FALACIAS GENERALIZADAS: PENSIONES. RENTAS DEL TRABAJO E IRPF

A menudo se oye algo así como “el IRPF de las pensiones es una doble retención y las pensiones no son rendimientos del trabajo y se dice porque se piensa que es una injusticia que las pensiones deban pagar el IRPF después de que las cotizaciones con las que se financiaron ya lo habían pagado. Pero esta afirmación es simplemente una falacia. Esta falacia (información falsa intencionadamente difundida por motivos espurios) predispone a los pensionistas más exaltados contra el sistema y esta ignorancia se perpetúa sin fin.

 

Como NO todo el mundo sabe, seguramente porque nadie se lo ha explicado, las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social por los empleadores se deducen íntegramente del Impuesto de Sociedades, mientras que las cotizaciones sociales pagadas por el trabajador se deducen también íntegramente de su base del IRPF. En el caso de los trabajadores autónomos, todas las cotizaciones que éstos pagan a la Seguridad Social se deducen íntegramente de sus impuestos personales o societarios.

 

Así pues, esa parte de la remuneración de los asalariados que son las cotizaciones sociales para las pensiones no han pagado impuesto alguno. Y es perfectamente natural que las pensiones derivadas de esas cotizaciones tengan que estar sujetas al IRPF de sus perceptores.

 

La Seguridad Social, con la pensión que paga, retorna una rentabilidad implícita por las cotizaciones que se realizaron en su día que no son superadas por cualquiera otra inversión. Muchos pensionistas creen que la Seguridad Social los trata injustamente porque han cotizado toda su vida, pero desconocen que la SS les está devolviendo todo lo que pagaron y mucho más. Es cierto que hay pensiones excesivamente bajas, pero también es verdad que dichas pensiones se lograron con cotizaciones insignificantes.

 

«Las pensiones no son rendimientos del trabajo». Esta afirmación tan tajante es otra falacia pues pensiones son salario diferido en la medida en que las cotizaciones son parte del salario. Los empresarios saben muy bien que las cotizaciones son salario diferido pues se originan por el trabajo del empleado, y por eso mismo son un coste salarial de la empresa, tanto la parte de cuota que “abona” la empresa a la SS como la parte que “abona” el propio trabajador.

 

Si desapareciesen las cotizaciones sociales tendrían que aumentar los salarios brutos, y además las prestaciones que se financian con las cotizaciones deberían financiarse con impuestos o con aportaciones a seguros privados y, en consecuencia, los trabajadores solo podrían generar los recursos precisos para hacer frente a esas nuevas cargas a partir de unos salarios acrecentados por los que lucharían denodadamente

 

Las prestaciones de la Seguridad Social, como es bien conocido, tienen una cuantía definida en función fundamentalmente del histórico de las bases de cotización y de los años cotizados, y no incorporan rendimientos explícitos de las cotizaciones realizadas en su momento aunque si se usan en el cálculo de su cuantía los denominados Índices de Actualización (IA) que elevan las bases realizadas en su momento al momento de recibir la pensión mediante la actualización del IPC en esos dos momentos.

 

Usaremos la sigla E (exenta) para indicar que una renta está exenta fiscalmente y T (tributa) para indicar que es una renta que sí tributa. Utilizaremos esas siglas en dos momentos: el momento de realizar la cotización (aportación) y el momento en que se reciben las pensiones públicas. En España, y en la mayoría de los países de la OCDE; el esquema fiscal sería ET: exento al cotizar y tributario al recibir la pensión

La primera E indica que las cotizaciones están exentas de impuestos e incluso se tratan como gastos desgravables de la base imponible producida por las rentas del trabajo a las que están vinculadas pues en la Ley reguladora del IRPF (art. 19.2) se indica que tendrán la consideración de gastos deducibles de las rentas del trabajo las cotizaciones a la Seguridad Social. La T significa que se gravan las pensiones percibidas por el contribuyente en el momento en que se perciben y, por eso en España las pensiones están sujetas a retención salvo cuando estén exentas del impuesto. En todo caso existe exención de la percepción de las pensiones no contributivas dada su función asistencial y su reducido importe.

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