a España, con un 10,9%; Grecia, con un 9,7%; Finlandia, con un 9,1%; y Suecia, con un 8,6%. Por el contrario, las menores cifras de desempleo se observaron en Chequia y Malta, con un 2,7%, así como en Bulgaria y Polonia, con 3,3% en ambos casos. Esta información del mercado laboral en la eurozona y en la UE ha coincidido con el último análisis d
Fuente: El 83% de los contratos son temporales, parciales y discontinuos
Yolanda Díaz lo consigue: los nuevos contratos laborales no precarios bajan del 20% y se sitúan en el 16,8%
El desglose de datos de paro dibuja un panorama en términos de estabilidad laboral dramáticos y muy representativos de la economía de Pedro Sánchez.
El PSOE ha pretendido festejar los últimos datos de paro. Unos que no computan a, al menos, 600.000 fijos discontinuos sin actividad ni trabajo real, pero que no figuran en las estadísticas oficiales. Pero más allá de ese hecho -ya habitual- el desglose de los datos de paro ha dibujado un panorama en términos de estabilidad laboral dramáticos y muy representativos de la economía de trampantojo de Pedro Sánchez. De cada 100 contratos firmados solo son indefinidos y a tiempo completo el 16,8%. Se haga perdido hasta el anterior y lamentable dato del 20%.
En concreto, los datos reflejan el siguiente reparto por modelos de contratación. Contratos realizados en el mes a tiempo total: 223.568, el 16,8%. Contratos a tiempo parcial: 124.107, el 9,4%. Contratos de fijos discontinuos: 205.022, el 15,4%. Temporales: 776.286, el 58,4%. Contratos totales: 1.328.983.
Los datos publicitados por el Gobierno no han destacado en absoluto este pequeño y revelador desglose. Para Yolanda Díaz y Pedro Sánchez lo único destacable ha sido el número de desempleados registrados en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, al finalizar el mes de mayo, que ha bajado en 57.835 personas en relación con el mes anterior motivada por la contratación turística. Pero que, eso sí, en valores relativos, representa un descenso del paro un 2,30%, una bajada menor que la de abril, con lo que se diluye el efecto semana santa. En abril el paro bajó en 67.420 personas y en valores relativos, lo hizo un 2,61%.
Es más, en mayo de 2024 el desempleo bajó en 58.650 personas en relación al mes anterior, un dato mejor que el del último mes. Y, sobre todo, si se suman las partidas excluidas de la estadística, el dato varía mucho.
El número de parados registrados oficialmente -los únicos que se muestran en la estadística- queda en 2.454.883. Pero ese dato olvida a los de disposición limitada: 374.073; a los denominados como otros no ocupados: 202.789; a los afectados por ERTES: 14.373; y a los fijos discontinuos inactivos que se situaron, como muy poco, por encima de los 650.000. Resultado: el total de personas registradas en el SEPE y que no están ocupadas alcanza, al menos, los 3,7 millones de parados reales.
Y ese «al menos», tiene todo el sentido. Esos 650.000 fijos discontinuos inactivos es una estimación a priori. Porque lo cierto es que datos más confirmados han permitido elevar claramente ese nivel. Así, la cifra de fijos discontinuos confirmada hasta el cierre de 2024 ha demostrado que esa situación ha crecido un 63% desde 2021, generando un colectivo de más de 800.000 personas que no trabajan pero no figuran en las estadísticas de paro.
El sindicato USO -uno de los más independientes por su baja percepción de subvenciones- ha analizado el fenómeno de los fijos discontinuos y su impacto en las estadísticas: «En su período de inactividad se encuentran en el grupo de «demandantes de empleo con relación laboral», pero no se indica exactamente cuántos son», alerta en referencia a los fijos discontinuos inactivos. «Pero si conocemos el número de los que están en un ERTE (Seguridad Social) y que se agrupan baja ese epígrafe, ¿por qué no es posible dar de manera explícita este dato correspondiente a los fijos discontinuos registrados en cese de actividad y sí el de afectados por un ERTE?», denuncia el sindicato USO.
«Para estimar el número de fijos discontinuos restamos del total de demandantes de empleo aquellos que se encuentran en un ERTE. En diciembre de 2024, el número de fijos discontinuos inactivos (parados), habría alcanzado los 812.665. Esta partida crece con respecto a 2021 en un 63,1%. Hay que tener en cuenta que en 2021 un 89% de los afectados por los ERTES eran consecuencia del COVID», explica USO.
La manipulación de Yolanda Díaz la estadística de paro: la cifra de fijos discontinuos crece un 63% desde 2021
Esto ha generado un colectivo de más de 800.000 personas que no trabajan pero no figuran en las estadísticas de paro.
Fijo discontinuo: una persona con un contrato laboral vigente pero que perfectamente puede estar inactivo, sin trabajar, porque sólo trabaja unos determinados meses al año. Ese término se ha convertido en la principal clave –hay otras– de una manipulación estadística sin parangón en los datos de paro de España. Y es que el Gobierno ha promovido –y exigido por medio de su Inspección– esta forma de contratación que permite que salgan de las estadística los fijos discontinuos aunque realmente estén en los periodos de cese de actividad o inactividad: en los periodos de paro real. Pues bien, la cifra de fijos discontinuos ha crecido un 63% desde 2021, generando un colectivo de más de 800.000 personas que no trabajan pero no figuran en las estadísticas de paro.
El sindicato USO –uno de los más independientes por su baja percepción de subvenciones– ha analizado el fenómeno de los fijos discontinuos y su impacto en las estadísticas: «En su período de inactividad se encuentran en el grupo de «Demandantes de empleo con relación laboral», pero no se indica exactamente cuántos son», alerta en referencia a los fijos discontinuos inactivos. «Pero si conocemos el número de los que están en un ERTE (Seguridad Social) y que se agrupan baja ese epígrafe, ¿por qué no es posible dar de manera explícita este dato correspondiente a los fijos discontinuos registrados en cese de actividad y sí el de afectados por un ERTE?», denuncia el sindicato USO.
«Para estimar el número de fijos discontinuos restamos del total de demandantes de empleo aquellos que se encuentran en un ERTE. En diciembre de 2024, el número de fijos discontinuos inactivos (parados), habría alcanzado los 812.665. Esta partida crece con respecto a 2021 en un 63,1%. Hay que tener en cuenta que en 2021 un 89% de los afectados por los ERTES eran consecuencia del COVID», explica USO.
Es más, los demandantes de empleo «no parados» al finalizar diciembre de 2024 superaban los 1,8 millones, un 4,9% más que en 2021. ¿Qué ocupación tienen? ¿Trabajos a tiempo parcial, segundas ocupaciones –pluriempleo– mal remunerado, o simplemente son inactivos percibiendo la prestación o subsidio por desempleo?», se pregunta USO. Y es que es llamativo el incremento de personas que, teniendo un empleo, busca otro como si estuviera realmente en el paro. Y una respuesta obvia es que una parte muy importante de ese colectivo puede estar realmente en el paro bajo la fórmula de fijo discontinuo en cese de actividad.
«Deberían explicarnos la diferencia entre lo que el SEPE denomina «parado registrado» y un «no ocupado», salvo que la diferencia sea «estadística» no computando inactivos (fijos discontinuos y ERTES)», aclaran. Y lanzan la pregunta obvia: «¿Por qué se sigue manteniendo una metodología que no aporta la claridad y transparencia necesarias para conocer la realidad y poner los medios y remedios para mejorar el alto paro que padecemos? La diferencia entre estos dos datos, paro registrado y paro real, o entre ocupados y no parados, nos debería llevar a definir claramente las situaciones de los demandantes de empleo, especialmente la de aquellos que no están ocupados o están inactivos», señala USO.
España tiene 672.000 parados más de los que contabiliza el Gobierno

Trabajo registra 2,5 millones de desempleados, pero la cifra real supera los 3,19. Los 195.736 empleos creados suponen el mayo más flojo desde la pandemia y el 2º peor dato desde 2013
El Gobierno esperaba un mes de mayo con unas cifras récord en creación de empleo y de bajada del paro gracias al «efecto verano», que históricamente proporciona grandes aumentos de la afiliación y una fuerte reducción de los demandantes de empleo vinculados, en su mayoría por contratos fijos discontinuos en situación de inactividad. Sin embargo, el mes de mayo recién terminado ha sido el peor desde la pandemia en creación de empleo y, además, el segundo peor mayo desde 2013. Así, el número de desempleo registrado se redujo en mayo en 57.835 personas respecto al mes anterior (-2,30%), situando la tasa de paro por debajo de la barrera de los 2,5 millones por primera vez desde julio de 2008, aunque hay que recordar que la metodología de contabilización ha cambiado respecto a aquel año. En términos interanuales, el desempleo descendió en 152.967 personas (-5,87%), aunque en términos desestacionalizados –eliminando las fluctuaciones típicas de la época del año que pueden distorsionar los datos del paro–, apenas se redujo en 12.250 personas, según los datos facilitados por Trabajo.
España es el único país de la UE con la tasa de desempleo en doble dígito (10,9%) –la media de la UE está en torno al 6%, la más baja de la historia y cercana al pleno empleo– y mantiene un paro efectivo –el que suma los demandantes de empleo con relación laboral y descuenta los trabajadores en ERTE– que supera los 3,19 millones, con una brecha respecto al paro registrado de 672.519 personas. Es decir, este paro efectivo se mantiene en una cifra similar a la de 2019.
Por su parte, la afiliación a la Seguridad Social volvió a superar los 21,5 millones de ocupados en mayo, descontados la estacionalidad y el efecto calendario, lo que supone un aumento de 20.790 afiliados respecto al mes anterior y de 455.232 ocupados en el último año (+2,2%). La afiliación media se acerca a los 21,8 millones de afiliados, (21.784.375 afiliados), después de haber sumado 195.736 ocupados más que en abril (+0,9%), que serían 462.581 ocupados más que hace un año (+2,2%). Sin embargo, el crecimiento es menor que en los últimos años en el quinto mes del año, lo que apunta a una suave desaceleración en el ritmo de creación de empleo, ya que con un incremento del 0,91% empeora los cuatro mayos previos. En términos desestacionalizados se mide un leve incremento de afiliación, pero el crecimiento interanual del empleo se desacelera un 2,17%.
El desempleo de los jóvenes menores de 25 años desciende en 6.426 personas (-3,62%) respecto al mes anterior, para contabilizar 171.003, pero se mantiene la tasa de paro por encima del 26%, cuando la media comunitaria es 14,5%, 12 puntos menos. Además, el desempleo femenino se redujo en mayo en 29.066 mujeres (-1,92%) y el total de desempleadas se queda en 1.486.421, su cota más baja desde octubre de 2008, pero la realidad es que su tasa porcentual se sitúa en el 12,2%, más del doble que en la UE (6%).
En cuanto a la creación de empleo, el número de nuevos contratos registrados fue de 1,328 millones, de los que 552.697 contratos tuvieron carácter indefinido, lo que representa el 41,59% de todos los contratos. Sin embargo, esta cifra tiene un lado oculto, ya que solo 223.568 fueron a tiempo completo –el 16,8%–, mientras que a tiempo parcial sumaron 124.107 (9,4%). El resto, 205.022 contratos (15,4%), se corresponden con fijos discontinuos. Además, la mayor parte de las contrataciones fueron temporales, 776.286, para alcanzar el 58,6% de las incorporaciones. Por tanto, de cada 100 contratos firmados solo 16 pueden considerarse indefinidos reales y el 6% de los trabajadores firmó varios contratos indefinidos.
Fuente: Un lío burocrático deja en un ‘limbo’ estadístico a 224.288 personas que cobran el subsidio de paro
Más empleo público y precario: hay 222.000 contratados por horas en la Administración
Desde la llegada de Sánchez al Gobierno hay 331.000 empleados públicos más. Los contratos temporales y a tiempo parcial han aumentado un 16%
Si algo han dejado claro Pedro Sánchez y sus gobiernos es su escasa, por no decir nula, confianza en cómo se gestionan las cosas desde el sector público. Sus injerencias y las de sus ministros en la actividad privada han sido continuas, hasta el extremo de haber entrado en el capital de varias compañías que cotizan en la Bolsa de Madrid (Indra, Telefónica..), alegando su condición de empresas estratégicas para la seguridad del Estado.
El último conejo que se ha sacado de la chistera el Consejo de Ministros ha sido la convocatoria de una consulta pública para que los ciudadanos expresen, a través del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa su opinión sobre la conveniencia o no de aprobar la operación de fusión entre BBVA y Banco Sabadell, un hecho insólito para eludir responsabilidades. Antes había insinuado la culpabilidad de los operadores privados en el apagón del pasado 28 de abril sin argumento alguno que lo sustente.
Sánchez y los partidos políticos que garantizan la continuidad del actual Gobierno se sienten más cómodos con el sector público. Lo pueden manejar a su antojo. Por esa razón no es de extrañar que en tiempos de ocupación récord, el empleo público haya crecido a una velocidad similar a la que lo ha hecho el empleo en el sector privado, aunque su tamaño sea cinco veces inferior.
Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística, el número de ocupados en el sector público ascendía a cierre del pasado mes de marzo a 3,499 millones de personas. Son 331.600 más que a mediados de 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno tras la moción de censura contra Mariano Rajoy.
Y eso que el año no ha empezado de la mejor manera. El número de ocupados en España ha disminuido en 92.500 personas en relación con la cifra de diciembre de 2024. El empleo en el sector privado ha permanecido entre enero y marzo de este año prácticamente invariado (se redujo en apenas 300 trabajadores). Sin embargo, en el sector público se redujo en 92.200 personas, llevándose la peor parte del ajuste. Pero el empleo público está sometido a las reglas de la estacionalidad. El sindicato CSIF ha culpado de este mal dato a la parálisis por la actual coyuntura política derivada de la falta de Presupuestos Generales del Estado que no han permitido diseñar una oferta de empleo público.
La mayor parte del empleo público está contratado a tiempo completo. Son exactamente 3,276 millones de trabajadores, el 93,6% del total. Son 300.500 más que a cierre del segundo trimestre de 2018, lo que supone un incremento del 10,1%. El número de empleados públicos con jornada a tiempo parcial asciende a 222.700 personas, 31.100 más de hace siete años, con un aumento del 16,23%, según el INE.
¿Dónde ha crecido más el empleo público? La subida de los últimos siete años ha sido generalizada en todas las administraciones, con la única excepción de las corporaciones locales (ayuntamientos y cabildos insulares), que han perdido en el periodo de tiempo analizado 13.600 efectivos, aunque mantienen el segundo lugar por número de empleados.
Las comunidades autónomas son con diferencia las principales creadoras de empleo público. A 31 de marzo pasado trabajaban en ellas más de dos millones de personas; exactamente 2,064 millones, nada menos que 274.000 más que en junio de 2018. En apenas siete años, el empleo ha crecido un 15,30%, a medida que las administraciones regionales han ido ganando en competencias.
La asunción de nuevas responsabilidades no ha tenido el efecto espejo que debía esperarse en la Administración Central. El traspaso de competencias debería haberse notado en una reducción si no idéntica, si proporcional en la nómina de la Administración Central. Pero no ha sido así. Hoy trabajan en ella 520.300 personas, 2.900 más que en el año 2018.
Las empresas e instituciones públicas han aumentado de peso, pasando de 139.000 empleados a 179.100, con un crecimiento relativo del 28,8%. La Seguridad Social también se ha reforzado, con la contratación de 9.500 personas más, hasta 33.300.
Por tipo de contrato, en el sector público se impone el contrato indefinido, claramente. Más de 2,519 millones de trabajadores lo tienen. Son el 72% del total, pero en 2018, los 2,347 millones de personas que también tenían firmada esta modalidad contractual suponían el 74% del todo el empleo público.
Esta reducción de la contratación indefinida se ha visto compensada por el aumento del personal con contrato temporal. Ya son 979.900 personas las que trabajan en el sector público en esas condiciones. Son 159.400 más que en junio de 2018, lo que supone un crecimiento del 19,43%. Dentro de la contratación temporal hay una figura que es muy utilizada en el sector público: es la del “cubre la ausencia total o parcial de otro trabajador”, tal y como lo clasifica el INE. En esta situación hay 473.400 personas trabajando, el 48,3% del empleo público con contrato tempora. En 2018 eran solo 365.000 y representaban el 44,5%.
Fuente: Más empleo público y precario: hay 222.000 contratados por horas en la Administración | Vozpópuli










