¿PENSIONES “DIGNAS” O “INDIGNAS”?

Desde 2008, los mayores de 65 años han visto cómo crecía su renta relativa (si la comparamos con la renta media del conjunto de la sociedad española), disminuían sus niveles de pobreza y se mantenía el poder adquisitivo de las prestaciones. Según el INE, el grupo de mayores de 65 años es el que tiene una tasa más baja de «riesgo de pobreza y exclusión social», tras tener en cuenta su renta neta (un punto en el que se contabiliza también el hecho de que un alto porcentaje vive en una vivienda de su propiedad por la que no paga alquiler o hipoteca). Además, no hay que olvidar que no hay nadie que tenga más garantizados sus ingresos y que pueda mirar al futuro con más tranquilidad que los pensionistas. Unas breves pinceladas sobre este slogan/debate:

1. Las pensiones las pagan los trabajadores. Lo que quiere decir, entre otras cosas, que las pensiones que un país se puede permitir dependen de los salarios y el nivel de empleo de su economía.

  • España dedica cada año el 11% del PIB al pago de pensiones de jubilación por encima del 7,5% de media de los países de la OCDE.
  • La relación pensión/salario ronda el 80% del salario mediano de nuestra economía. En realidad, en términos netos, descontados impuestos y cotizaciones, supera ese nivel: según la OCDE, el pensionista medio cobra en términos netos el 81,8% de los ingresos de un trabajador soltero con el salario medio de la economía española. La media de la OCDE es de un 63% de relación entre la pensión media neta y el salario medio neto. Muy pocos países superan las cifras españolas en este punto y menos aún si sólo contamos el pilar público de reparto (los países con sistemas más generosos suelen tener una pata de capitalización semi-obligatoria).

La consecuencia es que los mayores de 65 años tienen unos ingresos similares a los del resto de la población, algo que no es muy habitual (porque, además, sus gastos, sobre todo en vivienda, suelen ser inferiores). De hecho, según los datos de la OCDE, la renta media de este colectivo supone el 98,8% de la renta media total y somos el cuarto país de la OCDE en este punto. Si sólo cogemos al grupo de 66 a 75 años, la renta media es del 106,7% de la renta media del conjunto del país.

2. Pensiones de viudedad, mínimas, no contributivas… El sistema de la Seguridad Social sigue, en teoría, un esquema contributivo: tanto aportas tanto recibes. En este caso no estamos hablando de pensiones propiamente dichas. Las no contributivas o los complementos a mínimos en realidad son subvenciones/ayudas que el Estado transfiere a determinados colectivos para asegurar un suelo a sus ingresos.

Pero subir las pensiones mínimas o las no contributivas implica erosionar el carácter contributivo de la Seguridad Social y cada año, hay menos distancia entre la pensión mínima y la máxima. Es decir cada año sale menos rentable cotizar pues, en relación a lo aportado, reciben más los que menos cotizaron.

Sobre la pensión de viudedad hay un debate de fondo pues España es casi el único país que las abona de forma vitalicia y además es compatible con cualquier otra renta sin límite alguno

Pedir que se suban las pensiones no contributivas y las pensiones mínimas equivale a pedir que se dediquen menos recursos a otras partidas. Mientras muchas otras partidas de gasto sufrían recortes, las pensiones apenas lo han hecho si bien es cierto que tanto Zapatero como Rajoy tuvieron que congelarlas o no subirlas con el IPC en un par de ejercicios.

3. Las otras ayudas. A raíz de la última crisis muchos programas se han visto recortados, pero las ayudas/subvenciones/descuentos a los jubilados han salido casi indemnes. Desde los descuentos en el transporte público a la gratuidad de los medicamentos (el copago que aprobó el Gobierno de Rajoy era muy limitado en cualquier caso), la mayoría han salido bien parados de la crisis. Y hablamos de un colectivo que, como ya hemos visto, está en la media del conjunto del país en cuanto a ingresos y bastante por debajo en los indicadores de pobreza y exclusión social.

Si asumimos que, por cuestiones demográficas y de crecimiento económico, tiene que haber una reforma para limitar la subida del gasto en pensiones, pero se pone todo el peso en las reformas paramétricas que afectan a los nuevos jubilados sin tocar a los que ya están cobrando prestación. En definitiva, todo el ajuste lo sufren los trabajadores actuales, los que pagan las cotizaciones y todavía no se han jubilado y soportarán la mayor parte de los inevitables ajustes futuros.

Fuente: Libremercado: https://www.libremercado.com/2019-09-28/pensiones-dignas-seis-claves-que-desmontan-la-demagogia-de-las-marchas-de-jubilados-1276645436/

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y sin marcas de agua

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