De media, las mujeres viven cinco años más que los hombres y tienen peor salud. Sus salarios y pensiones, siguen siendo inferiores
Básicamente podríamos decir que hombres y mujeres viven y envejecen de forma diferente y a lo largo de todas las etapas vitales. Se ha podido comprobar que hay diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres que permiten concluir que, efectivamente, los géneros son diferentes respecto a la longevidad
SALUD
Las mujeres viven más que los hombres, si bien nacen más hombres que mujeres, a partir de los 50 años esta proporción comienza a invertirse. Hay un 32% más de mujeres mayores de 65 años que hombres, y este porcentaje sube más cuanto más avanza la edad. Por otra parte, la esperanza de vida de las mujeres es 5 años superior a la de los hombres media 88 frente a 84,1. Por lo tanto, son más las mujeres que enviudan y que pasan sus últimos años de vida viviendo solas.
Además, las mujeres tienen peor salud. Si miramos la esperanza de vida saludable de las mujeres, ésta es menor (viven más años y se enferman más). El 44% de las mayores de 65 años vive con buena salud a partir de esa edad, mientras que, en los hombres el porcentaje es de 53,7%.
Las mujeres tienen mayor incidencia de determinadas enfermedades crónicas. Podemos decir que la artrosis y la depresión son más predominantes en las mujeres, pero también sufren de colesterol, hipertensión y diabetes. Además, son más propensas a sufrir enfermedades mentales debido a la mayor incidencia de factores de riesgo. Entre ellos: vivir en soledad, atravesar un duelo al enviudar antes. Todo ello hace que tengan mayores índices de dependencia.
La contraparte de que la mortalidad masculina es más temprana que la femenina es que más las mujeres necesitan cuidados y las grandes cuidadoras son, a su vez, también mujeres.

PATRIMONIO
Las mujeres reciben pensiones inferiores a las de los hombres. De media, es aproximadamente un 30% menor. La pensión media de las mujeres solo supera a la de los hombres en el caso de la pensión de viudedad. En el resto de tipo de pensiones, los hombres reciben mayor cuantía de media.
Además, las mujeres estarán jubiladas por más tiempo. Se espera que una mujer pase como jubilada una media de 25,5 años en España, mientras que los hombres lo estarán durante 21,5.
Asimismo, hay más mujeres en paro: 3,5 puntos que los hombres. Si nos centramos en la tasa de paro para las personas más cercanas a la jubilación (mayores de 54 años), la diferencia es de unos 2,5 puntos menor.
En la media total, las mujeres ganan un -2% que los hombres, aunque esa brecha se agranda a partir de los 65 años, llegando a un -5%. Sin embargo en las edades que van entre 45 a 64 años, son las mujeres las que ganan, de media, un 2% más que los hombres como efecto del acceso de la mujer a la educación para la generación baby boom.
Las mujeres tienen mejor nivel de educación. En el año 2020, un 40% de hombres y un 34% de mujeres tenían un nivel de formación correspondiente a primera etapa de educación secundaria e inferior. En el nivel de formación de segunda etapa de educación secundaria y educación postsecundaria no superior los porcentajes eran más bajos, 23% de hombres y 23% de mujeres. Para el mismo grupo de edad y nivel de formación correspondiente a primero y segundo de educación superior y doctorado los porcentajes eran 37% de hombres y 43% de mujeres. Es decir, las mujeres tienen mayor nivel educativo que los hombres y esa diferencia es mayor entre personas más jóvenes.

LA GENERACIÓN SÁNDWICH
La generación sándwich corresponde a las personas de entre 35 y 55 años, que se ven obligadas a cuidar a sus hijos mientras atienden a sus padres y/o suegros, encontrándose, metafóricamente, en medio de dos compromisos. El impacto a nivel psicológico, físico, económico y social es muy alto
Las personas que se ven inmersas en esta situación viven situaciones límites y están sometidas a un nivel de tensión constante difícil de sostener. No sorprenderá saber que hay una mayor incidencia entre mujeres pues sobre ellas recae mayor responsabilidad de cuidar a los mayores (padres o suegros), sus parejas, los hijos, la casa y, desde la incorporación al mercado laboral, también de su trabajo.
Es tal el cúmulo de obligaciones y necesidades de los demás que, en muchos casos, la mujer se descuida a sí misma incrementando los niveles de ansiedad, depresión y otras enfermedades relacionadas con el stress. La carga es física, emocional y financiera, un cóctel que muchas veces se vuelve explosivo.
JUBILACION
La percepción que tienen las mujeres sobre la jubilación es muy diferente a la que tienen los hombres. En diferentes estudios realizados, ellos manifiestan una visión más lúdica, de desconexión y disfrute, mientras que ellas se preocupan más por aspectos económicos, salud, dificultades a afrontar, etc.
Fuente: Instituto Santa Lucia




