Si se suman estos demandantes de empleo al paro registrado, la cifra total asciende de 2,4 millones de desempleados a 3,3 millones, sólo un 5% menos que en 2019
Ya son casi 900.000 las personas paradas que se han inscrito en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) como demandantes de empleo pero que no se contabilizan como desempleadas al mantener un contrato con su empresa. Es el caso del fijo discontinuo, una figura que ha cogido fuerza con la reforma laboral impulsada por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y que permite al empleador desactivar al trabajador en los periodos de menos actividad.
Los datos de cierre de 2025, del mes de diciembre, indican que había 892.933 personas en esta situación, alrededor de un 200% más que en 2019. Es el máximo en la serie desde la aprobación de la reforma laboral en diciembre de 2021, que marcó un antes y un después en esta categoría de demandantes de empleo. En ella se incluye únicamente a los fijos discontinuos inactivos, a los afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) y a los adscritos al sistema de colaboración social.
Esta casilla creció con fuerza durante la pandemia por los ERTE y en 2020 llegó a haber más de tres millones de demandantes de empleo con relación laboral según el SEPE, un dato que coincide con el número de trabajadores afectados por un ERTE que arrojan las estadísticas de la Seguridad Social. Sin embargo, en los últimos años las personas en esta situación se mantienen estables en torno a 10.000, igual que los adscritos al sistema de colaboración social.
Aunque se intuye que son la inmensa mayoría, lo que no puede saberse con exactitud es cuántos de estos 892.933 demandantes de empleo con relación laboral son fijos discontinuos inactivos. Este es un dato que el Ministerio de Trabajo se comprometió a proporcionar hace ya tres años, en enero de 2023, ante la polémica desatada por el fuerte crecimiento de este tipo de contratos y después de que Fedea y BBVA Research advirtieran de que los datos de desempleo ya no eran del todo comparables ni representativos.
«Se están depurando y se darán cuando estén listos», se señaló desde Trabajo en 2023, con encargo a los Servicios Técnicos y al SEPE. Sin embargo, ahora desde el equipo de Yolanda Díaz se descarta su publicación. Al preguntar por este asunto, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, señaló la pasada semana que «los fijos discontinuos en nuestro país están perfectamente medidos», una afirmación que viene reiterando desde hace meses.
El secretario de Estado se refiere a los 841.000 que a cierre de 2025 estaban activos y, por tanto, en la estadística de afiliación a la Seguridad Social. Es decir, a los fijos discontinuos con contrato que estaban trabajando, pero no a los que, pese a tener un contrato, están parados y registrados como demandantes de empleo en el SEPE. Trabajo comunicó hace días que España cerró el 2025 con 2,4 millones de parados registrados. Pero, si se suman estos parados ocultos, la cifra ronda los 3,3 millones. 
Eso es lo que desde Fedea, con el investigador Florentino Felgueroso, acuñaron al inicio de este fenómeno como «paro efectivo». En 2019 esos parados totales, según los datos del SEPE, eran 3,5 millones de personas, lo que indica que se ha producido una bajada del 5%, frente al 24% que ha registrado el paro sin este colectivo. Teniendo en cuenta este dato, uno de cada cuatro parados registrados en las oficinas del SEPE está oculto en la estadística, lo que aleja las cifras oficiales de desempleo de la realidad.
Fuente: Los parados ocultos con la reforma laboral baten un nuevo récord y rozan los 900.000 | Vozpópuli


