EVOLUCIÓN DE LOS PRINCIPALES INDICADORES DE LAS PENSIONES PÚBLICAS

PENSIÓMETRO: TERCER TRIMESTRE DE 2025

Fecha de publicación: octubre 2025

En esta edición del barómetro de las pensiones “El Pensiómetro” se han actualizado los 18 indicadores del sistema público de pensiones español respecto a la edición de julio, ya que los dos indicadores relacionados con la variable salario, que son anuales y no trimestrales, se actualizaron en la pasada edición. El informe, asimismo, realiza análisis del Real Decreto 402/2025 sobre la reforma de la jubilación anticipada por trabajos penosos en España.

El documento ha sido elaborado por el Grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social, que está formado por profesores de la Universidad de Extremadura (Inmaculada Domínguez y Borja Encimas), la Universidad Rey Juan Carlos (Miguel Ángel García) y la Universidad de Valencia (Mar Devesa, Robert Meneu y Enrique Devesa).

DEFINICIÓN Y VALORES DE LOS INDICADORES

Se han actualizado 18 indicadores del sistema público de pensiones español respecto a la edición de julio ya que los 2 indicadores relacionados con la variable salario, que son anuales y no trimestrales, se actualizaron en la pasada edición.

 

Los indicadores que forman parte de “El Pensiómetro” no se publican directamente en las estadísticas oficiales de la Seguridad Social, pero se elaboran a partir de ellas, bien como ratios de variables que sí se publican o bien como resultado de aplicar alguna otra metodología. En el próximo apartado se presenta la tabla con los indicadores, incluyendo su definición y su valor en tres momentos del tiempo.

 

  • Momento actual: junio o julio de 2025.
  • Mismo periodo del año anterior: con el objetivo de comparar a corto plazo sin que influya la estacionalidad del dato, algo que podría ocurrir si se comparan meses distintos en el caso de cotizaciones, pagas extra de pensiones, PIB, etc.
  • Mismo periodo de 2012: se ha elegido este año de medio plazo por ser el anterior al de entrada en vigor de la Ley 27/2011, que reformó el sistema de pensiones a lo largo de un periodo transitorio que finalizará en 2027. Los datos de ingresos, gastos y saldo contributivo son de diciembre de 2012, mientras que el resto de los datos serán del mismo mes que el valor más reciente para evitar la probable estacionalidad. En esta comparativa, algunos indicadores pueden verse influidos por el ciclo económico.

 

En el apartado último se interpretan los resultados y su evolución.

 

INTERPRETACIÓN DE LOS INDICADORES Y SU EVOLUCIÓN

La inversa de la tasa de dependencia, que es el indicador demográfico de referencia, continúa con su tendencia descendente y se sitúa en 2,91, un nuevo mínimo de la serie. Esta tendencia al envejecimiento de la población repercute en el aumento del número de pensionistas, especialmente mayores de 65 años, ante lo cual se ha legislado con el objetivo de aumentar la edad efectiva de jubilación y así disminuir la tasa de cobertura.

 

Efectivamente, uno de los instrumentos de la reforma de 2011 fue el de aumentar la edad legal de jubilación con carácter general de 65 a 67 años (con excepción de quien haya cotizado más de 38 años y medio a partir de 2027), mientras que la más reciente Ley 21/2021 introdujo cambios en la jubilación anticipada y demorada con el objetivo de aumentar la edad efectiva de jubilación. Como resultado de todo ello, la edad legal ha aumentado 1 año y 8 meses desde 2012 hasta 2025, de 65 años a 66 años y 8 meses, y la edad efectiva de jubilación lo ha hecho en 1 año y 5 meses en ese mismo periodo, desde 63,9 de media en 2012 (64,43 en junio de 2012) a 65,3 en el acumulado hasta agosto de 2025 (65,48 en junio de 2025). Los primeros años la edad legal aumentó más que la efectiva, posteriormente, la Ley 21/2021 supuso incrementos mayores en la edad efectiva que en la legal a lo largo de 2023 y primer semestre de 2024, sin embargo, en el segundo semestre de 2024 y en el primer trimestre de 2025 la edad efectiva incluso descendió. Desde abril de 2025, la edad efectiva ha retomado su tendencia creciente, con una media de 65,45 en el segundo trimestre de 2025. Tal vez el Real Decreto-Ley 11/2024 de 23 de diciembre, que modificó las condiciones de la jubilación demorada, activa y parcial haya tenido algo que ver. Como consecuencia, la tasa de cobertura de las pensiones entre los mayores de 65 años ha bajado 1,5 puntos desde 2012 (de 75,5% a 74,0%), de los cuales la mayor parte se ha producido desde 2022.

 

El indicador de solidaridad ha aumentado en 2025 hasta el 4,6% desde el 4,4% de 2024. La tendencia decreciente de los últimos años se ha frenado en 2024 y 2025 debido a la política de mayor revalorización de las pensiones mínimas como consecuencia del mandato del Real Decreto-Ley 2/2023, que pretende el acercamiento de las pensiones mínimas al umbral de pobreza, y que ha compensado el hecho de que las nuevas pensiones son más altas y tienen menos necesidad de ser complementadas. Este cambio de tendencia seguirá como mínimo hasta 2027, ya que en estos próximos 2 años se pretende cerrar la brecha con el umbral de pobreza de una forma más acelerada (un 50% en 2026 y un 100% en 2027).

 

Los tres indicadores de sostenibilidad han evolucionado positivamente en el último año. Los indicadores de afiliación han sido buenos, con aumentos de 0,9 p.p. en la tasa de afiliación (72,8% en julio de 2025 frente a 71,9% en julio de 2024) y de 1 centésima en la ratio de número de afiliados por pensionista (2,34 frente a 2,33). Por su parte, la cotización media ha crecido más que la pensión media, en parte debido al nuevo aumento del MEI y a la nueva cotización de solidaridad, que entró en vigor en enero de 2025. Así, la pensión media por euro cotizado ha bajado a 2,26 en junio de 2025 desde 2,28 en junio de 2024. La tendencia a largo plazo de este indicador es a aumentar (1,98 en junio de 2012) y tras su máximo durante la pandemia, se ha estabilizado desde enero de 2023 gracias al buen comportamiento de las cotizaciones. Sin embargo, no ha llegado a bajar de 2,2 lo que pone de relieve una necesidad de modificación en el diseño de nuestro sistema de pensiones para que la cotización media (mayor productividad y salarios) crezca igual o más que la pensión media y poder compensar la probable disminución futura de los dos primeros indicadores de sostenibilidad, especialmente el número de afiliados por pensionista, por motivos demográficos.

 

La generosidad en términos absolutos, medida a través de la pensión media por pensionista, mejora continuamente en el tiempo. La pensión media por pensionista se sitúa en junio de 2025 en 1.449,53 €/mes, un 4,6% más que en junio de 2024, impulsado, sobre todo, por la revalorización normal del 2,8% y la adicional de las pensiones mínimas y de la brecha de género (hasta un equivalente del 3,3%). La diferencia entre ambas tasas (1,3%) es sobre todo el efecto sustitución (nuevas pensiones más altas que las que causan baja). Esta mayor generosidad requiere crecimientos de la productividad y empleo suficientes para compensar el efecto sustitución y el efecto número de pensiones sin tensionar el equilibrio financiero.

 

En cuanto a la brecha de género, se aprecia una tendencia a largo plazo a su disminución, lo que se traduce en un aumento de los indicadores. A nivel agregado, la pensión media de jubilación de mujeres se sitúa en un 69,7% de la de hombres (59,8% en 2012). Es previsible que la reducción de la brecha de género agregada continúe en el futuro ya que, en términos marginales, es decir, si se analizan las nuevas pensiones de jubilación, el indicador es superior, situándose en un 79,3% en junio de 2025. Algunas medidas recientes de la reforma del sistema de pensiones que

pretenden disminuir esta brecha en el futuro inmediato son la mejora de la integración de lagunas en el caso de mujeres, el aumento por encima del IPC del complemento de brecha de género y la mejora de las pensiones mínimas para acercarlas al umbral de pobreza que beneficiará más a las mujeres al ser perceptoras de casi el 68% de las pensiones con complemento a mínimos.

 

Por último, los indicadores contables de ingresos, gastos y saldo en la parte contributiva reflejan una estabilización del déficit contributivo desde hace 3 años, alrededor del 1,9% del PIB con pequeños incrementos o disminuciones trimestrales. Los ingresos por cotizaciones (sin cese de actividad ni cotizaciones de desempleados) han mostrado tasas muy elevadas de crecimiento, un 7,7% en junio de 2025 respecto a junio de 2024. Las cotizaciones han crecido más que el PIB, lo que ha contribuido a que el total de los ingresos contributivos sobre el PIB (10,6%) haya subido 0,1 p.p. respecto al dato anual de junio de 2024. El aumento de 0,1 puntos en enero de 2025 del MEI, la nueva cotización de solidaridad y el buen comportamiento de la afiliación son las explicaciones de este buen dato.

 

Los datos en la parte de gastos reflejan aumentos algo más moderados. El incremento del gasto en pensiones contributivas (sin mínimos) es del 5,3% en junio de 2025 respecto a junio de 2024, pero el conjunto de los gastos contributivos ha ganado también 0,1 p.p. de peso en el PIB, subiendo la ratio gastos contributivos sobre el PIB al 12,4% desde el 12,3% del año anterior. El gasto en incapacidad temporal ha tenido un papel relevante en este incremento ya que ha subido más de un 12,4% si comparamos el primer semestre de 2025 y de 2024.

Como consecuencia de los datos de ingresos y gastos contributivos, el déficit contributivo anual ha bajado ligeramente (1,84% del PIB en junio de 2025 frente al 1,87% en junio de 2024), siendo su cuantía absoluta de 30.068 millones de euros, frente a 28.872 millones de euros un año antes. El saldo por pensionista ha empeorado en 81€ en el último año, hasta -3.236 €, y el saldo por cotizante lo ha hecho en 25 € hasta -1.406 €.

 

Los indicadores contables muestran un freno en la tendencia a la mejoría que se inició tras dejar atrás la pandemia, durante la cual el déficit contributivo llegó a situarse en un máximo del 2,73% del PIB en junio de 2021. Desde entonces, el déficit alcanzó su mínimo en junio de 2023 (1,79% del PIB). De hecho, desde septiembre de 2022 el déficit se está moviendo en un rango bastante estrecho entre el 1,79% y el 1,97% del PIB.

Fuente: Pensiómetro: Tercer Trimestre de 2025 | Instituto Santalucía

0 0 votes
Article Rating
Suscribirme
Notificarme de
guest
0 Comments
Recientes
Antiguos Más Votado
Inline Feedbacks
View all comments