LAS COTIZACIONES A LA SOMBRA: EL TRUCO LEGAL QUE CASI NADIE ENTIENDE Y QUE PERMITE ACCEDER A LAS JUBILACIONES ANTICIPADAS

Puede ser útil para quienes priorizan retirarse antes por motivos personales

 

Un truco legal poco conocido que permite adelantar la jubilación hasta cuatro años, aunque con una importante letra pequeña que muchos pasan por alto y que puede suponer una pérdida económica para toda la vida.

En la actualidad, para jubilarse sin penalizaciones es necesario haber cotizado 38 años y dos meses. En caso contrario, la edad legal de jubilación se va retrasando progresivamente hasta situarse en los 67 años en 2027.

Ante esta situación, muchos trabajadores buscan fórmulas para retirarse antes, especialmente a partir de los 63 años, edad a la que es posible acceder a la jubilación anticipada voluntaria si se cumplen determinados requisitos.

Existe un mecanismo conocido como cotización en la sombra que puede abrir la puerta a la jubilación anticipada. Se trata de una regla de cálculo interna del sistema que simula que el trabajador continúa cotizando hasta la edad legal ordinaria (65 o 67 años) el tiempo que anticipa la jubilación.

Esta simulación no implica que se sumen nuevas cotizaciones reales, sino que sirve exclusivamente para decidir si una persona puede jubilarse antes o si debe esperar más tiempo.

Tipos de cotizaciones

Para entenderlo, se distingue tres tipos de cotización:

  • Cotización real: incluye los días efectivamente trabajados, el paro, bajas laborales y otros periodos que sí cuentan tanto para el cálculo de la pensión como para el dinero final que se cobra.
  • Cotización adicional: son periodos que ayudan a alcanzar el mínimo exigido para la jubilación anticipada, como el servicio militar (hasta un año) que sí suman como cotización efectiva.
  • Cotización en la sombra: es un tiempo “imaginario” que el sistema añade solo para comprobar si se puede acceder antes a la jubilación, pero no cuenta para aumentar la pensión.

Pero la cotización en la sombra no sirve para mejorar la pensión. No ayuda a llegar al 100% de la base reguladora, no reduce penalizaciones ni incrementa la cuantía mensual.

Su única función es permitir que el trabajador pueda jubilarse antes, siempre que previamente haya alcanzado el mínimo de cotización exigido con cotizaciones reales y adicionales. Para el caso de la Jubilación anticipada involuntaria (JAI) este periodo de cotización mínimo son 33 años y en el caso de la jubilación anticipada voluntaria (JAV) son 35 años. Además todas las jubilaciones anticipadas tienen coeficientes reductores de la pensión que depende de la modalidad de anticipación (voluntaria o involuntaria, de los años cotizados y los meses de anticipación

Por ejemplo si en 2026 se tienen 63 años y se acumula 33 años de cotización real y aunque la ley exige 35 años para jubilarse voluntariamente de forma  anticipada el sistema simula —mediante la cotización en la sombra— que se alcanza ese mínimo, permitiéndole jubilarse anticipadamente 2 años antes de su edad legal de jubilación ordinaria.

Pero  la realidad económica es otra. Con una base reguladora de 2.000 euros, solo se tiene derecho al 79% de su pensión por tener menos de 38 años y 6 meses cotizados y por jubilarse dos años antes. El resultado final es una pensión de 1.580 euros mensuales, lo que supone 420 euros menos al mes y más de 5.800 euros al año, una pérdida que se mantendrá durante toda su vida.

 

La conclusión es que la cotización en la sombra es un acelerador del tiempo, pero un congelador del dinero. Permite acceder antes a la jubilación, pero empeora los ingresos futuros.

Por ello, hay que valorar bien las circunstancias personales antes de optar por esta vía. Puede ser útil para quienes priorizan retirarse antes por motivos personales, pero no es una solución para quienes buscan maximizar su pensión

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