Las empresas no quieren a los trabajadores mayores

Con frecuencia las empresas, sobre todo las grandes, han prescindido en los últimos tiempos de los trabajadores con más de 50 años. La paradoja es que ahora muchas no encuentran los empleados que necesitan.

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada acaba de proponer que la Seguridad Social autorice la compatibilidad de toda la pensión con un salario a la persona que desee seguir trabajando tras cumplir la edad de jubilación. Tanto al empleado por cuenta ajena como al autónomo que no tenga asalariados. Fedea plantea la creación de un contrato nuevo para estos trabajadores, y sin coste de rescisión del contrato.

Precisamente, hoy en día sólo los autónomos con asalariados pueden hacer compatible toda la pensión con los ingresos del negocio. Esta fue una medida que adoptó en 2017 la entonces ministra de Trabajo y Seguridad Social con el PP, Fátima Báñez, para evitar que la jubilación de un pequeño empresario supusiese también mandar a sus trabajadores al desempleo. Desde entonces ,no se ha avanzado más en este terreno. Para los asalariados, existe la jubilación a tiempo parcial. La compatibilidad entre el salario de un trabajo por la mitad de la jornada y el porcentaje equivalente de la pensión.

En la última reforma de las pensiones, el entonces ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, tomó medidas importantes para reducir la jubilación anticipada e incentivar la permanencia en el mercado de trabajo. La política de fomento de la actividad laboral de las personas de cierta edad es como la colocación de pasiles para poder atravesar un río. Se compone de muchas piedras.

Así, Escrivá endureció los recortes en la cuantía de la pensión en los dos últimos años de la jubilación anticipada. Y, por el contrario, aumentó los incentivos para permanecer en el mercado de trabajo tras cumplir la edad de retiro. En primer lugar, con una cuantía adicional en la pensión de un 4% por cada año de actividad. En segundo lugar, con una prima única de hasta 12.300 euros por cada ejercicio de permanencia laboral, en función de si se ha cotizado 44 años y 6 meses. O también, y en tercer lugar, con una combinación de ambas medidas. Otra reforma fue la prohibición a los empresarios y a los sindicatos de pactar en los convenios la jubilación obligada de los trabajadores antes de cumplir los 68 años. Y sólo admitir que estas personas sólo pueden retirarse antes de esa edad, siempre que tengan el derecho a toda la pensión, y que sean sustituidas por mujeres en empresas donde la representación femenina no llegue al 20% de la plantilla.

Poco a poco las medidas, van dando sus frutos. Por primera vez en la historia de la Seguridad Social, la edad real de jubilación supera los 65 años. En 2023, se llegó a 65,1 años, frente a los 64,8 años de 2022. Y las jubilaciones demoradas en 2023 significaron el 8,1%, cuando en 2022 fueron el 5,4%.

Es evidente también que la permanencia en el mercado de trabajo tras cumplir la edad de jubilación se debe, en muchos casos, a la necesidad de complementar la cotización. No debemos olvidar que hay trabajadores que han sufrido dos graves crisis económicas: la financiera que tuvo lugar entre 2007 y 2023, y la que provocó la pandemia del coronavirus, en 2020.

En todo caso, el problema de la menguante presencia de los trabajadores de más edad en el mercado laboral no se resuelve del todo con la prolongación de la vida laboral tras cumplir la edad de jubilación, sino en fomentar la ocupación de los mayores de 50 años. A muchas grandes empresas con beneficios, les sigue resultando rentable prescindir de estas personas, para aumentar el dividendo, a pesar de que deben pagar el coste del desempleo de estos trabajadores y los incentivos que tienen que poner en la negociación para llegar a un acuerdo con los sindicatos.

En muchos casos, como en los de Telefónica y en los de la banca, en las regulaciones de empleo hay una elevada presencia de trabajadores muy cualificados, con una experiencia de décadas. Es un error, que deteriora la competitividad de la compañía, dar prioridad al crecimiento del beneficio frente al capital humano.

Este drama en las grandes empresas contrasta con el hecho de que el Banco de España o la patronal Cepyme perciban que la resistencia del empleo a la desaceleración económica está en el temor de muchas compañías a no encontrar a los trabajadores que después pueden necesitar. No cuidaron a las plantillas después de las crisis e igual se pasaron despidiendo para mejorar el dividendo.

Fuente: Expansion Las empresas no quieren a los trabajadores mayores | Economía (expansion.com)

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