Paro oculto: España cierra la peor primavera desde que se aprobó la reforma laboral

Mientras el paro registrado baja un 6% anual, los demandantes de empleo con relación laboral (sobre todo los fijos discontinuos apuntados al SEPE) crecen un 16%

El paro está en mínimos históricos, pero ya es conocido que ‘oculta‘ una realidad paralela y contraria: la de los demandantes de empleo con relación laboral. Esta categoría incluye a aquellos fijos discontinuos que se han quedado sin trabajo durante una temporada, denominados inactivos, y se han inscrito en el SEPE; a los trabajadores afectados por un ERTE; y a los adscritos al sistema de colaboración social. Entre marzo y mayo, de media, había algo más de 700.000 personas registradas, el mayor dato en este periodo desde la pandemia, cuando los expedientes de regulación temporal se dispararon.

También es el peor registro en este periodo desde que se aprobó la reforma laboral impulsada por la vicepresidenta segunda y ministra de Tabajo, Yolanda Díaz. El objetivo de esta reforma, que empezó a aplicarse en 2022, era reducir la temporalidad y promover la estabilidad en el empleo con el fomento de los contratos indefinidos, la eliminación del contrato por obra y servicio, y la limitación de la contratación temporal por circunstancias de la producción. La cuestión es que un tipo de contrato considerado indefinido que hasta entonces minoritario ganó protagonismo: el fijo discontinuo. En mayo más de un millón de personas trabajaron con este contrato.

Sectores como la hostelería o la educación recurren cada vez con más intensidad a esta figura para contratar a los trabajadores, pues les permite contar con ellos en las temporadas de más trabajo y dejarles sin empleo ni sueldo cuando menos carga de trabajo hay o en los periodos vacacionales, aunque no haya un despido como tal y la relación contractual se mantenga. Mientras esto ocurre, los fijos discontinuos que no están trabajando pueden inscribirse en el SEPE como demandantes de empleo para recibir formación, buscar otro trabajo y, si han cotizado suficiente, cobrar una prestación. Las mismas características que un parado registrado, aunque quedan fuera de esa estadística. 

De esta forma, mientras los demandantes de empleo con relación laboral crecen un 16% interanual, los parados registrados bajan al 6%, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo consultadas por Vozpópuli. Entre marzo y mayo de este año hubo 2.515.913 parados registrados de media y 712.974 demandantes de empleo con relación laboral. En el mismo periodo de 2024, eran 2.667.118 y 614.520, respectivamente; y en 2023, 2.796.580 y 534.807. Se percibe, por tanto, una mejora evidente en el paro registrado, pero un aumento significativo en los fijos discontinuos y trabajadores en ERTE que están en el paro y no se tienen en cuenta en el cómputo.

Si se tienen en cuenta y se suman ambas cantidades, se obtiene lo que desde la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), y particularmente el investigador asociado Florentino Felgueroso, han acuñado como ‘paro efectivo’. Ahí se incluyen tanto los que se consideran parados por el Servicio Público de Empleo Estatal (2,51 millones en mayo), como los que estadísticamente no se contabilizan pero realmente lo están (712.974). El resultado es una mejora respecto al año anterior, pero inferior a la que comunica el Gobierno. Del 2% anual frente al 6% mencionado anteriormente.

El número total de ‘parados efectivos’ en España rondó los 3.228.887 de media entre marzo y mayo, según los cálculos realizados por este periódico a través de los datos del Ministerio de Trabajo. Respecto a 2019, el ‘paro efectivo’ ha bajado un 4%, en 141.000 personas. Si se mira solo el paro registrado que difunde el Gobierno, sin tener en cuenta los 700.000 demandantes de empleo que hay ahora y los 204.000 que había en 2019, entonces el paro ha mejorado un 100%, en 650.000 personas.

Conviene aclarar que las 700.000 personas contabilizadas en la primavera de este año como parados ‘ocultos’, al quedar fuera de la estadística de paro registrado, son todos los que se incluyen en esta casilla de demandantes con relación laboral, no se puede saber cuántos de ellos son fijos discontinuos inactivos. El Ministerio de Trabajo se comprometió a proporcionar este dato en enero de 2023 y a día de hoy, dos años y medio después, todavía no lo ha hecho.

También hay que tener en cuenta que igual que no todos los parados reciben a una prestación, no todos los fijos discontinuos inactivos e inscritos en el SEPE tienen derecho a una. Según la estadística de prestaciones, un total de 60.800 fijos discontinuos recibieron una en abril, último mes para el que hay datos disponibles. Son un 9% de los demandantes de empleo con relación laboral. En todo caso, han llegado a superar los 200.000 en determinados meses. Lo llamativo es que ni siquiera en ese último caso, aquellos fijos discontinuos inactivos que cobran el paro, constan en las estadísticas de desempleo que difunde el Gobierno.

Además, y ya en términos generales, también resulta destacable que el número de parados registrados está en mínimos, pero el gasto en prestaciones contributivas está en máximos. En abril el SEPE pagó alrededor de 800.000, un número no visto en este mes salvo en la pandemia. En abril de 2019, por ejemplo, pese a haber más parados, se pagaron casi 100.000 prestaciones menos. En enero, un mes de elevado desempleo, el número de prestaciones contributivas rozó el millón, un 5% más que en el mismo mes del año anterior con un 6% menos de parados que un año antes.  

Además de destacar en sectores como la hostelería o también la educación, el contrato fijo discontinuo despunta entre los jóvenes. España tiene 3 millones de afiliados a la Seguridad Social menores de 30 años, 600.000 más que en 2019. Antes sólo 67.000 tenían un contrato fijo discontinuo, un 3% del total. Ahora son 337.000, un 11% de todos los que están trabajando. Es la modalidad contractual que más ha crecido durante los últimos años entre los jóvenes, alrededor de un 400%. Si se mira sólo a los menores de 25, el incremento asciende al 700%. 

Fuente: Paro oculto: España cierra la peor primavera desde que se aprobó la reforma laboral | Vozpópuli

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