El grueso de los trabajadores por cuenta propia cotiza a la Seguridad Social, como mucho, por 1,5 veces la base mínima
Hace apenas unos pocos días, los trabajadores por cuenta propia recorrieron las calles de las principales ciudades españolas para manifestarse contra la intención del Gobierno de aumentar las cuotas que pagan a la Seguridad Social. Lemas como “basta ya”, “manos arriba, esto es un atraco”, o “sin autónomos, España se hunde”, el colectivo exigió al Ejecutivo unas cuotas sociales ajustadas y proporcionales a sus ingresos.
En opinión de este conjunto de trabajadores, que representa en la actualidad alrededor del 15% del total de ocupados en España, el Gobierno no tiene otra intención que recaudar cada día más, sin considerar las consecuencias que un incremento de las cotizaciones puede tener para los pequeños negocios profesionales y su continuidad en el tiempo. Lorenzo amor, presidente de la Federación Nacional de asociaciones de Autónomos (ATA) ha calificado la propuesta del Ejecutivo de “sablazo” y ha advertido de que, de llevarse a cabo, no podrá ser soportada por el sector.
En España, a cierre del mes de marzo, había en España 3.448.635 trabajadores autónomos afiliados a la Seguridad Social, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Economía Social, 42.643 más que en el mismo mes del año anterior. De esa cifra, algo más de 2,8 millones cotizaban por bases mínimas. Es decir, el 81,3% de los trabajadores por cuenta propia pagaba a la Seguridad Social el mínimo permitido o, en el mejor de los casos, 1,5 veces este.
Según los datos del departamento que dirige Yolanda Díaz, casi uno de cada cuatro autónomos cotiza en la actualidad por el mínimo exigido. Son 818.367 trabajadores. El grueso de los afiliados se concentra en la siguiente franja de cotización, que llega hasta 1,5 veces el mínimo. En ella, hay casi dos millones de trabajadores, el 57,6% del total del colectivo. El resto, menos de un 19% , cotiza por bases superiores.
De los 3,44 millones de trabajadores por cuenta propia registrados en la Seguridad Social a finales del mes pasado, 2,94 millones, el 84% del total son españoles y algo más de medio millón, extranjeros. La proporción es apenas algo superior a la media del conjunto del mercado laboral español, donde los afiliados de fuera de nuestras fronteras suponen el 15% del total.
Diferencias según la nacionalidad
El análisis más detallado de las cifras muestra notables diferencias entre el comportamiento de los autónomos españoles y los extranjeros a la hora de cotizar a la Seguridad Social con vistas a asegurar unos ingresos futuros: los extranjeros piensan en el presente más inmediato, sin considerar qué puede pasar en el futuro, cuando la edad no permita realizar determinadas actividades laborales.
Es por ello que el 45,34% de los afiliados nacidos fuera de nuestras fronteras cotiza por la base mínima, cuando el porcentaje se queda en el 20% en el caso de los españoles. Si ampliamos la observación a quienes cotizan hasta por una base 1,5 veces la mínima el porcentaje de extranjeros se acerca al 94%, mientras se queda en el 80% en el caso de los españoles. El grueso de los trabajadores nacidos en España elige cotizar entre la base mínima y 1,5 veces esta, concretamente, el 60%.
A la hora de la jubilación, los porcentajes no hacen más que trasladar las cotizaciones pagadas a lo largo de la vida laboral de una persona a la realidad de ese momento. Por eso son frecuentes, tanto en autónomos como en asalariados, las quejas cuando se cobra la primera pensión. Apenas un 2,57% de los españoles que trabajan por cuenta propia cotiza por una base tres veces superior a la mínima, que es el rango más alto que facilita el Ministerio de Trabajo en su estadísticas. En el caso de los extranjeros, el porcentaje baja al 0,36%, aunque está bastante más justificado. Son apenas 75.588 españoles y 1.830 extranjeros.
Según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la pensión media de jubilación de un asalariado del régimen general era en el mes de marzo de 1.729 euros mensuales por catorce pagas; en el caso de un trabajador autónomo, de 1.058 euros.
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