Más de la tercera parte de los ingresos de los españoles proceden de prestaciones públicas. Los ciudadanos recibieron 570.000 millones del Estado en 2022
España es un país cada vez más subvencionado, con una población cada vez más dependiente del dinero público en forma de prestaciones, ya sean dinerarias o en especie.
La tendencia, además, es que vaya en aumento, y la inmensa mayoría de las medidas que adopta el Gobierno de Pedro Sánchez van en esa dirección. Los números no suelen mentir, como tampoco el algodón, según decía un popular anuncio televisivo de la Transición.
En 2022, último ejercicio con todos los datos disponibles, las rentas –es decir, los ingresos totales del conjunto de los españoles– alcanzaron la cifra de 1,53 billones de euros. Pues bien, de esos, algo más de un 30% procedieron de prestaciones del Estado –es decir, públicas–, ya fuera en forma de «transferencias públicas monetarias» –dinero contante y sonante– o en forma de «prestaciones en especie» –sobre todo educación y sanidad–
En números redondos, los españoles recibieron del Estado casi 570.000 millones de euros en 2022, cifra que ya habrá superado con creces el medio billón de euros el ejercicio pasado.
La magnitud del «Estado asistencial» es una de las conclusiones que se pueden extraer del análisis detallado del informe «Cuentas etarias de los miembros de los hogares, 2022», publicado hace unas semanas por Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).
Es uno de los «think tank» –laboratorios de ideas– más prestigiosos del país. El estudio ha sido coordinado por el director de Fedea, Ángel de la Fuente, con la participación de los economistas Carmen Marín (Fedea), Julio López Laborda (Universidad de Zaragoza y Fedea) y Jorge Onrubia (Universidad Complutense de Madrid y Fedea).
El objetivo principal de la investigación era «comprender mejor cuánto ingresan y en qué gastan los miembros de los hogares españoles, así como dar a conocer qué reciben y aportan al sistema público según su edad y género, aspectos clave –escriben los autores– para anticipar los desafíos económicos y sociales de las próximas décadas (…) y otras cuestiones clave para garantizar el Estado del Bienestar».
Llevan el título de «etarias» porque es el adjetivo que se relaciona de forma directa con la edad de las personas. Además, se utiliza para describir grupos de individuos que comparten un rango o intervalo de años, lo que permite colocar a las personas en diferentes categorías.
De la Fuente, Marín, López Laborda y Onrubia no entran en otros detalles, pero incluyen en su estudio cuadros detallados con los datos de dónde proceden las rentas de los españoles y también a qué las dedican.
El informe es exhaustivo y debería servir de referencia al Gobierno de Sánchez y también al ala de extrema izquierda de su equipo, todavía capitaneada –al menos de forma nominal– por la vicepresidenta Yolanda Díaz, que insiste en reclamar más políticas asistenciales.
También debería tenerlo en cuenta la oposición de Núñez Feijóo y el resto de fuerzas políticas, incluidos los «indepes». Es, sobre todo, una radiografía económica –mucho mejor que cualquiera de las que hace el CIS de Tezanos– de los hogares y, por lo tanto, también de los votantes en definitiva.
En 2022, que es el último año del que existen datos disponibles, cada persona dispuso de 32.391 euros, lo que no quiere decir que ingresara esa cantidad en metálico de forma directa.
Esa cantidad procedía de su trabajo, de rendimientos del capital, de las prestaciones públicas y también del uso de los servicios públicos.
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