LA SEGURIDAD SOCIAL DE MAL EN PEOR

No se puede seguir ocultando la realidad a la población, sino defender sus derechos llevando a cabo las reformas precisas que permitan mantener el sistema.

No se puede, sin más, asegurar que las pensiones se revalorizarán siempre conforme a la evolución del IPC, porque eso se convertirá no sólo en una promesa falsa, por imposible de cumplir, sino que, además, en el intento de cumplirla, provocará el colapso anticipado del sistema. Y eso es lo que hay que evitar.

Las previsiones para el año que viene, en lo que respecta a la Seguridad Social, no son buenas, y batirá el próximo año dos récords históricos y preocupantes. Por un lado, habrá más de 10 millones de pensionistas y, por otro, habrá que pagarles una nómina mensual de 10.000 millones €, que ya, sin el apoyo de la “hucha de las pensiones”, se verá cómo se va solventando día a día.

El problema de la sostenibilidad de la Seguridad Social debería analizarse desde un punto de vista temporal: a corto, medio y largo plazo.

A corto plazo es preciso intentar arreglar el desfase entre ingresos por cotizaciones y gastospor pensiones, que se cifra en el entorno de los 20.000 millones €/año y subiendo. Las cotizaciones, a lo largo del año, sólo alcanzan a cubrir el 80% del total de los pagos. Este problema inmediato y acuciante es el más conocido. Desde 2.011 a 2.017, las cotizaciones sociales han permanecido estancadas por el alto desempleo y la reducción de los salarios en términos reales. Por eso se ha abierto una brecha entre pensiones y cotizaciones y por ello la Seguridad Social es la responsable del incumplimiento de los objetivos de déficit público que tanto preocupan a Bruselas.

A medio plazo, la crisis de la Seguridad Social es incluso más preocupante. Diversos estudios (Banco de España, AIReF, Fedea,…) alertan sobre el que los gastos crecerán mucho más que los ingresos lo que lleva a dos escenarios para su financiación: o se suben las contribuciones sociales, o se suben los impuestos. La emisión de más Deuda Pública sólo significaría un nuevo incumplimiento de los objetivos de Bruselas, lo que motivaría la intervención de los comisarios de la Unión Europea y un reajuste brusco. La alternativa idónea es crecer más, lo que supondría tener más cotizaciones (en número de trabajadores y en cantidad cotizada por cada uno de ellos). El impacto será especialmente importante cuando se jubile el grueso de las cohortes del baby boom, período que tuvo lugar entre 1957 y 1967. Son muchas personas que, por un lado, accederán a una pensión, que, por otra parte, dejarán de cotizar como activos y, por último, percibirán, en términos generales, una pensión mayor que la media actual. La llegada de una inmigración controlada compensaría la paulatina disminución de la población española y, sobre todo, su gradual envejecimiento.

A largo plazo la situación es aún más preocupante. Actualmente en media, las personas perciben por encima de lo que aportaron previamente.Según un estudio de BBVA, en contra del sentir general de la población, que piensa que lo aportado durante su vida laboral supera con creces a lo obtenido con el cobro de las pensiones, “cada pensionista recibe, de media, un 30% más de lo cotizado en su vida laboral”. Esto significa que, aunque con 40 años de cotización se cubrirían las prestaciones correspondientes a 13 años de pensión, la realidad es que la duración media de estas pensiones es de 17 años, lo que significa que el Estado “regala”, de media, 4 años de prestación a cada trabajador.

También es cierto que resulta recomendable descargar a la SS de las cargas impuestas innecesarias (políticas activas de empleo, gastos propios de funcionamiento, pensiones de viudedad/orfandad,…) aparte de contener el crecimiento de las prestaciones y aumentar las cotizaciones sociales siempre y cuando no perjudiquen el crecimiento económico. Difícil tarea sin un Gobierno estable y un amplio consenso entre los grupos políticos mayoritarios.

Las medidas para atajar esta sangría económica no resultan fáciles de pensar, y mucho menos de aplicar, pero si no se toman medidas rigurosas y probablemente dolorosas, la Comisión Europea podría llegar a exigir un recorte de las pensiones (¡acuérdense de Grecia).La SS necesita cada año pedir más dinero al Estado para poder seguir pagando la pensión: a cierre del primer semestre del año, la deuda de la Seguridad Social deuda superaba ya los 48.700 millones €. Estos préstamos se tradujeron posteriormente en más emisión de deuda pública, y dicha deuda se situó en junio en un récord de 1,2 billones € (el 98,3% del PIB), es decir, una deuda de 25.900 € por cada uno de los habitantes del país.

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Maria Luisa Tolosa Berdejo

Y los que no han cotizado nada y estan cobrando pension no contrivutiba .Que pasa en estos casos?