En Francia ya estaban preparados para los recortes pues ya lo anunció el mismo Emmanuel Macron a mediados de mayo. Esta semana, lo que hemos conocido ha sido el detalle: 43.800 millones al año, congelación de sueldos de los funcionarios y pensiones, eliminación de días festivos…,
En España se ha recibido el anuncio con una cierta distancia, como si esto no nos tocara demasiado. Al fin y al cabo, los franceses tienen más deuda (113% del PIB vs nuestro 102% a finales de 2024) y déficit (5,8% frente al 3,2% de España)
A pesar de lo que diga nuestro Gobierno, no va a ser tan fácil negarnos a estos ajustes. La realidad es que tiene toda la pinta de que no podremos salir indemnes de la situación y que, con Sánchez o con Feijóo, de aquí a 2030 vienen muchas curvas. Hay al menos cuatro motivos que nos indican que esto también nos afectará.
1 – Tampoco estamos tan lejos de Francia. Es verdad que tanto en el nivel de deuda como de déficit estamos un poco mejor, pero nuestra situación es similar. En déficit, por ejemplo, llevamos casi quince años por encima de ese 3% que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
En España el elemento positivo (más crecimiento) en realidad contiene un aviso pues si no hemos corregido los números rojos durante una década de crecimiento, ¿qué pasará en el momento en el que la economía se enfríe un poco? Nuestro récord de recaudación fiscal no ha servido para acercarnos al equilibrio presupuestario.
2 – Los grandes capítulos de gasto irán a (mucho) peor, no a mejor. En lo que tiene que ver con la demografía y el envejecimiento, Francia es España con una década de adelanto. Nuestro baby-boom llegó diez-doce años más tarde que en el resto del continente. En Francia comenzó a finales de los 40, aquí tuvimos que esperar a llegar a los años 60.
Lo mismo ocurre con la inmigración de países del Tercer Mundo. A pesar de la propaganda oficial, este tipo de residentes no sólo no es una ayuda, sino que genera más presión para el Estado del Bienestar: son colectivos de rentas muy bajas, que cumplen los requisitos para acceder a la mayoría de las prestaciones. En resumen, lo que Francia está viviendo ya, en España ya lo empezamos a ver también.
3 – Nuestras economías son muy parecidas. Mucho gasto público, poca productividad, numerosos sectores intervenidos, regulación asfixiante, mercado laboral muy rígido, muy pocas empresas líderes en los sectores más productivos e innovadores… Todo esto sirve tanto para Francia como para España.
En lo más anecdótico, esos dos días festivos que quiere eliminar el Gobierno francés ni es para armar tanto revuelo. De hecho, aquí tenemos más jornadas libres repartidas por el calendario y en España hay dos o tres meses cada año en los que vamos al 50% (agosto, desde luego; diciembre-enero; y en cada región aquel mes en el que se encadenan 2-3 fiestas regionales-municipales).
4 – Somos socios de la Eurozona. Los recortes no se aplicarán sólo en un país. Porque políticamente es inviable y si un Gobierno comienza a recortar gastos no permitirá quedarse sólo ante su electorado. La versión más amable es que todos los que están en una situación parecida deben hacer esfuerzos similares, eso apunta a España e Italia. Esto también es aplicación a lo del gasto en Defensa



