Los adultos jóvenes, recelosos con los impuestos; los jubilados, más satisfechos por las pensiones o el transporte

Siete de cada diez españoles de entre 25 y 44 años creen que reciben de las administraciones menos de lo que pagan de impuestos. Los mayores de 65 años ven un mayor equilibrio.

Los impuestos son una de las principales fuentes de ingresos de las administraciones públicas, aunque su acogida es desigual en los distintos grupos de población, por ejemplo, según la edad. Los adultos jóvenes son los que más ponen en cuestión su necesidad y los que perciben en menor medida que el pago de impuestos se traduzca en prestaciones a su favor. En cambio, los mayores de 65 años manifiestan una mayor confianza en el sistema tributario y se muestran más satisfechos con el funcionamiento de los servicios públicos, sobre todo con las pensiones y el transporte público.

Según un estudio sobre opinión pública y política fiscal publicado esta semana por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 55% de los españoles cree que los impuestos son necesarios para que el Estado pueda prestar servicios públicos. Esta proporción, que se replica entre los encuestados de 55 a 74 años, es mayoritaria frente al 31% que lo ve como algo que se obliga a pagar «sin saber muy bien a cambio de qué». Los mayores de 65 años son los que menos apoyan esta segunda tesis. Apenas un 25% piensa que el pago de tributos es algo imperativo sin una finalidad clara, frente a un 39% de los encuestados de entre 35 y 44 años que están de acuerdo con esta afirmación y a un 42% de los de 25 a 34 años. Al mismo tiempo, en estos dos grupos de edad pierden peso los entrevistados que creen que los impuestos son necesarios (48% y 45% respectivamente).

Los adultos jóvenes son también más tendentes a pensar que en España se pagan muchos impuestos. En torno al 60% de los menores de 45 años lo cree así, mientras que entre los mayores de 65 años comparten este parecer menos del 40% de los entrevistados. En las edades más avanzadas es mayoritaria la opinión de que se paga lo adecuado (55%), ni mucho ni poco. No obstante, incluso los mayores de 65 años opinan en mayor medida que, teniendo en cuenta los servicios públicos y prestaciones existentes, la sociedad se beneficia poco o nada de lo que se paga en impuestos (56%).

La mayor conformidad con el pago de los impuestos en las edades más avanzadas se refleja también en unos niveles de satisfacción más elevados a la hora de valorar los servicios públicos. En concreto, lo que mejor juzgan los encuestados de entre 65 y 74 años es la gestión de las pensiones y el funcionamiento del transporte público. El 62% y 55% dicen estar respectivamente muy o bastante satisfechos con estos servicios, algo con lo que están de acuerdo respectivamente apenas un 34% y 42% de los entrevistados de entre 35 y 44 años y un 27% y 46% de 25 a 34 años. En estos grupos de edad predominan los que reprueban tanto la gestión de las pensiones (el 56% y 65% respectivamente están poco o nada satisfechos) como el funcionamiento del transporte público (54% y 52%).

El mismo patrón se repite al valorar la sanidad y la educación. En torno al 60% de los adultos de entre 25 y 44 años se declaran poco o nada satisfechos con estos servicios, frente a un 48% y 41% de los encuestados de entre 65 y 74 años. Y lo mismo ocurre también a la hora de valorar los servicios sociales y las ayudas para personas dependientes, aunque en estos casos con un sentimiento de insatisfacción generalizado en prácticamente todas las edades. En la franja de entrada a la jubilación, el 50% y 63% de los entrevistados se muestran insatisfechos con estos servicios y la proporción aumenta hasta el 65% y 71% respectivamente en los encuestados de entre 35 y 44 años.

Las diferencias por edades no son tan lineales al juzgar el resto de servicios públicos. En el caso de la Administración de Justicia, el suspenso es generalizado. En la horquilla de edades señalada (25-74 años), la proporción de encuestados que se muestran poco o nada satisfechos apenas oscila entre un 72% y 78%. Lo mismo ocurre en relación a la ejecución de obras públicas, como carreteras o sistemas de canalización y depuración del agua, algo con lo que entre un 57% y 66% de los encuestados está descontento en las distintas franjas de edad. Mayor división existe a la hora de valorar los servicios de seguridad ciudadana: entre un 46% y 55% de los entrevistados dicen estar muy o bastante satisfechos con ellos y entre un 43% y 53%, poco o nada.

En los extremos de la pirámide de población adulta, tanto los menores de 25 años como los mayores de 75 muestran niveles de satisfacción más altos con los servicios públicos que el resto, así como un mayor apoyo al sistema tributario. Destaca especialmente el caso de los más jóvenes por la diferencia con las franjas de edad inmediatamente superiores. Por ejemplo, los menores de 25 aprueban casi todos los servicios públicos, menos la Administración de Justicia, la gestión de las pensiones y la sanidad. En particular, más de la mitad se muestran muy o bastante satisfechos con el funcionamiento del transporte público, los servicios sociales y la educación.

Más allá de las diferencias, hay cuestiones en las que sí se aprecia un consenso generalizado, como por ejemplo en la necesidad de que las administraciones públicas realicen más esfuerzos para explicar a qué se destinan los impuestos. Más del 70% de los encuestados en todos los grupos de edad creen que desde el sector público se hacen pocos o muy pocos esfuerzos en este sentido. Además, el 77% considera que deberían dedicarse más recursos a sanidad y el 85% piensa que la cuantía que se destina a vivienda es también insuficiente.

Fuente: Los adultos jóvenes, recelosos con los impuestos; los jubilados, más satisfechos por las pensiones o el transporte

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