Mejor gastar que ahorrar. La filosofía para morir con la cuenta a cero, pero contento
Si lo de ahorrar no es lo tuyo, ya sea por hedonismo o por precariedad, estarás un poco harto de que el mensaje que parece predominar sea siempre el mismo: hay que ahorrar. De este modo, además de pagar facturas todos los meses, todos tendríamos que estar destinando gran parte de nuestro sueldo a no gastarlo. Sin embargo, una cosa es disponer de una reserva de dinero para emergencias e imprevistos y otra es que tu objetivo vital tenga que ser el de aspirar a amasar una fortuna. Porque también hay gente para la que, después de la supervivencia y el bienestar, el único sentido que tiene el dinero es el de poder transfórmalo en experiencias vitales.
Qué es la filosofía «morir con cero» (euros)
‘Morir con cero’ (Ediciones obelisco, 2022) se plantea una filosofía alternativa a la de la obsesión con el ahorro, sobre todo, con el objetivo de vivir una jubilación con garantías. Además de ofrecer una guía sobre cómo ponerla en práctica.
Se dirige a todas las personas que no quieran levantarse un día y sentir que han hecho todo lo que se supone que tenían que hacer (trabajar duro, ahorrar y esperar a tener tiempo e independencia en la jubilación), pero, sentir al mismo tiempo que hay algo que han malgastado a lo largo de ese proceso: su vida. Lo que de verdad debe preocupa es que morirte con dinero en el banco significa «haber pasado años trabajando gratis», puesto que esa cifra se convierte entonces automáticamente en riqueza que nunca llegaste a usar.
El objetivo real no es quedarse en números rojos y acabar afrontando dificultades financieras. La filosofía pone más bien el foco en asegurarse que, al final de su vida, uno pueda sentir que le sacó el máximo partido a ese dinero que tanto le costó ganar.
De haber seguido los boomers esta mentalidad no estaríamos hablando ahora de la «Gran Transferencia de Riqueza» intergeneracional que están a punto de recibir la generación Z.
Cómo practicar la filosofía «morir con cero»
Lo que interesaría es convertir los ingresos en «recuerdos de incalculable valor». Para ello se recomienda seguir lo que se llama «curva del patrimonio neto» o aprender a saber si debes invertir en o retrasar una aventura importante basándote en tu «curva de gasto» y en tu «curva de tasa de interés personal».
Lo primero es que, como cada etapa de la vida no es igual, hay que aprovechar el tiempo de forma desigual para conseguir mantener un buen balance entre salud, dinero y tiempo en cada momento. De este modo: cuando eres joven, tienes salud pero poco dinero; a la mitad de tu vida, tienes dinero y aún salud pero poco tiempo; mientras que al final de tu vida, por lo general, tienes tiempo y dinero pero poca salud y disminuyendo. Por este motivo, la solución es gastar de forma estratégica.
Por ejemplo, deberíamos priorizar realizar todas aquellas experiencias que requieran de una mejor forma física cuando todavía somos jóvenes y gastar dinero en «comprar tiempo» cuando lleguemos a la mediana edad, es decir, contratando servicios que nos permitan quitarnos tareas de encima y así tener más tiempo libre.
Un ejercicio de este método para conseguirlo consiste en coger papel y boli y dividir tu vida en intervalos de 5 a 10 años para poder definir qué es lo que te gustaría hacer en cada etapa. Viéndolo así puede ser más fácil priorizar las actividades que sea importante realizar en el momento en el que más las vamos a poder disfrutar. Lo cierto es que no hay una forma estándar y cuadriculada de aplicar esta filosofía sino que cada persona debe plantearse qué es lo que realmente le importa y le hace feliz antes de poder orientar su vida a emplear el fruto de su trabaja a sacarle el máximo partido a cada euro.
Evidentement no es un método adecuado para todo el mundo, ya que depende de las circunstancias e ingresos particulares de cada uno. De este modo, puede ser especialmente útil para las personas que, aún sin pasar dificultades económicas y habiendo ya conseguido hacerse un buen «colchón», siguen obsesionados con vivir de forma frugal y en una mentalidad de ahorro.
GRAN TRANSFERENCIA DE RIQUEZA»
La generación Z está afrontando salarios precarios y alquileres disparados pero pronto será la generación más rica de la historia. Aunque ahora muchos jóvenes Generación Z están luchando contra un mercado laboral incierto, una situación inmobiliaria insostenible y unos gastos básicos que no paran de crecer, en solo una década podrían estar al mando de la economía mundial gracias a un fenómeno conocido como la «Gran Transferencia de Riqueza».
Un reciente informe de Bank of America señala que la generación Z experimentará unos primeros años en el mercado laboral muy complicados. La generación Z ya necesita el 146% del SMI para sobrevivir, triplicando lo que necesitaban los baby boomers para cubrir sus necesidades básicas, y duplicando el gasto de la generación X y millennials. Pese a estos inicios aciagos, los datos apuntan a que la generación Z experimentarán un crecimiento exponencial que los convertirá en la generación más rica y numerosa del mundo en 2035.
En el informe para los EEUU se estima una transferencia de patrimonio de los boomers a millennials y generación Z de unos 84 billones de dólares para 2045. Se calcula que en torno a un 38% de la generación Z en Estados Unidos espera recibir una herencia, lo que impulsará aún más su poder económico.No están acostumbrados al ahorro. El ahorro ni se plantea como una opción, por lo que se espera que la tendencia de gasto se incremente con respecto al de otros grupos demográficos como el de los boomers, marcado por su tendencia al ahorro. La Generación Z redefinirá lo que significa ser un consumidor, aseguran los autores del informe de Bank of America.
LOS Z HEREDARÁN MUCHO Y HABRÁ UNA GENERACIÓN DE HIJOS ÚNICOS CON PADRES MAYORES
La generosidad del sistema de las pensiones va a ir ajustándose a medida que los boomers vayan retirándose del mercado laboral, según las proyecciones de la AIReF. Así, el porcentaje que representa la nómina media de un jubilado respecto al salario medio llegará a su máximo histórico (67,1%) en 2030 y a partir de ahí empezará a caer, hasta llegar a un 56,7% en 2050. Dentro de 25 años. Pero, ¿cómo será España entonces? Quizás no somos conscientes de que ese momento no queda tan lejos. Por ejemplo, hay menos distancia desde que entró en vigor el euro hasta ahora que la que queda para alcanzar ese año.
A modo de panorámica, si hoy ya somos uno de los países más envejecidos del mundo, entonces todavía lo seremos más. España será más ‘silver’. El crecimiento demográfico se sostendrá gracias a la inmigración, ya que aunque se espera que la ahora decreciente tasa de natalidad se acentúe, las proyecciones del INE no apuntan a que se vaya a revertir de golpe la situación. A la larga, esto supondrá menos gente entrando en el mercado laboral, factor crucial para mantener la productividad y las coberturas sociales.
Según las proyecciones del INE, en el año 2050 habrá en España 16,6 millones de personas con 65 años o más, mientras que en 2024 esa cifra se situaba en los 9,9 millones. Casi una de cada tres personas estará por encima de esa franja de edad. Pero muchos de ellos seguirán trabajando.
Con la entrada en la edad de retiro de la numerosa generación del baby boom, las últimas reformas del sistema de pensiones se han enfocado a retrasar la edad de retiro y, por tanto, a alargar la vida laboral. Así, Gobierno calcula que la tasa de ocupación de los mayores de 65 años sea del 27,8% en 2050, según datos del informe ‘Proyecciones del Gasto Público en Pensiones en España’.
La población española entre 20 y 64 años, que en 2022 era el 60,7% del total, se prevé que descienda al 53,1% en 2052. Lo que significa que disminuirá la población en edad de trabajar. De hecho, por cada persona mayor de 65 años habrá solo 1,7 en edad de trabajar (hoy son 3,4), según el documento del Gobierno ‘España 2050, Fundamentos y propuestas para una estrategia nacional de largo plazo’.
Por este motivo se espera que la proporción de residentes nacidos en el extranjero aumente tanto en España. A medida que disminuya el número de españoles en edad de trabajar, será necesaria una mayor mano de obra inmigrante para para apuntalar las cotizaciones y la tasa de natalidad. En paralelo, los españoles de padres extranjeros de segunda y tercera generación y sus familias irán ganando peso en el cómputo global.
Lo que nos espera en 2050 es una mayoría de hijos únicos estudiando o en edad de trabajar con padres mayores. La tasa de natalidad lleva años disminuyendo y se espera que en los próximos años continúe la tónica. Entre 2022 y 2035 nacerán alrededor de 5,5 millones de niños, un 14,2% menos que en los 15 años anteriores. Sin embargo, la AIReF prevé que la fecundidad vaya aumentando después paulatinamente y en 2050 alcance entre 1,8 y 2 hijos por mujer. La proyección del INE queda un poco por debajo, 1,4 hijos por mujer.
Ese panorama demográfico envejecido también jugará un papel crucial en el mercado hipotecario español. Ante la perspectiva de recibir en herencia propiedades inmobiliarias, se espera que para los miembros de la generación Z, que entonces rondarán los 50 años, la vivienda pueda llegar a ser más una inversión que una necesidad, de manera que podrán rentabilizar la vivienda heredada mediante el alquiler o simplemente venderla por un valor más alto
Por otra parte, la esperanza de vida al nacer en España en 2050 será de 87,5 años para las mujeres y de 83,3 años para los hombres, según el Estudio sobre la Carga Mundial de Morbilidad (GBD) de 2021 publicado por ‘The Lancet’. Respecto a los datos de 2022 esto significaría un aumento de 1,5 años en ellas y de 2,8 en ellos. Pero vivir más no significa necesariamente hacerlo con mejor calidad de vida. Por eso se distingue entre esperanza de vida y esperanza de vida en buena salud. En el caso de España, la esperanza de vida sana está por encima de la media. En el caso de las mujeres, pasará de los 70,3 años en 2022 a los 71,4 para 2050. En el de los hombres, irá desde los 68,4 en 2022 a los 70,2 en 2050
Pero una sociedad que envejece también supone una oportunidad. En 2050 más de 1,6 millones de españoles requerirán de cuidados prolongados a los que se dedicará un mínimo del 1,8% del PIB, aunque esta demanda también abre oportunidades para la empresa y el empleo. Se exigirá la prestación de servicios cada vez más especializados y profesionalizados en el marco de una economía de los cuidados impulsada por la iniciativa público-privada y que puede generar hasta 100 millones de puestos de trabajo en el sector en Europa hasta el año 2050.
Fuentes:
¿Cómo será España en el 2050? Hijos únicos con padres mayores y los Z heredando mucho





