JUBILADOS EN ESPAÑA CON PENSIONES EXTRANJERAS

 

El número de ciudadanos con una nacionalidad diferente a la española que han decidido residir en nuestro país y que tienen ahora 65 años o más, no ha parado de crecer en los últimos años y su número ronda ya los 385.000, prácticamente el doble que hace apenas 15 años, según los datos del padrón del Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Entre estos, además de los jubilados VIP europeos, hay un porcentaje destacable de rumanos y marroquíes, que tras terminar con su vida laboral y ganarse su pensión, se quedaron definitivamente en España.

 

Pero el porcentaje mayor son jubilados que han elegido España para su retiro, además de por la calidad y el coste de vida relativamente bajo, el clima, la seguridad, las comunicaciones o los impuestos, porque en algún momento de su vida laboral trabajaron, residieron y cotizaron en nuestro país y vieron que podía ser el destino ideal para el retiro.

 

La estadística muestra que los destinos preferidos de los mayores ya asentados en España son la Comunidad Valenciana, Andalucía y Cataluña, que acogen a seis de cada diez de estos ciudadanos.

 

Los ciudadanos comunitarios pueden residir en España, ya que, según la legislación, pueden moverse libremente por todo el espacio Schengen. Mientras, los no pertenecientes a esta zona económica deben acreditarse como residentes, poseer un seguro médico completo en España y tener ingresos suficientes para subsistir en nuestro país sin recibir ayudas económicas y que en el caso de los pensionistas es de 40.000 euros en la cuenta del banco.

 

Los pensionistas extranjeros que residen de forma fija en España tributan por sus rentas obtenidas en otros países y los convenios de doble imposición tratan de evitar una doble tributación en los países que están vinculados estos jubilados. Un vez transcurren más de 183 días al año en territorio español, ya se considera a estos pensionistas residentes fiscales.

 

Las pensiones no contributivas de jubilación son prestaciones económicas para personas que se encuentran en situación de necesidad, sin recursos suficientes y que no han cotizado al menos 15 años, el tiempo mínimo requerido para acceder a una pensión contributiva en España. Entre los requisitos están tener 65 años o más, acreditar rentas inferiores a 5.899 euros anuales. Además, y esto afecta directamente a los extranjeros, para obtener estas prestaciones no se tiene en cuenta la nacionalidad, pero si se requiere haber residido en España durante diez años y dos de ellos antes de solicitar la pensión.

 

Españoles con una pensión extranjera

Por otra parte el pasado septiembre había en España un total de 482.000 pensiones de jubilación tramitadas al amparo de norma internacional (el 7,3% del total), además de otras 243.000 de viudedad, sobre todo, y de incapacidad permanente. Francia, Alemania y Suiza, países de destino de los emigrantes españoles en los años 60, suponen casi el 70% del total de los pensionistas españoles con una pensión de otro país.

 

Si se ha trabajado en un país de la Unión Europea o que tenga un Convenio Bilateral de la SS con España se realizan (salvo alguna excepción, como lo previsto para Marruecos, México, Filipinas, Chile, Estados Unidos o Venezuela) dos cálculos. Primero se constata si se cumplen los requisitos, sobre todo el número de años cotizados, y luego cuánto cobraría si se tiene en cuenta la suma de los periodos cotizados en los Estados parte del Convenio. Una vez reconocidas ambas pensiones, cada Estado paga de manera proporcional al tiempo que se ha cotizado en él y contempla, para la parte de la pensión que le corresponde, todas la novedades, incluida la revalorización.

 

Fuente: La información

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