La jubilación debe ser algo gradual, flexible y compatible con el trabajo. Habría que pasar a 30 horas, luego 20… que permitan combinar el salario con la pensión

El economista José Ignacio Conde-Ruiz plantea una fórmula más flexible y personalizada que combine pensión y salario, pero advierte que no todos los trabajadores deberían jubilarse igual.

¿Tiene sentido dejar de trabajar de golpe tras décadas de actividad? ¿Y hacerlo todos por igual, sin importar el tipo de empleo o el estado de salud? En un momento en que la esperanza de vida en España se acerca a los 90 años, el modelo tradicional de jubilación comienza a mostrar grietas.

Frente a este escenario, el economista José Ignacio Conde-Ruiz lanza una propuesta que podría redefinir la última etapa laboral de millones de personas: una transición más gradual, flexible y adaptada a las circunstancias individuales de cada trabajador.

Según explicó en una entrevista en el programa La Roca, de La Sexta, el paso del trabajo a la jubilación no debería ser abrupto. “La jubilación debe ser algo gradual, flexible y compatible con el trabajo”, defendió. En lugar de pasar directamente de una jornada laboral completa a la inactividad total, Conde-Ruiz propone una reducción progresiva: “Habría que pasar a 30 horas, luego 20… y que le permitan de alguna forma combinar el salario con la pensión”.

Esta propuesta no solo busca aliviar la presión sobre el sistema público de pensiones, sino también adaptarse a un nuevo contexto demográfico. A medida que la esperanza de vida se alarga, mantener durante más tiempo una cierta actividad laboral podría ser una forma de asegurar ingresos adicionales y retrasar el retiro completo, sin que eso suponga necesariamente un desgaste físico o mental.

Pero no todos los trabajos son iguales. “No tiene que ser igual para todo el mundo”, advierte Conde-Ruiz. Algunas profesiones, especialmente las de carácter físico o con condiciones especialmente duras, no pueden permitirse prolongar la vida laboral de la misma forma. “Las profesiones penosas o físicas tienen que tener salidas del mercado laboral mucho más generosas”, señala. La salud es un factor determinante, y el experto recuerda que no todos los trabajadores llegan a la madurez en las mismas condiciones.

La propuesta, sin embargo, no está exenta de reticencias. El periodista Fernando Garea, presente también en el programa, apuntó las posibles complicaciones prácticas que puede tener la implementación de un modelo así. “Hay coacciones… Es difícil en algunas empresas”, comentó. No es difícil imaginar situaciones en las que la supuesta flexibilidad acabe transformándose en presión para seguir trabajando más allá de lo deseado.

Aun así, Conde-Ruiz plantea un debate necesario. El envejecimiento de la población y la sostenibilidad del sistema de pensiones son desafíos urgentes. Y frente a soluciones drásticas o injustas, como el aumento indiscriminado de la edad de jubilación, sugiere una vía intermedia que tenga en cuenta la diversidad de trayectorias laborales y condiciones personales.

Lo que está en juego no es solo el equilibrio de las cuentas públicas, sino también el modo en que se concibe el final de la vida laboral. Si el trabajo ya no es lo que era, quizá la jubilación tampoco deba seguir siéndolo.

Fuente: José Ignacio Conde-Ruiz, economista: “La jubilación debe ser algo gradual, flexible y compatible con el trabajo. Habría que pasar a 30 horas, luego 20… que permitan combinar el salario con la pensión”

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