HACIENDA, EL IRPF: ¿ JUBILADO O MAYOR DE 65 AÑOS?

¿Qué diferencias hay al estar jubilado con Hacienda? La respuesta es clara y contundente: NINGUNA, pues la pensión de jubilación se considera a estos efectos una “renta del trabajo” (diferida si se quiere). Cosa diferente son las pequeñas “ventajas” que se aplican a los mayores de 65 años, se esté o no ya jubilado.

Los jubilados, como cualquier otro ciudadano, tienen que rendir cuentas anualmente ante Hacienda. Las pensiones de jubilación están sujetas a la retención a cuenta del IRPF del mismo modo que el salario de los trabajadores en activo.

En 2020 si se ha obtenido en 2019 rendimientos íntegros del trabajo superiores a los 22.000 € se deberá hacer la declaración anual del IRPF. Si además de la pensión se reciben rendimientos en concepto de planes de pensiones o, por ejemplo, de una pensión extranjera y estos importes son superiores a los 1.500 € anuales, el límite mínimo para declarar obligatoriamente se fija en los 14.000 € al considerarse que se cuenta con dos pagadores.

No obstante, aunque no sea obligatoria es conveniente repasar los “números” del borrador de la declaración de Hacienda pues muy habitualmente es conveniente presentar dicha declaración si sale “a devolver” dado que las retenciones a cuenta pueden superar la cuota aplicable a la base imponible.

Los jubilados no gozan tampoco de deducciones propiamente dichas, aunque, en función de su edad, sí gozan de unos beneficios, especialmente los relacionados con el mínimo personal y familiar.

Por lo general, el mínimo de un contribuyente se fija en los 5.550 €, pero en los casos en los que el contribuyente supera los 65 años (se esté o no ya jubilado), el mínimo se eleva a los 6.700 € y a los 8.100€ para aquellos cuya edad supere los 75 años. Esto significa que dichas cantidades se restarán de la base imponible del contribuyente y, por tanto, su tributación en el IRPF será algo más reducida.

Las personas mayores de 65 años también cuentan con otro beneficio relacionado con la venta de la vivienda habitual.Por lo general, cuando alguien vende su vivienda, las ganancias generadas por la misma han de tributar en la declaración de la renta, dentro de la base imponible del ahorro. Dependiendo del beneficio generado, se aplicará un tipo progresivo que irá desde el 19% hasta el 23% siempre y cuando ese dinero no se destine, en un plazo inferior a dos años, a la compra de una nueva vivienda.

En el caso de los mayores de 65 años esa obligación no existe y no tendrán que pagar impuestos por los beneficios generados siempre y cuando el inmueble que se haya vendido sea la vivienda habitual en la que se haya vivido por un periodo mínimo y continuado de tres años.

Si no se trata de la vivienda habitual, los mayores de 65 años también tendrán otra opción para evitar el pago de impuestos si se acogen a una renta vitalicia en un plazo máximo de seis meses, siempre y cuando no se superen los 240.000 euros. Esta renta es un seguro de vida ahorro que garantiza el cobro de una renta periódica de por vida incluso con una pequeña rentabilidad.

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